AMBIENTE: Tratado sobre ozono enfría calentamiento global

Los 191 países partes del Protocolo de Montreal dieron un paso histórico contra el cambio climático al reducir en una década la eliminación de sustancias destructoras de la capa de ozono que son también poderosos gases de efecto invernadero.

Algunas sustancias químicas dañan la capa de ozono y agravan el efecto invernadero. Crédito: PiccoloNamek
Algunas sustancias químicas dañan la capa de ozono y agravan el efecto invernadero. Crédito: PiccoloNamek
Estados Unidos jugó un papel clave en la XIX Conferencia de las Partes del Protocolo de Montreal, junto con Argentina, Brasil, Canadá y la Unión Europea, instando a apresurar la eliminación de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), utilizados en refrigerantes y acondicionadores de aire.

Esto equivaldría a eliminar hasta 38 mil millones de toneladas de gases invernadero, cinco veces más que la reducción estipulada en el Protocolo de Kyoto —único acuerdo mundial obligatorio sobre cambio climático—, según el Panel de Evaluación Tecnológica y Económica del Protocolo de Montreal sobre sustancias agotadoras de la capa de ozono.

Para lograr el acuerdo, las naciones ricas aceptaron aportar varios cientos de millones de dólares entre 2008 y 2012 para ayudar a países en desarrollo como China —el principal productor de HCFC— a transitar hacia nuevas tecnologías.

La conferencia se desarrolló entre el 11 y el 21 de este mes en la ciudad canadiense donde 20 años atrás se firmó el tratado destinado a restaurar la cubierta de ozono estratosférica que protege la vida del planeta de las radiaciones solares nocivas.

Si 24 países no se hubieran adherido a él en septiembre de 1987, el sol sería mucho más peligroso.

Habría "20 millones más de casos de cáncer de piel y 130 millones más de cataratas, sin hablar del daño a los sistemas inmunológicos humanos, a la flora y fauna y a la agricultura", dijo Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Gracias al tratado para abatir sustancias agotadoras del ozono, principalmente clorofluorocarbonos (CFC), 95 por ciento de esos gases han sido eliminados y reemplazados por los HCFC, mucho menos perjudiciales para la cubierta estratosférica.

Estos últimos serán eliminados en los países ricos en 2015 y en el mundo en desarrollo en 2030, 10 años antes de lo acordado hasta ahora.

El rápido crecimiento económico de India y China disparó la producción de HCFC-22, utilizado sobre todo en los acondicionadores de aire. En China se pasó de 24,4 de estos aparatos por cada 100 hogares urbanos hace siete años a 87,2 en 2006.

El HCFC-22 es sólo cinco por ciento tan perjudicial para la capa de ozono como los clorofluorocarbonos a los que reemplazó, pero su impacto sobre el calentamiento global es más de 10.000 veces mayor que el del dióxido de carbono, principal gas invernadero, dijo a Tierramérica la secretaria de Ambiente de Argentina, Romina Picolotti.

La reducción acelerada implicaría eliminar hasta 38.000 millones de toneladas de dióxido de carbono y adelantar unos años la recuperación de la capa de ozono.

"Con un poco más de esfuerzo podemos ayudar a solucionar dos importantes problemas ambientales", dijo Picolotti.

"En 2008 debería congelarse la producción de HCFC", señaló en una entrevista Alexander von Bismarck, director de campañas de la no gubernamental Agencia de Investigación Ambiental, con sede en Londres.

Pero la negociación aplazó un poco ese objetivo hasta 2013. Así, los países en desarrollo no podrán ampliar su producción más allá de los volúmenes de ese año.

La producción de los países industrializados se congeló en 2004.

"Según nuestras investigaciones, los HCFC están disponibles en América Latina y Asia meridional a precios curiosamente bajos, lo que sugiere un exceso de oferta", dijo Von Bismarck.

Aunque los CFC y los HCFC son poderosos gases de efecto invernadero, no están cubiertos por el Protocolo de Kyoto, por lo que es crítico que el tratado de Montreal los aborde, agregó.

Los gases sustitutivos de los HCFC están por llegar, y también existen otras tecnologías, como los refrigeradores a gas butano. "Una inversión pequeña bastará para volverlos más seguros", agregó Von Bismarck.

La industria favorece un rápido congelamiento de la producción en los países pobres, opinó Mack McFarland, principal científico atmosférico de DuPont, una compañía química multinacional e importante fabricante estadounidense de HCFC.

"¿Por qué construir nuevas plantas de HCFC cuando la tecnología es obsoleta? Si el congelamiento llega antes, habrá menos que reconvertir", dijo McFarland a Tierramérica.

Sólo algunos acondicionadores de aire a HCFC pueden ser modificados para funcionar con otros gases. Y no hay sustitutos fáciles para varios usos de estas sustancias. Hace poco DuPont desarrolló un nuevo gas con muy bajo potencial de calentamiento global para aparatos refrigerantes de automóviles, porque la Unión Europea prohibió el uso de HCFC.

En Montreal también se debatió acaloradamente el financiamiento a los países pobres.

El Fondo Multilateral para la Implementación del Protocolo de Montreal ha reunido unos 2.200 millones de dólares para ayudar a 146 países a reducir la producción y el uso de sustancias agotadoras del ozono. Ahora se necesitarán cientos de millones más.

Estados Unidos continuará compartiendo los costos de las naciones pobres para lograr una reducción acelerada de HCFC, dijo Claudia McMurray, secretaria adjunta de ese país para los Océanos, el Ambiente y la Ciencia.

"Es positivo ver el liderazgo de Estados Unidos en un foro ambiental internacional", dijo David Doniger, director de políticas climáticas del no gubernamental Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.

"El avance es bueno para la capa de ozono y para el cambio climático", dijo Doniger en una entrevista. Sin embargo, la principal causa del calentamiento global no son los HCFC, sino los combustibles fósiles.

Estados Unidos no debería usar lo conseguido en Montreal como excusa para no hacer nada respecto del dióxido de carbono en la reunión sobre cambio climático que tendrá lugar en diciembre en la isla indonesia de Bali, destacó.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 22 de septiembre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

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