DDHH-AMÉRICA CENTRAL: Más cerca del pasado

La desigualdad social va en aumento en América Central y hay una regresión de las garantías establecidas en la Convención Interamericana de los Derechos Humanos, afirman activistas y analistas de la región.

Varios gobiernos de la región han implementado políticas económicas que propician la concentración de riqueza, al tiempo que se repiten violaciones de derechos humanos que se creían superadas tras la firma de varios acuerdos de paz en las últimas dos décadas del siglo XX, que pusieron fin a conflictos armados internos, afirman los consultados.

"Estamos asistiendo nuevamente a capturas, desapariciones y asesinatos de militantes de organizaciones ciudadanas que ejercen sus derechos; hay un retroceso en todos los países de Centroamérica", dijo a IPS el director del Comité de Familiares de Víctimas de violaciones a los derechos humanos (Codefam) de El Salvador, Armando Pérez.

Con excepción de Costa Rica, América Central padeció décadas de dictaduras militares, ausencia de espacios democráticos, represión y elecciones fraudulentas, mientras opositores sociales y políticos sufrían persecución. Así nacieron conflictos internos armados.

En 1988, el entonces gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) firmó con los rebeldes de la "contra" (contrarrevolución), los Acuerdos de Sapoá. En 1992, el insurgente Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y el gobierno salvadoreño suscribieron los Acuerdos de Paz de Chapultepec. En 1996, le tocó el turno a Guatemala, poniendo fin a la última de las guerras civiles de la región, que dejaron cientos de miles de muertos y desaparecidos en los tres países.

Celia Medrano, del programa Centroamérica de la Federación Luterana Mundial (FLM), aseveró que en la región se observa un "retroceso" en el respeto al artículo 26 de la Convención Interamericana, que establece "el compromiso de los Estados de garantizar progresivamente el goce de derechos económicos, sociales y culturales".

Los países están tomando medidas en sentido contrario, sostuvo Medrano, quien durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992) fue directora de la Comisión de Derechos Humanos.

La carta hemisférica de derechos humanos "implica el compromiso de prohibición de regresión, promoviendo avances paulatina y progresivamente, por lo tanto los Estados no deberían tomar decisiones a la inversa", dijo Medrano a IPS.

"Países que se habían distinguido por índices altos de desarrollo humano, por lo menos en comparación al resto de Centroamérica, como Panamá y Costa Rica, en los últimos cuatro años registran involución. En Costa Rica los niveles de pobreza han aumentado dos puntos en los últimos cuatro años", aseveró.

Todos los países centroamericanos son signatarios y han ratificado la Convención.

Las afirmaciones de Pérez y Medrano siguen a la presentación, el 25 de abril, del informe "Centroamérica 2005-2006, desde una perspectiva de derechos humanos", que documenta violaciones de derechos civiles, políticos y socio-económicos.

El documento establece que "Guatemala es uno de los países más desiguales del planeta, en donde el 20 por ciento de la población más rica se queda con el 59,5 por ciento de los ingresos y el 20 por ciento más pobre apenas recibe el 2,9 de la riqueza".

Mientras en El Salvador, el 20 por ciento de la población más rica acapara más de 57 por ciento del ingreso, y 20 por ciento la población más pobre sólo se queda con 2,9 por ciento.

El estudio, apoyado por la FLM, fue realizado por el Grupo de Apoyo Mutuo de Guatemala, Codefam de El Salvador, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), la Comisión de Derechos Humanos de Panamá, el Comité de Derechos Humanos de Honduras y el Centro de Promoción de los Derechos Humanos de Honduras.

Otras entidades autoras son la Iglesia Luterana Costarricense y la Fundación para la Aplicación y Estudio del Derecho de El Salvador, además de la colaboración del Centro de Justicia y Derecho Internacional, con sede en Costa Rica.

Según el informe, en 2005 se registraron en la región 122 ataques contra defensores de derechos humanos y en 2006 fueron 226.

El documento, que se había presentado en marzo en Nicaragua, reseña varios de esos casos, como el de nicaragüenses golpeados por la policía cuando mediaban en una protesta.

El abogado del Cenidh, Gonzalo Carrión, sufrió una paliza en mayo de 2006 y tuvo que ser hospitalizado, según el informe. Ese hecho llama la atención porque en Nicaragua "por más de dos décadas no se registraba represión contra los trabajadores de derechos humanos", dijo Pérez.

En Costa Rica, cita el documento, varios dirigentes sindicales han recibido amenazas anónimas por participar en protestas contra la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre cinco países centroamericanos, República Dominicana y Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés DR-Cafta. Un informe de Amnistía Internacional (AI) sobre Honduras sostuvo que en diciembre de 2006, los activistas ecologistas Heraldo Zúñiga y Roger Murillo Cartagena fueron asesinados cuando conducían un vehículo en el norteño departamento de Olancho.

"Al parecer, la policía los obligó a salir del automóvil y luego les ordenó que se colocaran contra la pared del edificio situado junto a la municipalidad de Guarizama. Según los informes, la policía realizó unos 40 disparos contra los dos hombres", afirma AI.

Para el politólogo Napoleón Campos, no hay duda de la involución en algunos ámbitos, aunque la región también ha experimentado cambios que es necesario valorar.

Las sociedades centroamericanas se han quedado rezagadas, pero se debe reconocer los cambios de las Fuerzas Armadas, otrora responsables de violaciones graves a los derechos humanos. "No podemos negar que en Centroamérica está creciendo una generación sin dictaduras ni golpes militares", dijo a IPS el especialista en derecho internacional.

Campos criticó, sin embargo, la aprobación de Ley Antiterrorista salvadoreña que vulnera derechos ciudadanos y es contraria "a la historia de la región donde el principal terrorista ha sido el Estado; se debería legislar primero en prevenir el terrorismo de Estado", dijo. Campos consideró imperativo fortalecer los sistemas democráticos y realizar las reformas políticas necesarias, ya que "las causas históricas de los conflictos quedaron intactas, y pueden devenir conflictos sociales o guerras", sostuvo.

Medrano opinó que la región debe superar la inequidad y las desigualdades que la han caracterizado. "Centroamérica no es una región pobre sino empobrecida por la desigualdad en la distribución de la riqueza y por la inequidad", dijo la integrante de la FLM.

"Los ganadores son unos pocos y los perdedores siguen siendo muchos", apuntó Campos.

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