Los partidos nacionalistas serbio, croata y musulmán de Bosnia-Herzegovina llevan la delantera en las primeras elecciones realizadas en el país sin intervención de la comunidad internacional.
Los votantes mostraron un claro cambio hacia la derecha en los comicios del sábado, comentó el analista Zoran Zuza.
Aunque la victoria de esos partidos indica insatisfacción con el último gobierno y no necesariamente un resurgimiento de los nacionalismos, pone en riesgo la ayuda para el desarrollo y el apoyo de Occidente, advirtieron observadores.
Las principales potencias advirtieron que retirarían su respaldo a Bosnia-Herzegovina si los ganadores de las elecciones retomaran las mismas políticas nacionalistas que desataron el conflicto más sangriento de Europa desde la segunda guerra mundial.
Entre 1992 y 1995, los serbios, croatas y musulmanes de Bosnia se enfrentaron en una guerra que dejó más de 200.000 muertos, en su mayoría musulmanes.
El conflicto terminó con los acuerdos de paz de Dayton, patrocinados por Estados Unidos, que definieron a Bosnia- Herzegovina como un estado federal compuesto por dos entidades, la federación musulmano-croata y la república serbia.
En las elecciones del sábado, que contaron con la presencia de 7.000 observadores nacionales y 500 extranjeros, participaron 55 por ciento de los 2,3 millones de votantes habilitados.
La votación fue muy complicada, para empezar porque los ciudadanos debían elegir tres presidentes a la vez, para representar a las comunidades serbia, croata y musulmana. Los tres rotan en la presidencia cada seis meses.
Según los resultados preliminares publicados tras el recuento de más de la mitad de los sufragios, Mirko Sarovic, del Partido Democrático Serbio, obtuvo más de 45 por ciento de los votos serbios, mientras los croatas votaron abrumadoramente por Dragan Covic, de la Unión Democrática Croata.
Los votos musulmanes están divididos entre Sulejman Tihic, del Partido para la Acción Democrática, y Haris Silajdzic, de la Alianza para Bosnia-Herzegovina, de tendencia más reformista.
Los votantes también eligieron parlamento federal para toda Bosnia y para cada una de las dos entidades que componen al federación.
Asimismo, los ciudadanos de la entidad serbia eligieron a su propio presidente. El de la Federación Musulmano-Croata había sido elegido anteriormente. La función de los presidentes de ambas entidades es más que nada ceremonial.
Las listas de candidatos contenían más de 7.000 nombres para el parlamento y 35 para la presidencia multiénica.
La del sábado fue la cuarta elección general en Bosnia desde 1995 pero la primera en elegir representantes para un período de cuatro años, y también la primera organizada por los propios bosnios.
Los comicios anteriores habían sido organizados por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.
Los partidos nacionalistas que obtuvieron más votos el sábado para la presidencia colectiva y los parlamentos comunitarios y federal representan a las fuerzas que llevaron a Bosnia a la guerra, aunque actualmente tienen diferentes líderes.
Los resultados finales no se publicarán hasta el 22 de octubre, dado que se deben escrutar miles de votos de ciudadanos bosnios en el exilio.
Después de esa fecha, podrían pasar semanas hasta la formación de una coalición, advirtió Zlatko Lagumdzija, canciller del gobierno central bosnio.
La comunidad internacional, que ha actuado como guardián de Bosnia-Herzegovina desde el fin de la guerra, desarrolló mecanismos para impedir que uno de los grupos étnicos se vuelva dominante en cualquier nivel de gobierno.
Por ejemplo, la Constitución establece que en la República Serbia, los dos vicepresidentes deben ser un croata y un musulmán.
Además, el Alto Representante internacional para Bosnia tiene facultades para imponer leyes y expulsar a políticos.
Por lo tanto, si las tres comunidades no logran formar un gobierno integrado y creíble, el Alto Representante puede designar un nuevo gobierno. Actualmente, ese cargo creado por los acuerdos de Dayton es ocupado por Paddy Ashdown, ex líder de los liberales demócratas de Gran Bretaña.
Estos factores sugieren que la moderación política continuará en Bosnia, aunque la aplicación de los resultados de las elecciones y la formación de coaliciones y alianzas sean lentas y complicadas, comentó el analista Senad Slatina.
Los cambios políticos no han mejorado significativamente la calidad de vida de los bosnios, que desde 1995 recibieron 5.000 millones de dólares del extranjero.
Gran parte de esos fondos se destinaron a la salud, la educación y la seguridad social, pero también hubo un grado considerable de corrupción y se destinó muy poco a inversiones, señalaron observadores.
Los bosnios de cualquiera de las tres comunidades tienen un ingreso promedio inferior a 200 dólares por mes, y el desempleo supera el 40 por ciento.
No confundamos la inevitable insatisfacción con la gestión del último gobierno con un deseo de retomar el nacionalismo de 10 años atrás, advirtió Ashdown en una conferencia de prensa previa a la publicación de los resultados iniciales. (FIN/IPS/tra- en/vz/ss/mlm/ip/02


