GRUPO DE LOS OCHO-ÁFRICA: Ayuda al pueblo, no a los gobiernos

Activistas exhortaron a los líderes del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos a destinar una parte sustancial de su asistencia directamente a la población de África, y no a los gobiernos.

”Nosotros decimos que al menos la mitad de la ayuda al desarrollo, que debería duplicarse, sea volcada en iniciativas locales”, dijo a IPS la directora del Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés), Camilla Toulmin.

El IIED es un instituto de investigación en el campo del desarrollo sustentable, abocado en especial a África, América Latina y Asia.

El desarrollo de África será uno de los asuntos centrales en la próxima cumbre del G-8. Jefes de Estado o de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia se reunirán en la localidad escocesa de Gleneagles entre este miércoles y el viernes.

El IIED sostuvo que uno de los principales escollos para el desarrollo de África es el ”déficit de poder”, esto es, la incapacidad de la población para controlar su propio destino, y en particular de las mujeres, que representan a la mayoría de los pequeños agricultores.

La ayuda debería ser directa para impulsar la voz e influencia de los pobladores y las organizaciones locales, pues de esa manera las personas podrían cambiar por sí mismas su futuro, señaló el instituto.

El IIED teme que las poblaciones marginadas campesinas o habitantes de asentamientos irregulares, no sean tenidas en cuenta en el debate sobre el futuro de África.

”La asistencia que va de gobierno a gobierno hace que el poder esté concentrado en los ámbitos centrales, y por eso las actividades de nivel local no se benefician de los recursos”, dijo Toulmin.

Los gobiernos africanos apelan a potencias occidentales para conseguir financiación, distorsionando así la dinámica del sistema impositivo en cada país, señaló.

Obtener recursos a través de impuestos ”obliga a los gobiernos a escuchar a la población. Si los gobiernos dependen de otros países para obtener 80 o 90 por ciento de sus recursos, se rompe el vínculo con el pueblo, al que deben dar cuenta. Por eso, cuando Occidente pide a esos gobiernos que escuchen a su población, se inicia un proceso de consulta inútil”, explicó.

La activista también señaló que destinar la ayuda sólo a los gobiernos muchas veces fomenta la corrupción.

”Es un grave problema si 40 por ciento de la riqueza de África termina en cuentas bancarias personales o invertida en otras actividades en Occidente. Asia sudoriental tiene elites ricas, pero al menos éstas reinvirtieron el dinero en sus propios países”, señaló.

Toulmin subrayó que la transparencia y la lucha contra la corrupción han sido partes esenciales de la agenda del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

”Ese es un aspecto en el que Bush es relativamente fuerte. El problema es que combina eso con ser increíblemente mezquino”, señaló.

El IIED también instó a los líderes del G-8 a no considerar a los africanos como ”víctimas y personas pasivas” ni al continente como un lugar donde sólo hay ”crímenes e historias de desastres”.

”Eso puede ser verdad en algunos pocos lugares, pero África está llena de energía y actividad. Buena parte de África crece y se desarrolla”, y esto gracias a una ”agenda popular” que no es considerada actualmente por los gobiernos, afirmó.

Por su parte, la presidenta del IIED y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la irlandesa Mary Robinson, criticó la falta de voluntad para ayudar a la población africana.

”África no es un fracaso ni está retrasada, sino que ha sido marginada por la falta de voluntad de la comunidad internacional y de los gobiernos locales para confiar a la población la dirección de proyectos propios, como cultivos a pequeña escala”, sostuvo.

Robinson, quien fue presidenta de Irlanda entre 1990 y 1997, subrayó en un comunicado que las mujeres africanas necesitan particular atención.

Ellas ”afrontan los mayores obstáculos para acceder a las tierras y a los mercados, (y por eso) necesitan un mayor apoyo en relación con la pobreza y los derechos de herencia, sobre todo porque su vulnerabilidad aumentó a causa de la pandemia del sida”, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, indicó.

”¿Quién sabe cómo administrar mejor la tierra y otros recursos naturales? ¿Es la población local, con cientos de años de experiencia y conocimiento, o los gobiernos distantes y los grandes empresarios que promueven un modelo económico que ya le ha fallado a todo el planeta?”, preguntó.

Robinson sostuvo que la verdadera solución es ”invertir directamente en los granjeros africanos y crear un mercado más justo, poniendo fin a los subsidios de los países ricos y al vertido de excedentes de producción en las naciones pobres”.

”La comunidad internacional debe enfocar mejor sus lentes para reconocer las cosas positivas de África y de todas las regiones pobres, para así ayudarlas a edificarse, no a socavarse”, añadió.

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