BRASIL-CUBA: Buenos negocios hacen buenos amigos

Empresas cubanas y brasileñas firmaron este sábado seis acuerdos en La Habana antes de la partida del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, al que Fidel Castro consideró «la mejor visita que hemos tenido en mucho tiempo».

Los pactos se refieren a biotecnología, turismo, producción de alcohol como combustible, finanzas y transporte, entre otros sectores, y representan un volumen potencial de negocios de 200 millones de dólares, estimó un funcionario brasileño de comercio exterior.

Castro lucía un sobrio traje azul oscuro al inaugurar junto al visitante la reunión de empresarios de ambos países en que se firmaron los acuerdos. En la víspera, había recibido a su par brasileño con su tradicional uniforme militar.

En la reunión, denominada Foro Empresarial Brasil-Cuba, alrededor de 50 empresarios que integraban la delegación de Lula intercambiaron información e identificaron posibilidades de inversión en la isla.

"Todo con nosotros son sorpresas, lo único que sabíamos ayer era que había una excelente reunión entre empresarios brasileños y empresarios, entre comillas (sic), cubanos", no que nosotros íbamos a hablar, dijo Castro al comenzar una improvisada alocución de más de media hora.

En un discurso que contrastó, por su brevedad, con el del presidente cubano, Lula optó por "felicitar a cubanos y brasileños por la feliz iniciativa" de realizar un seminario sobre las perspectivas de inversión e intercambio comercial en Cuba.

En su opinión, en un mundo globalizado como el de hoy se necesitan políticas comerciales audaces y la capacidad de unir sectores complementarios para crear condiciones que permitan "competir en igualdad" con los países más desarrollados tecnológica, económica e industrialmente.

"Espero que los resultados de este seminario sean el de una asociación entre Brasil y Cuba mucho más fuerte de lo que ya es", dijo el gobernante brasileño antes de ceder la palabra a su anfitrión y antiguo amigo.

Por su parte, Castro elogió "el enorme sentido práctico" y "la gran inteligencia natural" de Lula, así como las enormes posibilidades económicas, tecnológicas y de recursos naturales de Brasil, al que adjudicó condiciones de "potencia industrial".

Luego de calificar ese potencial brasileño de "esperanza" para Cuba y otros pueblos, el mandatario de 76 años recordó que su país carece de grandes recursos naturales y por tanto debe cultivar el conocimiento, en alusión a una serie de programas educativos en marcha en la isla.

Durante el último día de estancia en Cuba, país que antes había visitado en varias ocasiones en calidad de dirigente sindical y político, Lula conversó con jóvenes brasileños que estudian medicina o alguna disciplina deportiva gracias a becas concedidas por el gobierno cubano.

También sostuvo, poco antes de emprender el regreso a Brasil, una entrevista con el cardenal Jaime Ortega, que versó sobre la situación de la Iglesia Católica en Cuba, según confirmaron medios allegados a la comitiva presidencial.

Sectores de oposición y esposas de disidentes que cumplen severas penas de prisión desde marzo pasado habían solicitado una reunión con el mandatario brasileño que no se concretó.

Castro acompañó a su huésped a la ceremonia de colocación de una ofrenda floral en el monumento a José Martí, en la Plaza de la Revolución.

En horas del mediodía, los gobernantes tenían previsto continuar sus pláticas privadas, realizadas sin agenda previa y aprovechando inclusive el trayecto en automóvil de un punto a otro de la ciudad.

Al término de una primera ronda de conversaciones oficiales, la noche del viernes, Castro y Lula presidieron la firma de 12 documentos (entre acuerdos y memorandos de entendimiento) de cooperación bilateral.

Entre ellos, un acuerdo marco dejó constancia de la "voluntad de ambos gobiernos de ampliar el mecanismo para la liquidación de la deuda existente a favor de la parte brasileña".

Según el pacto, suscrito por el canciller brasileño Celso Amorim y el ministro presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, una parte de las exportaciones cubanas a Brasil se pagará parcialmente con descuentos a la deuda.

Las cantidades a deducir dependerían de cada producto y podrían oscilar entre 10 y 30 por ciento del valor total de la venta de Brasil a Cuba.

La batería de acuerdos no incluyó una línea de crédito de hasta 400 millones de dólares de la cual hablaban versiones procedentes de Brasil.

Funcionarios de ambos países aseguraron desconocer el hecho o respondieron con un lacónico "no hay nada de eso" ante las insistentes preguntas de la prensa extranjera acreditada, que presenció la firma de esos pactos.

Los intereses de intercambio comercial y colaboración entre los dos países abarcan sectores como la pesca, la salud (incluida la transferencia de tecnología), la educación, el ambiente y el turismo, entre otros.

La visita de Lula a Cuba tuvo un marcado acento en las posibilidades del intercambio económico y comercial.

El mandatario viajó acompañado de los ministros Celso Amorim (Relaciones Exteriores), Humberto Costa (Salud), José Dirceu (Casa Civil de la Presidencia), Luiz Dulcí (Secretaría General de la Presidencia), José Fritsch (Pesca), Luiz Fernando Furlan (Desarrollo), José Graziano (Seguridad Alimentaria) y Antonio Palocci (Hacienda).

En la tarde de este sábado, fue despedido en el aeropuerto por Castro. ****** +Portal oficial del gobierno brasileño (http://www.brasil.gov.br) +Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (http://www.cubaminrex.cu)

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