MUSICA-ARGENTINA: Gardel y el misterio de su origen

Carlos Gardel sonríe desde los murales que se multiplican por el añejo barrio del Abasto de la capital argentina y en la foto del restaurante que lleva su nombre en la calle también homónima. Parece que disfrutara del debate para esclarecer los misterios de su vida.

La discusión entre especialistas de música, coleccionistas y fanáticos sobre el país de origen del más famoso cantante de tangos tomó particular virulencia en el seminario ”¿Quién es Carlos Gardel?”, organizado en Buenos Aires por el Centro de Estudios Gardelianos (CEG).

A pesar del carácter de internacional con el que fue convocado el foro, la única delegación extranjera presente fue la conformada por uruguayos convencidos de que Gardel nació en su país.

Pero el verdadero objetivo del encuentro era ”alertar” a los argentinos sobre una supuesta ”conjura” de Uruguay para divulgar esa historia como verdadera en una suerte de ”causa nacional”, admitió a IPS el director del CEG, Enrique Espina Rawson.

El avance de Uruguay en el aporte de datos sobre la vida del cantante, que murió en 1935 en un accidente de avión en Colombia, es ”una locura”, pues ya cuenta con una ”biografía falsa” en una enciclopedia que lo presenta como uruguayo, aseguró.

”Desde los años 60 se comenzó a construir esa leyenda absurda y el gobierno (uruguayo) la apoya”, afirmó.

”Las presuntas pruebas que tienen son inválidas, y repiten cosas que ya fueron rebatidas por la justicia”, apuntó Espina Rawson al término del foro realizado del 22 al 28 de septiembre en la Esquina Carlos Gardel, un restaurante ambientado en los años 50 que ofrece show de tango en Abasto, el barrio donde vivió el cantante.

La ”historia oficial”, como la califican despectivamente en Uruguay, según Espina Rawson, indica que Gardel nació en 1890 en la meridional ciudad francesa de Toulouse con el nombre de Charles Romualde Gardes y que su madre se llamaba Berta Gardes.

Quienes creen en la veracidad de esa tesis esgrimen como prueba una partida de nacimiento francesa y la declaración de Gardel en su testamento.

Más allá de la calidad artística de Gardel y de la certeza de su exitosa carrera internacional nacida en Argentina, casi no hay episodio de su vida privada que no sea puesto en duda por sus seguidores en Uruguay.

En cambio, los argentinos son más proclives a creer en esa ”historia oficial” del pequeño inmigrante francés y dicen poder probarla.

Incluso, el CEG presentó en agosto un recurso de amparo ante la justicia argentina para que se exhumen los cuerpos de Gardel y de su madre y se les practiquen estudios de ADN para comprobar su verdadera filiación. Con la medida, pidieron que se invite a expertos uruguayos para verificar el procedimiento.

También solicitó que se hagan peritajes a las firmas de Gardel y se sometan a análisis a su testamento y otros documentos para alcanzar ”la verdad definitiva” sobre la vida del cantante, cuya voz fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

”No es una versión antojadiza, nos atenemos a los documentos”, insiste Espina Rawson, aunque aclaró que, más allá de que el lugar de nacimiento sea otro, ”Gardel es argentino” porque en 1923 adoptó esta nacionalidad y porque su obra y su figura están indisolublemente unidas a Buenos Aires.

Mientras, los cultores uruguayos de la figura de Gardel parecen dispuestos a aceptar la simbiosis de su ídolo con la capital argentina y sus sitios más característicos, pero rechazan de plano que haya nacido en Francia.

Las pruebas que llevan los uruguayos en su maleta señalan que Gardel nació en 1887 en la central ciudad de Tacuarembó, 380 kilómetros al norte de Montevideo, que sus padres eran María Delia Oliva y el coronel Carlos Escayola, jefe político y policial del lugar.

Espina Rawson rebate esto señalando que Gardel, indocumentado, recurre al consulado uruguayo en Argentina con dos testigos para obtener una certificación de que había nacido en ese país y así evitar que Francia lo convoque a la milicia para combatir en la primera guerra mundial.

”Con ese documento luego se nacionaliza argentino”, y eso está probado ante la justicia, agregó.

En cambio, en Uruguay la historia que se cuenta es más compleja. ”Acá no se trata de una cuestión de chauvinismo”, dijo a IPS Carlos Mendive, agregado cultural de la embajada de Montevideo en Buenos Aires, quien participó del foro sólo para ”mencionar temas de carácter documental”.

”La embajada no debe entrar en polémicas”, aclaró. Sin embargo, el diplomático no pudo ocultar su apego a la tesis que se defiende en su país y se refirió a los documentos en los que Gardel se declara nacido en Tacuarembó.

