DÍA DE LAS MUJERES-KENIA: Igualdad salarial sólo en teoría

El gobierno y el sector privado de Kenia comparten el principio de igual remuneración entre hombres y mujeres para misma actividad. No obstante, ellas se ven perjudicadas en la práctica.

Los salarios se determinan en función de la categoría con la que se ingresa a una organización o empresa, o por los años de servicio, aseguró el director ejecutivo de la Cámara Nacional de Comercio e Industria de Kenia, Titus Ruhiu. El asunto es un poco más problemático en ciertos sectores, como el agrícola.

"Eso sólo se debe a que se piensa que los hombres producen más que las mujeres. Pero en los empleos profesionales se paga lo mismo por el trabajo realizado, según su preparación", indicó.

Pero la subdirectora del capítulo keniata de la Federación de Abogadas (FIDA Kenia), Anna Amadi, es menos optimista.

"En las empresas o en los trabajos en los que la persona debe negociar su salario, las disparidades proliferan", remarcó.
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"Una mujer que trabajaba en una importante firma de abogados de Nairobi se dio cuenta después de meses de haber ingresado de que ganaba la mitad que un compañero que entró el mismo día que ella y con el mismo cargo", contó Amadi.

Cuando la abogada pidió una explicación, le dijeron que por ser una mujer casada no tenía las mismas responsabilidades financieras que un hombre en su misma posición. Indignada, renunció.

"Eso sucedió en una firma en la que los empleados conocen sus derechos. Es de imaginar que la situación es peor en otros rubros. Las mujeres sufren en silencio", añadió Amadi.

A primera vista, la situación parece ser mejor en el Estado. Pero la tradicional división de género repercute también en la función pública, haciendo aparecer las disparidades, aun si hombres y mujeres tienen el mismo salario en los papeles.

Los hombres suelen tener mayores ingresos mediante complementos de sueldo por trabajar horas extras, indicó el coordinador de género y empleo del Departamento de Estudios de Género, de la Universidad de Nairobi, Isaac Were.

"Una mujer es más reticente a trabajar horas extras. Le preocupa su seguridad y el tiempo dedicado a la familia. En cambio, el hombre es flexible y puede trabajar hasta altas horas de la noche y aun los domingos. Y por eso le pagan, por lo que tiene más que una mujer con su mismo cargo", explicó.

"Esa flexibilidad permite mandar a un hombre a hacer un curso avisándole con poca anticipación, en tanto que una mujer debe planificarlo. Las horas extras mejoran la categoría de los hombres en las evaluaciones de rendimiento, otorgándole mejores posibilidades de ascenso", añadió.

Los funcionarios públicos también mencionan que los hombres reciben más oportunidades de estudios y de viajes al extranjero, porque a las mujeres se las considera atadas a sus responsabilidades familiares.

La abogada de derechos humanos Josephine Omwenga también denunció esta situación.

"En muchas organizaciones se hace a un lado a las mujeres aduciendo razones de tipo familiar, en tanto se impulsa a los hombres a capacitarse y así tener ventajas en los ascensos. La falta de competencias adicionales de ellas justifica su eliminación", explicó.

En los peores casos, la mera perspectiva de contar con una mujer con vínculos familiares juega en contra de ella.

"Algunas personas son reticentes a emplear mujeres en edad de procrear y se inclinan por hombres, aunque ella tenga mejor preparación", señaló Amadi.

Las autoridades son concientes de que hay mujeres con salarios inferiores a lo que merecen, pero aún no han tratado esas diferencias, dijo a IPS un funcionario del Ministerio de Trabajo que pidió reserva de su identidad.

"Si no hay organizaciones, como los sindicatos, que planteen el asunto, entonces asumimos que todo está bien y seguimos con otras cuestiones laborales", indicó.

¿Dónde están esas organizaciones?

Los sindicatos suelen ser "redes de hombres" que no logran promover los derechos de las mujeres, señaló Lucy Abega de la no gubernamental Fundación de Género y Equidad, con sede en Nairobi.

"Las mujeres se benefician de los acuerdos negociados para todos, pero no hay iniciativas concretas para sus necesidades específicas", apuntó.

IPS no pudo obtener ninguna declaración de la Comisión Nacional sobre Género y Desarrollo al respecto. Al parecer, las organizaciones aún deben analizar el asunto de las diferencias salariales entre hombres y mujeres basadas en las diferentes responsabilidades domésticas y la percepción de género.

FIDA Kenia se propone investigar el asunto a fin de elaborar una serie de recomendaciones de acciones concretas.

Las mujeres deben ser más firmes y enérgicas a la hora de defender su derecho a igual remuneración, sostuvo Matilda Musumba, activista de género empleada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nairobi.

"Es hora de que las mujeres hagan algo e incluso adopten la estrategia de formar redes, como hacen los hombres, para obtener lo que quieren", apuntó.

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