AMBIENTE-AMÉRICA LATINA: Deforestación aún gana la partida

Nunca antes en América Latina y el Caribe se luchó tanto contra la deforestación como hoy, afirman expertos y gobiernos. Pero la tala en la región aumentó hasta constituirse en la más alta del mundo.

La destrucción de bosques tiene uno de sus epicentros en Honduras. Crédito: Fundación Democracia sin Fronteras
La destrucción de bosques tiene uno de sus epicentros en Honduras. Crédito: Fundación Democracia sin Fronteras
De cada 100 hectáreas de bosque que se perdieron en el planeta entre 2000 y 2005, casi 65 correspondieron a esta área. En ese periodo, la tala registró un promedio anual de 4,7 millones de hectáreas, 249.000 hectáreas más que lo reportado entre 1990 y 2000.

"El tema de la deforestación sigue siendo difícil de manejar porque hay muchos intereses económicos en juego", dijo a Tierramérica Ricardo Sánchez, director para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Los ministros de Ambiente de la región recibieron en su último foro, celebrado del 30 de enero al 1 de este mes en Santo Domingo, un informe de circulación limitada que expone, entre otros asuntos, el fracaso de las estrategias contra la destrucción forestal.

El documento "Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC) a cinco años de su adopción" evalúa los compromisos oficiales asumidos por los gobiernos en 2002.

"Hay una actuación de los gobiernos contra la deforestación como nunca antes, pero vemos que no es una tarea sencilla, pues hay una alta presión de grupos económicos", advirtió Sánchez.

La tala conlleva la pérdida de biodiversidad y fomenta la degradación de los suelos, además de favorecer "la reincidencia de los fenómenos climáticos extremos", agregó.

Entre 2000 y 2005, la proporción de la superficie total cubierta de bosques se redujo en el área de Mesoamérica de 36,9 a 35,8 por ciento y en América del Sur de 48,4 a 47,2 por ciento. Sólo en el Caribe aumentó de 31 a 31,4 por ciento.

Según el mexicano Enrique Provencio, autor del informe del ILAC, la principal causa del incremento de la deforestación es el avance de los monocultivos, un fenómeno que no tuvo mayor peso en los años 90.

"Hubo un aumento de los precios internacionales de productos como la soja, lo que impulsó la ocupación de zonas boscosas especialmente en Bolivia, Brasil y Paraguay", dijo Provencio a Tierramérica.

El documento de la ILAC indica que, aunque la actividad "forestal ha mantenido un desempeño positivo por mejoras de la productividad y avances en el manejo sostenible y otras prácticas como la certificación", eso no evitó la pérdida de los bosques.

"En algunos países la disminución de la superficie boscosa continúa asociándose al incremento del hato ganadero (…) y se ha aplicado el clásico patrón de ampliación de la superficie de pastos mediante la tala de bosques", expresa.

Para enfrentar la deforestación, la mayoría de los gobiernos diseñaron en los últimos años nuevos esquemas de vigilancia y control, llegando incluso a usar al ejército para perseguir a los taladores. Además dictaron normativas que castigan con severidad a quienes destruyan bosques.

Sánchez destacó últimos esfuerzos, como la aprobación a fines de 2007 en Argentina de la Ley de Bosques, tras una activa campaña que logró reunir 1,5 millones de firmas.

Esa norma estipula que las autoridades deberán diseñar nuevos planes de explotación forestal y los permisos para ello se emitirán sólo después de pasar un estudio de impacto ambiental y audiencias públicas.

Otras "luces" que el director del Pnuma encuentra en esta lucha ambiental son los esfuerzos de Brasil, con la creación de mecanismos "interministeriales" que se encargan del tema, y la creación en Chile y Perú de "superintendencias" contra la deforestación.

Pero el problema persiste. "Esto demuestra que seguimos siendo economías dependientes del uso intensivo de los recursos naturales y que, con el crecimiento de la demanda de alimento y otros productos, hubo un avance de la frontera agrícola", declaró Sánchez.

Provencio, ex director del estatal Instituto Nacional de Ecología de México, consideró aventurado definir si la acelerada deforestación continuará o no en los años venideros, pero llamó la atención sobre otras iniciativas en marcha que podrían detenerla e incluso revertirla.

Hay esfuerzos de defensa del bosque y reforestación muy exitosos sobre todo en Costa Rica, Cuba, Santa Lucía y Uruguay, indicó. En contraste, "la situación en la Amazonia brasileña es ahora preocupante y eso podría impactar en los indicadores de toda la región", apuntó.

Otro de los elementos positivos contra la deforestación es el aumento de la superficie de las áreas naturales protegidas. En el quinquenio analizado pasaron de 19,2 a 20,6 por ciento de América Latina y el Caribe. El cambio significó un aumento de 320.400 kilómetros cuadrados.

Si bien el incremento de la superficie protegida no compensó la pérdida de cobertura vegetal, "el proceso da cierta esperanza", declaró Provencio.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 9 de febrero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

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