AMBIENTE: Cien millones de árboles para Venezuela

Venezuela implementa un programa quinquenal de reforestación de cabeceras y cursos de ríos tributarios del Orinoco destinado a plantar 100 millones de árboles sobre 150.000 hectáreas, con más de 900 comités conservacionistas y alumnos de un centenar de escuelas.

"Campesinos que antes talaban un trozo de tierra para cultivos o hacer pastar a unas vacas, ahora se encuadran en la actividad agroforestal para obtener mejores ingresos y reconciliarse con el paisaje", dijo a Tierramérica el viceministro de Conservación en el Ministerio de Ambiente, Miguel Rodríguez.

El programa, llamado "Misión Árbol", fue presentado el último domingo de mayo, Día del Árbol, por el presidente Hugo Chávez, quien con un grupo de niños sembró arbolitos en el Parque Nacional El Ávila, que separa a Caracas del mar Caribe.

Luego se recolectaron semillas de especies frutales y forestales autóctonas, con la participación de 926 comités conservacionistas, de mayoría femenina y campesina, que presentaron 495 proyectos junto con el Ministerio y 95 escuelas.

Misión Árbol —que para el primer año tiene un presupuesto de 23 millones de dólares— también financia la creación de viveros.

El Ministerio estableció unidades de asistencia técnica y control de los proyectos.

"De nada serviría entregar el dinero —entre 15.000 y 25.000 dólares por proyecto— y luego abandonarlo, por lo que hay una evaluación constante y el dinero se entrega al comité de verificación de metas cumplidas", dijo Rodríguez.

Los comités actúan en áreas previamente evaluadas por el Ministerio como requeridas de recuperación.

Aunque hay 33 cuencas y minicuencas involucradas, el programa se centró en la zona norte de la gran llanura formada por la cuenca del Orinoco, que abarca más de un millón de kilómetros cuadrados de tierras venezolanas y colombianas.

Sin embargo, alcanzó ya a varias comunidades indígenas y de mineros que actúan en el sudeste. El gobierno quiere desplazar a otras actividades a quienes practican la minería artesanal ilegal en las zonas altas de los ríos Caroní y Caura, aunque los 47 viveros que generarán 500.000 plantas para 680 hectáreas son allí como una gota en el mar.

Esos viveros desarrollan especies autóctonas maderables cuya explotación comercial está vedada, como la caoba (Swietenia mahagoni), el cedro (Cedrela adorata), el pardillo (Cordia alliodora), el saqui-saqui (Bombacopsis quinata) y el araguaney (Tabebula chrysantha), árbol nacional.

Pero el plan dista de resolver la deforestación en Venezuela. Rodríguez admitió que el área que se sembrará permitirá recuperar en cinco años una superficie equivalente a los bosques que se pierden anualmente, los que estima en 140.000 hectáreas de los 90 millones que posee el país.

Aproximadamente la mitad del territorio venezolano está cubierto de bosques, en su mayoría al sur y sudeste. Organizaciones ecologistas no gubernamentales discrepan con las cifras del gobierno y estiman que la deforestación es entre 240.000 y medio millón de hectáreas por año en las últimas dos décadas.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Venezuela tiene 56,9 millones de hectáreas, casi 60 por ciento de su territorio, bajo algún régimen de protección ambiental, incluidas 11,3 millones de hectáreas de reservas forestales.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la cobertura boscosa del país pasó de 62 por ciento en 1977 a 54 por ciento en 1995, dando cuenta de una deforestación de 400.000 hectáreas anuales en ese periodo.

Rodríguez cree que la tendencia actual es mucho menor. La ministra del Ambiente, Jacqueline Farías, propuso un censo forestal.

El biólogo Diego Díaz, presidente de la organización ambientalista Vitalis, recordó a Tierramérica que la FAO y el PNUD se alimentan de estadísticas gubernamentales "y la deforestación debe ser mayor de lo que se admite oficialmente, porque siguen expandiéndose las fronteras urbana y agrícola, además de la depredación asociada a la minería y a la explotación maderera no registrada".

"Es bienvenida la reforestación, aunque no se nos informó si esta misión es combinada con adecuados planes de ocupación de territorio y respeto por la vocación de los suelos. Es vital la participación de la comunidad. Experiencias en otros países dan cuenta de una actitud perversa, con individuos que dañaban una zona para obtener recursos con los que reforestarla", dijo Díaz.

Destacó que "reforestar no es sólo recuperar los árboles, sino todos los estratos del bosque, incluidos los no arbóreos", y puso como ejemplo la actividad emprendida por Vitalis con la privada Universidad Metropolitana para establecer un vivero de plantas autóctonas en el Parque El Ávila.

La planta mimada es el nogal de Caracas (Juglans venezuelensis), especie propia de la zona que estaba casi extinguida.

Para Rodríguez también es importante "el sentido de pertenencia recuperado por comunidades campesinas que hacen lo que muchos quisieron hacer siempre: recuperar la tierra de la que han vivido".

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 22 de julio por la red latinoamericana de Tierramérica.

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