ARGENTINA: Conmoción por policías ejecutados

La apacible campaña para las elecciones del 28 de este mes en Argentina recibió este viernes un impacto demoledor ante la posible implicancia política en el asesinato de tres policías, dos de ellos apuñalados y todos rematados a balazos.

Las víctimas del crimen, cometido en la madrugada de este viernes, eran agentes que estaban de custodia en una planta de comunicaciones del Ministerio de Seguridad de la oriental provincia de Buenos Aires, ubicada en los suburbios de La Plata, la capital de este distrito.

Las pericias indicaron que los policías Ricardo Barbosa y Alejandro Vatalaro fueron apuñalados y recibieron además un disparo en la cabeza. En tanto Pedro Díaz, quien habría intentado escapar de sus verdugos al oír disparos, recibió cuatro impactos de bala en la espalda.

Los agresores huyeron en un móvil policial que abandonaron en las cercanías del lugar. Se llevaron las armas reglamentarias de los dos agentes asesinados primero, y la ametralladora y chalecos antibala que estaban en el patrullero.

Durante un acto en la Casa Rosada, sede del gobierno, el presidente Néstor Kirchner se manifestó "conmocionado" por el "salvajismo absoluto" de este crimen que genera, dijo, "muchísima incertidumbre" a nueve días de las elecciones.

"No es casual que cuando vamos llegando a una definición electoral aparezcan cosas que definitivamente queremos dejar atrás", declaró, para luego señalar sin identificarlos a "sectores e intereses" afectados por la lucha del gobierno centroizquierdista contra la impunidad de los violadores a los derechos humanos durante la última dictadura (1976-1983).

La senadora Cristina Fernández, esposa del presidente y candidata del oficialismo a la presidencia de Argentina, sostuvo que el asesinato fue perpetrado en circunstancias "sumamente extrañas", pero advirtió que "no van a derrotar" al gobierno.

Por su parte, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, convocó de inmediato a su gabinete para estudiar la situación. Su ministro de Seguridad, León Arslanián, declaró que el crimen pudo ser "una acción de terror para instalar un clima de inestabilidad y alarma ante las elecciones". Poco después, el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo, coincidió con su par en el gabinete al indicar que, por la cercanía con las elecciones, el crimen tiene "una innegable connotación política".

"El objetivo es crear un clima de inestabilidad e inseguridad", alertó. Comentó, además, que no se descarta que el asesinato sea una reacción de ex policías que fueron separados del arma por corrupción o por su vinculación con la represión de la dictadura militar.

Para Kirchner el asesinato "puede tener que ver con la política gubernamental en materia de derechos humanos", que impulsa juicios a represores de la dictadura, o con personal retirado de la policía de la provincia de Buenos Aires que "ataca al gobierno", acusó.

Pero el mandatario también apuntó a los candidatos que se postulan para gobernar ese distrito, el más populoso del país, sobre todo a los de tendencia derechista o centroderechista que colocaron a tope en la agenda de campaña la cuestión de la violencia ciudadana en la provincia.

El favorito a conquistar la gobernación de esta provincia, que aporta 40 por ciento de los votos al padrón nacional, es el actual vicepresidente de Argentina, Daniel Scioli, quien acapara alrededor de 55 por ciento de las preferencias de los entrevistados en las encuestas de opinión de voto.

Scioli dijo estar "conmovido, triste y angustiado" y que ante el horror "no hay espacio para aprovechamientos políticos" de estos hechos.

Entre sus rivales para el distrito está Margarita Stolbizer, de la oposición de centroizquierda Coalición Cívica, quien se manifestó "consternada" y "preocupada" por un hecho "que nadie esperaba" y al que calificó de "grave".

La candidata a la presidencia de ese colectivo, Elisa Carrió, convocó a una rueda de prensa para manifestar su pesar por el asesinato de los agentes policiales y exhortar a la dirigencia política en campaña a "serenarse" y "dejar actuar a la justicia".

Pero en el arco centroderechista las interpretaciones hicieron hincapié en una supuesta falta de seguridad, centro de su campaña política. Francisco de Narváez, de Unión Pro, dijo que los autores de los homicidios son "bandas organizadas para seguir delinquiendo".

"No veo un trasfondo político, este es un hecho terrible que marca un incesante incremento de la delincuencia", dijo y advirtió que "la violencia" en el distrito "está tomando una escala preocupante" por incapacidad de las autoridades para enfrentarla.

El también candidato Juan Carlos Blumberg, quien comenzó a incursionar en política luego de que su hijo fue secuestrado y asesinado en 2004, sostuvo que el triple crimen es "independiente de la campaña electoral" y responde al "desgobierno en materia de seguridad".

Al momento de conocerse el homicidio, la provincia de Buenos Aires esperaba un fallo de la Suprema Corte de Justicia provincial que deberá definir la legitimidad de las dos candidaturas que reúnen más adhesiones, la de Scioli y la de De Narváez.

Scioli basó su derecho a postularse en el hecho de haber vivido en la provincia durante su infancia, pero nunca ejerció sus derechos ciudadanos en ese distrito, por eso su postulación fue cuestionada ante los tribunales. En tanto De Narváez, quien recoge 15 por ciento de intención de voto, nació en Colombia y por eso se discute la pertinencia legal de su candidatura.

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