INFANCIA-EUROPA: Por un territorio libre de castigos corporales

Con una clara condena a los castigos físicos como forma de corregir comportamientos en la infancia y a toda forma de violencia doméstica, concluyó este miércoles la XXVIII Conferencia Ministerial del Consejo de Europa (CE), que durante dos días debatió bajo el lema «Niñez de hoy, progenitores de mañana».

Reunidos en Lisboa el martes y este miércoles, los ministros o viceministros de asuntos familiares de los 46 países miembros del CE coincidieron en la necesidad de construir una Europa "para y con la niñez"..

El CE es una organización intergubernamental a la que pertenecen todos los Estados del continente, excepto el Vaticano, que no hace parte de instituciones internacionales pero que tiene estatuto de observador, y Belarús, cuyo régimen es considerado una dictadura personal del presidente Aleksandr Lukashenko.

El Consejo de Europa, cuyo cometido es la defensa y promoción de la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, exhorta a los países miembros a prohibir por completo los castigos corporales y el maltrato infantil.

"Las niñas y los niños no son 'mini-personas' con 'mini-derechos', sino seres humanos con total derecho a que se les respete", expresó la holandesa Maud de Boer-Buquicchio, subsecretaria general del CE en rueda de prensa al inaugurar de la reunión ministerial.

"Respetar la dignidad humana de niñas y niños significa que no les podemos golpear, no les podemos herir y no les podemos humillar. Punto final", subrayó.

De las 46 naciones del Consejo, el castigo corporal está completamente prohibido en todas sus formas sólo en 14 países. El precursor fue Suecia, que en 1979 impuso una legislación rigurosa.

Siguieron a Suecia, Finlandia (1983), Noruega (1987), Austria (1989), Chipre (1994), Dinamarca (1997), Letonia (1998), Croacia (1999), Alemania y Bulgaria (2000), Islandia (2003), Ucrania y Hungría (2004) y Rumania (2005).

La funcionaria recordó que la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1999, "impone obligaciones de responsabilidad a los progenitores, pero resalta también que éstos deben ser apoyados por las autoridades del Estado".

Los países deben llevar a cabo "políticas familiares adecuadas y efectivas", tomando en cuenta el tenor de la Carta Social europea del CE, que dispone "el derecho a una protección social, jurídica y económica que les permita desarrollarse plenamente", acotó.

De Boer-Buquicchio garantizó que el CE respeta "la naturaleza íntima y privada de las familias", lo que no debe interpretarse como "una excusa para que los padres hagan lo que quieran con sus hijos".

Pese a que la conferencia era dedicada a las políticas familiares en general, el centro de las atenciones fue la violencia contra la niñez en el continente con el mejor nivel de vida del mundo, pero en el que aún mueren por año dos niños en Alemania, dos en Gran Bretaña y tres en Francia por malos tratos, según datos divulgados por el CE.

En la declaración final, los ministros se comprometieron con medidas coordinadas de apoyo a las familias para contrarrestar el declive demográfico europeo, con especial énfasis en reforzar la oferta de empleos a las mujeres en el contexto de una nueva visión de la coparticipación de responsabilidades familiares entre los dos sexos.

"Los gobiernos deben responder a los cambios socio-demográficos de sus países, adaptando la legislación a las diferentes formas de vida familiar", así como tomar las medidas necesarias para un pleno acceso de las mujeres al mercado de trabajo y para una mayor participación del hombre en el quehacer familiar, apunta la declaración final.

El documento compromete también a los ministros a rechazar cualquier tipo de tolerancia del maltrato y la explotación de la niñez, a combatir la pobreza y la exclusión social, asumiendo como prioritarios los derechos infantiles y la erradicación de todas las formas de violencia contra niñas y niños.

En un balance para IPS de los resultados de la conferencia, el ministro portugués de Solidaridad Social y Trabajo, José Antonio Vieira da Silva, dijo que "esta es una reunión de gran dimensión para la formación de consensos y de influencia para la construcción de políticas europeas, lo cual revela su importancia".

"Hemos reunido a un número muy significativo de miembros de gobiernos para debatir temas de la mayor importancia, que tienen que ver con el futuro del modelo social europeo, con el futuro de Europa como espacio de libertad y justicia y de oportunidades para todos", añadió el gobernante.

Sobre todo "se trata de diseñar una Europa como espacio donde la infancia y la adolescencia puedan desarrollarse en forma armoniosa, libre de presiones, violencia y explotación".

Una dimensión especialmente importante de esta conferencia fue el debate "sobre la conciliación entre la vida familiar y la profesional, en un mundo que está en permanente y muy intensa mudanza", explicó el ministro anfitrión.

Según Vieira da Silva, "conciliar la vida profesional con la vida familiar es un objetivo absolutamente estratégico para poder contar con una sociedad más desarrollada, más igualitaria, más competitiva".

Del intercambio de experiencias entre los Estados miembros "han resultado buenas ideas para un objetivo común: promover la familia como espacio de libertad, de construcción de la ciudadanía y transmisión de valores, objetivos fundamentales de una sociedad libre de explotación y de violencia hacia la infancia".

En Europa "pretendemos construir sociedades con mayor capacidad para defender a su niñez", para lo cual en muchos países serán necesarios avances legislativos, "pero sobre todo es preciso realizar un vasto trabajo cultural", expresó el ministro.

"En todo espacio de crecimiento infantil, la autoridad está presente, pero lo que debe quedar claro es que no es admisible el uso de la violencia para el ejercicio de esa autoridad", enfatizó el titular de la cartera de asuntos familiares del gabinete del primer ministro socialista José Sócrates.

El crecimiento infantil "es un tiempo donde se reconocen valores, pero estos nunca deben ser impuestos por el ejercicio de violencia física. En el proceso educativo es menester promover una cultura de tolerancia", concluyo Vieira da Silva.

México fue la única nación en desarrollo que participó de la reunión como observadora. "En mi país se está pasando por una evolución familiar, y queremos conocer la experiencia de los países europeos para aprovechar todo lo bueno y evitar todo aquello que puede ser negativo", dijo a IPS la presidenta del gubernamental Sistema Nacional para el Desarrollo de la Familia, Ana Rosa Payán Cervera.

El interés de este tipo de encuentros se debe a que entre los 103 millones de personas que habitan México "hay tantos tipos de familia como etnias, niveles sociales o rumbos geográficos tenemos. Cada familia, como las personas que la componen, es diferente, única e irrepetible, por lo que no existen estrategias válidas para todas", explicó Payán Cervera.

En la óptica del Fondo las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el encuentro de Lisboa "es extremadamente útil, porque muestra la importancia que el mundo desarrollado confiere a los asuntos de la familia e infancia", comentó a IPS la consejera regional del organismo, Deepa Grover.

"Esta buena lección que aprendemos en Europa para Unicef es doblemente importante, porque podemos transmitirla hacia otros países del mundo donde estas políticas simplemente no existen", apuntó Grover.

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