India acusó a China de facilitar a Pakistán tecnología y equipos nucleares en forma clandestina, luego del último lanzamiento de prueba de un misil atómico por Islamabad.
No nos impresionan estas payasadas misilísticas de Pakistán. Se sabe que sus misiles se basan en material, tecnología y equipos introducidos en ese país de forma clandestina, declaró la portavoz de la cancillería india, Nirupama Rao.
Pocas horas después de la prueba de Pakistán, el viernes, India realizó su propio ensayo con un misil tierra a aire Akash (llamado el Patriot de India), de corto alcance, capaz de transportar a 25 kilómetros una ojiva nuclear de 55 kilogramos y atacar varios objetivos en el aire en forma simultánea.
Rao no mencionó ningún país en particular y su declaración fue más que nada una respuesta a la afirmación de su homólogo en Islamabad, Aziz Khan, quien dijo que el misil balístico de medio alcance Shaheen lanzado por Pakistán fue producido en forma doméstica y calificó la prueba como rutinaria.
Pero el sábado, el ministro indio de Defensa, George Fernandes, señaló que las Fuerzas Armadas de Pakistán dependen del apoyo de China desde que los salientes dominadores coloniales británicos crearon a Pakistán en 1947 como nación separada de India, para albergar a los musulmanes de Asia meridional.
Todos saben lo que sería Pakistán sin China. Su ego se alimenta exclusivamente del apoyo que obtiene de China, dijo el ministro en una convención del gobernante Partido Bharatiya Janata, en la occidental ciudad portuaria de Mumbai (ex Bombai).
Cuando India militarizó su capacidad nuclear a través de una serie de ensayos en mayo de 1998 (seguidos días después por las propias pruebas atómicas de Pakistán), Fernandes declaró que las armas nucleares de su país estaban destinadas a contrarrestar la capacidad de China y no la de Pakistán, lo que provocó protestas de Beijing.
China es la madre de la bomba nuclear de Pakistán, afirmó Fernandes en ese entonces.
India y China se enfrentaron en una guerra fronteriza en 1962. Aunque el vínculo entre los dos gigantes asiáticos ha mejorado desde entonces, la amistad de Beijing con Islamabad es causa de resentimiento en las relaciones bilaterales.
La última ocasión en que Nueva Delhi se había referido en forma oficial a la adquisición clandestina de tecnología misilística por Pakistán fue el pasado mayo, cuando Islamabad probó sus misiles Ghauri y Ghaznavi, de mediano y corto alcance respectivamente, en medio de una confrontación militar en la frontera indo-pakistaní.
Esa confrontación no se convirtió en la cuarta guerra entre India y Pakistán, esta vez con armas nucleares, gracias a la intervención de la diplomacia internacional, encabezada por el secretario de Estado estadounidense Colin Powell.
Sin embargo, cerca de un millón de soldados permanecen desplegados a ambos lados de la frontera, en especial en el límite de la disputada Cachemira, la única provincia india de mayoría musulmana.
La visión india sobre la tecnología misilística pakistaní fue respaldada el viernes por Itar-Tass, la agencia oficial de noticias de Rusia.
Según Itar-Tass, un alto experto afirmó que Islamabad trata de convencer al mundo de que los misiles Ghauri y Shaheen fueron desarrollados en el país, pero en realidad son copias de modelos norcoreanos y chinos.
Las últimas pruebas de misiles recuerdan que Asia meridional es una de las regiones más propensas a una guerra, señaló el experto anónimo, y sugirió que Pakistán podría estar desarrollando un misil balístico intercontinental.
Durante la guerra fría, Rusia estuvo alineada con India, y luego siguió siendo su principal proveedor de equipos militares, aunque en los últimos años Nueva Delhi ha intentado agresivamente acercarse más a Estados Unidos.
India respaldó enérgicamente el plan de Washington de crear un escudo nacional antimisiles e incluso le ofreció su tecnología informática y satelital a cambio de protección bajo ese sistema de defensa.
Estados Unidos y Gran Bretaña, los dos países más activos en las gestiones diplomáticas que evitaron una guerra indo-pakistaní este año, expresaron decepción por las pruebas del pasado viernes.
La atmósfera está cargada en la región, y esos ensayos pueden agravarla y promover una carrera nuclear y misilística costosa y desestabilizadora, advirtió en Washington Richard Boucher, portavoz del Departamento de Estado. (FIN/IPS/tra-en/rd/mlm/ip/02


