MÉXICO-EEUU: Calderón busca cambio migratorio en suelo hostil

El presidente de México, Felipe Calderón, llegó a Estados Unidos con el propósito de abogar por sus compatriotas inmigrantes, cada vez más acosados y maltratados por las autoridades de ese país.

La visita de cuatro días, iniciada el domingo, se produce en momentos en que los seis millones de mexicanos que residen en Estados Unidos sin los documentos requeridos son blanco de redadas y deportaciones.

Además avanza la construcción de un muro fronterizo entre ambos países para frenar el ingreso de extranjeros a Estados Unidos y no hay esperanzas de discusión de una reforma migratoria en este país sino hasta luego de las elecciones presidenciales de noviembre, de donde saldrá el sucesor del presidente George W. Bush.

Ni el gobierno ni los analistas mexicanos esperan que el periplo de Calderón logre revertir el clima hostil que enfrentan los inmigrantes de este país y otros latinoamericanos en territorio estadounidense.

La meta por ahora sólo es acercarse a las organizaciones de inmigrantes y presentarles sus planes de protección consular, así como abogar ante autoridades por sus derechos.

Poco antes de iniciar sus visita, Calderón declaró que en Estados Unidos hay un "ambiente lleno de prejuicios" contra los inmigrantes y un ambiente "antimexicano que no beneficia a nadie".

"La peor cosa que pueden hacer dos países es hacer pensar a nuestra gente que el enemigo es nuestro vecino", dijo en entrevista con el diario estadounidense The New York Times.

Para el analista Sergio Peláez, el viaje de Calderón llega en mal momento, "pero luego sería peor porque las elecciones presidenciales (en Estados Unidos) entrarán en sus momento decisivo y la agenda no dará espacio para nada más, así que mejor tarde que nunca".

"Me parece que la intención del presidente es que los mexicanos no se sientan abandonados ahora que la situación es complicada, y eso hasta puede darle réditos políticos en México", sostuvo ante IPS Peláez, un experto en política internacional de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La visita, que es la primera de carácter oficial de Calderón a Estados Unidos desde que asumió la presidencia en diciembre de 2006, no incluye encuentros con funcionarios del gobierno de Bush. Con ese mandatario tiene programado reunirse en abril durante una cita de socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al que además pertenece Canadá.

El periplo de Calderón comenzó en Nueva York, donde se reunió con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, y el vicepresidente de la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos, Timothy Geithner, además de líderes comunitarios mexicanos. Las otras ciudades que visitará hasta el próximo jueves son la nororiental Chicago y las occidentales Los Ángeles y Sacramento, donde la presencia de inmigrantes es numerosa.

Según el Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos de los migrantes, Jorge Bustamante, los llamados "latinos" vienen enfrentando desde hace varios años en Estados Unidos un clima de "xenofobia inaceptable" y la situación en este 2008 podría ser mucho peor, advirtió.

El año pasado, 513.000 mexicanos fueron deportados desde Estados Unidos. Parte de ese grupo fue detenido previamente en su lugar de trabajo, la calle o en centrales de autobuses y aeropuertos.

El secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, declaró el 31 de enero que el presidente de Estados Unidos está pidiendo al Poder Legislativo un incremento de 19 por ciento para los fondos destinados a la seguridad fronteriza y al combate a la inmigración de indocumentados.

El Instituto de los Mexicanos en el Exterior, integrado por empresarios locales residentes en Estados Unidos y algunos diplomáticos, reportó que en 2007 se pusieron en marcha alrededor de 170 medidas antiinmigrantes, entre las que hay prohibiciones para que los extranjeros sin permiso de residencia obtengan una licencia de conducir, puedan rentar una vivienda o recibir servicios médicos.

Tales medidas son independientes de una ley firmada en octubre de 2006 por el presidente Bush, que dispuso ampliar de 112 a 1.226 kilómetros las barreras levantadas en la frontera con México.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de México indicó que 447 mexicanos murieron el año pasado mientras intentaban ingresar a Estados Unidos por diversos puntos de la frontera. La cifra fue apenas inferior a las de 2006, cuando ese cruce le costó la vida a 485 personas, y en 2005 con 516 fallecidas.

Calderón declaró que espera que el próximo gobierno y Congreso de Estados Unidos tengan "una visión más amplia, más positiva y más racional sobre el tema de migración" que los actuales políticos.

"No niego el derecho de cada país a tener su propia ley y aplicarla", pero los derechos humanos de una persona "son válidos independientes de su estatus migratorio", señaló.

Los tres principales aspirantes a la presidencia de Estados Unidos, el senador John McCain, del gobernante Partido Republicano, así como Barack Obama y Hillary Clinton, del opositor Partido Demócrata, han señalado que comparten la idea de aprobar una reforma migratoria que incluya la legalización de parte de quienes ahora trabajan en su país sin documentos.

El Congreso de Estados Unidos fracasó, a comienzos de 2007, en su intento por aprobar una reforma migratoria.

Esa iniciativa, que habría endurecido los controles migratorios, buscaba también abrir la posibilidad para que los inmigrantes sin papeles regularicen su situación y no sean perseguidos.

En Estados Unidos viven unas 11 millones de personas nacidas en México, seis millones de las cuales no tienen documentos de residencia y viven en peligro de ser expulsadas.

En noviembre, el gobierno mexicano anunció que pasarían de 50 a 52 los consulados en Estados Unidos y que se reforzarían sus equipos jurídicos para prestar ayuda a los inmigrantes ante situaciones de discriminación, además de brindarles asesoramiento y apoyo al momento de ser detenidos con la intención de deportarlos.

Además, se desarrollarán campañas en los medios de comunicación de Estados Unidos para proyectar una imagen positiva de los inmigrantes y "revertir las percepciones distorsionadas".

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