Además del CEG, al encuentro asistieron por Argentina la Asociación Porteña de Lunfardo, el Museo Carlos Gardel y asociaciones civiles de tango.

Por su parte, la Academia Nacional de Tango, muy respetada en el país, mostró un escaso apoyo. ”Es que el presidente es uruguayo”, se lamentó Espina Rawson en alusión a Horacio Ferrer, el destacado poeta del tango que acompañó muchas de las obras compuestas por el argentino Astor Piazzolla.

La realización del seminario también se puede ubicar en un momento de reivindicación de Gardel, que atrae a miles de turistas, en especial al museo montado hace tres meses en la casa del barrio de Abasto en la que vivió con su madre.

La propiedad pasó por distintas manos hasta que fue cedida al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires casi en ruinas.

Allí se muestran unas pocas piezas pertenecientes al cantor y a su madre y se venden baldosas del patio original a 150 pesos cada una (unos 50 dólares). ”Las compran mucho los turistas, sobre todo franceses y colombianos”, narró a IPS la guía que acompaña a los visitantes por la pequeña propiedad.

Amiria Curbelo, presidenta de la Fundación Carlos Gardel de Tacuarembó y otra de los asistentes al foro, comentó a IPS que esa reivindicación de Gardel fue negada por muchos años en su ciudad por temor a revelar el secreto de una relación extramatrimonial del entonces temido coronel Escayola.

”Escayola era amante de Juana Sghirla, una mujer casada que tuvo tres hijas mujeres”, relató Curbelo. ”Para tener cerca a su amante, Sghirla aceptó que Escayola se casara con Blanca Oliva, su hija mayor.

Años después Escayola enviudó y se casó con la segunda hija de Sghirla, Clara. Fue en esa época que el coronel dejó embarazada a la menor de las tres hermanas, María Oliva, de sólo 13 años, precisó.

Carlos Gardel sería entonces hijo de Escayola y de Oliva. Dos años más tarde, Berta Gardes va a trabajar a la estancia de Escayola y adopta al niño para llevárselo de Uruguay.

”Por eso Gardel reconoce siempre a Berta como su madre”, afirma la presidenta de la Fundación que reconoce que la historia ”parece una novela”.

En Tacuarembó, el silencio se rompió en los años 90, cuando esta capital del departamento del mismo nombre y con casi 85.000 habitantes decidió dar lugar a una versión construida por transmisión oral.

En 2000, además de la fundación, se creó entonces el Museo Carlos Gardel, que es visitado por turistas de más de 26 países.

El escribano Fredy González, presidente de la uruguaya Fundación Julio Sosa (que lleva el nombre de otro cantante famoso de tangos ya fallecido) y en representación de la Academia Nacional del Tango de su país, apuntaló esta tesis desde el punto de vista legal.

González mencionó el documento que Gardel tramitó en el consulado argentino, el certificado de buena conducta obtenido en sede policial, la carta de ciudadanía argentina, su libreta de enrolamiento militar, la ficha electoral y un pasaporte que llevaba consigo el día que el cantor perdió la vida.

”Si todos estos documentos son falsos, entonces son muchos los que cometieron delitos, incluido Gardel, y, como yo no creo que fuera un delincuente, me remito a lo que él mismo declaró”, expresó el escribano.

Pero lo más difícil de digerir para los argentinos es la idea de que el misterio se devele con la existencia de otra persona llamada Gardel, como sugiere también en Uruguay.

La duda surge porque Charles Romuald Gardes existió, pero no fue el disputado cantor de tango sino un soldado que murió en la primera guerra mundial.

Para probar esta hipótesis, el venezolano Israel Alvarez de Armas -que no participó del encuentro- asegura tener un documento que prueba que Gardes murió en esa guerra, una versión rechazada por Espina Rawson, quien remite al ministerio francés de Defensa.

Pero además de las dudas en torno al lugar y fecha de nacimiento, hay otras piezas de su vida que no encajan en el rompecabezas.

En Uruguay aseguran que Gardel estuvo encarcelado en la austral provincia argentina de Tierra del Fuego y lo prueban con una firma suya en una postal enviada desde allí por un presunto compañero de prisión.

Asimismo, existen dudas sobre si es su cadáver el sacado de los restos del avión accidentado en Colombia, su inclinación sexual y sobre si conoció o no a su padre.

En el seminario hubo personas del público que no pudieron tolerar algunas posiciones en debate y abandonaron la sala. Otros se levantaban y se acercaban amenazantes para discrepar a los gritos con algún expositor.

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