UNION EUROPEA: Reelección de Bush cambia agenda

Los 25 jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) iniciaron este jueves su reunión trimestral en la capital belga bajo la sombra del presidente estadounidense George W. Bush, que el martes logró la reelección en las urnas.

La discusión de la estrategia que deberá adoptar el bloque europeo para mejorar en los próximos cuatro años sus relaciones con Washington, y superar las diferencias sobre la invasión a Iraq, eclipsará el tratamiento de otros asuntos cardinales de la cumbre.

En Bruselas, los gobernantes tienen previsto discutir hasta este viernes un plan conjunto de seguridad interior, estudiar el proceso de ratificación de la Constitución de la UE y revisar la política económica comunitaria.

Además, es probable que se analice la crisis política sin precedentes originada por la decisión del nuevo presidente de la Comisión Europea (rama ejecutiva del bloque), José Manuel Durao Barroso, de integrar en su equipo al conservador italiano Rocco Buttiglione.

A pesar de que el unilateralismo de Bush no despierta simpatías en la UE, los saludos por su reelección no se hicieron esperar.

El saliente presidente de la Comisión, Romano Prodi, fue uno de los primeros en enviar un mensaje al mandatario.

Prodi, junto con el canciller (jefe de gobierno) alemán Gerhard Schroeder y al presidente francés Jacques Chirac, se opuso fuertemente a la invasión estadounidense a Iraq en 2003.

”Europa seguirá trabajando para fortalecer sus lazos de amistad y cooperación con Estados Unidos. Estos lazos, que nunca han sido puestos en cuestión, son vitales para mantener la paz en el mundo sobre la base de principios y valores compartidos”, dijo Prodi.

Además, instó a Bush a que en su segundo periodo de gobierno promueva ”la estabilidad política y la seguridad colectiva” en el mundo.

Mientras, el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, dijo confiar en que Washington y Bruselas avancen hacia una verdadera alianza transatlántica.

”Europa y Estados Unidos afrontarán grandes desafíos en los próximos años. Como en el pasado, nuestra esperanza de éxito está en la acción común. En un espíritu de verdadera asociación, espero trabajar intensamente y fructíferamente con la próxima administración estadounidense”, señaló Solana.

Bush también recibió las felicitaciones del secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jaap de Hoop Scheffer.

”No tengo ninguna duda de que el presidente Bush mantendrá la larga tradición estadounidense de fuerte cooperación en la OTAN, puente esencial entre América del Norte y Europa”, afirmó.

Pero otros líderes europeos consideran que la reelección de Bush, del conservador Partido Republicano, traerá como consecuencia la profundización de las diferencias entre Washington y Bruselas.

Estos líderes habrían preferido el triunfo del candidato del Partido Demócrata, John F. Kerry, quien habla bien el francés y ha viajado por toda Europa. Analistas señalan que hubiera sido el presidente ideal para restañar las heridas con Francia y Alemania.

En su campaña, el candidato demócrata prometió restaurar la alianza con los países europeos y ”revitalizar” las relaciones transatlánticas, que —dijo— fueron ”severamente dañadas por la administración Bush”.

Kerry parecía además partidario de ratificar el Protocolo de Kyoto sobre cambio climático y de incorporar a Estados Unidos al Estatuto de Roma, constitutivo del Tribunal Penal Internacional contra crímenes de guerra y contra la humanidad y actos de genocidio, que Bush rechaza.

A muchos europeos les preocupa convivir cuatro años más con el unilateralismo de Washington, con su campaña mundial contra el terrorismo y con su negligencia en la búsqueda de una salida pacífica al conflicto palestino-israelí.

La actitud de Bush con Irán es otro motivo de tensión. Mientras la UE intenta negociar con Teherán, Estados Unidos se limita a presionar.

También confiaban que, con un triunfo de Kerry, Estados Unidos comenzaría a replegar sus soldados de Iraq, pero la victoria de Bush supone la prolongación del conflicto en ese país del Golfo.

Bush dijo el miércoles, cuando se confirmó su triunfo sobre Kerry, que terminará la tarea que inició en Medio Oriente y que ayudará a ”las emergentes democracias de Afganistán e Iraq a que crezcan en fortaleza y libertad”.

Pero la preocupación por la reelección de Bush no se limita a los edificios oficiales de Bruselas, sino que es compartida por la gran mayoría de los ciudadanos europeos.

Una encuesta divulgada el mes pasado por el Fondo Alemán Marshall, centro de estudios con sede en Washington, señala que 75 por ciento de los europeos consultados rechaza la política exterior de Bush, y que 73 por ciento consideran que la guerra en Iraq agrava el terrorismo mundial.

Mientras, el embajador de Estados Unidos ante la UE, Rockwell Schnabel, dijo el miércoles estar seguro de que la nueva administración de Bush demostrará su ”compromiso de acercarse a Europa”.

Schnabel sostuvo que las diferencias entre Washington y Bruselas fueron exageradas por la prensa, y propuso la realización de una cumbre de alto nivel entre ambas partes para tratar eventuales discrepancias.

”Tenemos que encontrar una forma de trabajar juntos sobre asuntos importantes, como la pobreza mundial, el terrorismo y el sida, en lugar de preocuparnos sobre las pequeñas diferencias que tuvimos en el pasado”, afirmó.

Pero el analista John Palmer, director del independiente Centro de Política Europea, con sede en Bruselas, no está tan seguro de que esas discrepancias puedan resolverse.

El experto sostuvo que las relaciones entre las dos potencias no cambiarán a menos que el gobierno de Bush admita que ”ha hecho algunas cosas mal” en política exterior.

”El futuro de las relaciones depende por completo de las acciones de la nueva administración. Debe ser consciente de sus límites”, señaló.

Monica Frassoni y Daniel Cohn Benedit, copresidentes del bloque del Partido Verde en el Parlamento Europeo, expresaron su desilusión por la reelección de Bush.

”Lamentamos que el cambio de curso en la política exterior, ambiental y de seguridad de Estados Unidos, esperada por muchos europeos, no se haya dado”, dijeron en un comunicado divulgado el miércoles.

Los dirigentes verdes instaron a la UE a presentar ante Bush un frente unido.

”En los próximos cuatro años, el papel de la UE como contrapeso a Estados Unidos será mucho más importante. Sólo una UE fuerte y unida será capaz de cumplir con esa tarea”, señalaron.

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