POLITICA-AMERICA LATINA: Militares son parte del pasado

La última encuesta política Latinobarómetro 2004 demuestra que una sólida mayoría de la población de América Latina rechaza un regreso a los regímenes militares, dijo a IPS la directora del sondeo, Marta Lagos.

”No hay una regresión autoritaria. Los militares son parte del pasado”, subrayó la experta, quien cuestionó las conclusiones del informe sobre la democracia en la región que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el pasado 21 de abril.

En contraste con ese documento, que advertía el peligro de ”recaídas autoritarias”, la encuesta del Latinobarómetro divulgada el viernes ratifica ”evidencias contundentes” de que ”el autoritarismo no tiene apoyo para que sea reclamado por las masas para volver al poder”.

Lagos señaló que el estudio del PNUD, basado en sondeos de opinión y entrevistas a 231 líderes políticos y sociales, utilizó ”fuera de contexto” algunos datos del Latinobarómetro para inferir una ”tentación autoritaria”.

La experta indicó que la democracia se desenvuelve en América Latina en un terreno complejo, con contradicciones y factores de descontento ciudadano, que pueden conducir a fórmulas populistas o de otro signo dentro de la institucionalidad.

Pero en ningún caso se advierten riesgos de restablecimiento de dictaduras al estilo de los regímenes militares que proliferaron en América Latina en las décadas de los años 70 y 80 del pasado siglo.

El Latinobarómetro, que se comenzó a aplicar en 1995, mide las percepciones políticas de en 18 países de América Latina, que suman más de 400 millones de personas, con un alto grado de representatividad, alcanzando al total de la población en 16 de ellos.

Para efectuarla se realizan 19.000 entrevistas. El estudio es producido por la no gubernamental Corporación Latinobarómetro, con sede en Santiago de Chile.

En Chile, la muestra considerada comprende 70 por ciento de sus habitantes y en el caso de Paraguay la encuesta se limita a la capital, Asunción.

”En Perú es el único país donde han aumentado las demandas autoritarias a la luz del mal desempeño del gobierno (del presidente Alejandro Toledo) que no tiene ninguna base popular de sustentación”, señala el informe en sus conclusiones.

La situación de Perú es comparada con la de Argentina en vísperas de la caída, a fines de 2001, del gobierno de Fernando de la Rúa, pues los índices de desaprobación y rechazo a Toledo llegan a más de 90 por ciento, indica el reporte.

Pero aun en ese contexto, en Perú el índice de apoyo a la democracia es este año de 45 por ciento de la población, en un promedio latinoamericano de 53 por ciento, similar al que se registró en 2003, con una leve caída en relación con 56 por ciento de 2002, pero superior a 48 por ciento registrado en 2001.

Uruguay tiene el mayor porcentaje de apoyo a la democracia, con 78 por ciento, seguido por Venezuela, pese a la cerril oposición al gobierno de Hugo Chávez, donde el índice fue de 74 por ciento, lo cual indica que uno y otro bando buscan salidas institucionales.

A continuación se sitúan Costa Rica, con 67 por ciento, República Dominicana, 65 por ciento, Argentina y Panamá, con 64 por ciento, Chile, 57 por ciento, México, 53 por ciento, El Salvador, 50 por ciento, y Ecuador, Honduras y Colombia, 46 por ciento.

La lista de 18 países se cierra con Bolivia y Perú, con 45 por ciento de apoyo a la democracia, Brasil, 41 por ciento, Nicaragua y Paraguay, cada uno con 39 por ciento, y finalmente Guatemala, con 35 por ciento.

El Latinobarómetro midió igualmente las actitudes positivas hacia la democracia. En este ámbito, 71 por ciento de los latinoamericanos encuestados coincidió en que ”la democracia puede tener problemas, pero es el mejor sistema de gobierno”.

La afirmación de que ”la democracia es una forma de gobierno donde las cosas se resuelven por discusión y acuerdos”, concitó la aprobación de 72 por ciento, el mismo porcentaje que suscribió la sentencia de que ”la democracia es el único sistema con el que (mi país) puede llegar a ser desarrollado”.

El postulado de que ”bajo ninguna circunstancia apoyaría a un gobierno militar”, fue suscrito en 12 de los 18 países por más de la mitad de los encuestados, desde 89 por ciento en Costa Rica hasta 54 por ciento en Guatemala.

En El Salvador esa sentencia fue apoyada por 48 por ciento, en Perú y Honduras por 47 por ciento y, finalmente, en Paraguay por 41 por ciento de la población encuestada.

Hay también porcentajes muy mayoritarios de latinoamericanos que estiman a los gobiernos militares menos capaces que los democráticos de solucionar los problemas.

La región vive un cúmulo de contradicciones, pero éstas no remiten a una dicotomía entre democracia y autoritarismo, sino más bien a descontentos hacia la efectividad de los poderes institucionales para resolver problemas sociales y económicos, acotó Lagos.

”¿Cuál es la relación entre la economía y la democracia? Para los ciudadanos lo primero es solucionar los problemas, a cualquier costo”, apunta el informe en sus conclusiones, pero acota que ”al mismo tiempo, la gran mayoría no considera eficientes a los militares y en ninguna circunstancia apoyaría un gobierno militar”.

El rechazo a los regímenes autoritarios tampoco debe entenderse como una consolidación definitiva de la democracia, expresa el informe.

”Los datos muestran cómo cada país, por distintas razones, no ha logrado consolidar su democracia, que después de una década de mediciones (del Latinobarómetro) muestra como persisten los problemas de cultura política que había al inicio de las transiciones”, se señala.

”La región, sin embargo, parece haber consolidado su opinión de que sin economía de mercado no es posible el desarrollo, pero está muy descontenta con su desempeño”, indica el informe y advierte que ”este descontento no desaparecerá mientras persistan los problemas económicos”.

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