Portugal es el único país de la Unión Europea (UE) donde la epidemia de sida continúa en alarmante aumento, debido a campañas que sólo ponen énfasis en conceptos subjetivos como la fidelidad femenina, advirtieron expertos.
La epidemia de sida (virus de inmunodeficiencia adquirida) aumentó de 88 casos por millón de habitantes en 1999 a 104 este año, mientras el promedio de la UE es de 24 casos por millón, según cifras oficiales divulgadas a inicios de este mes.
Pero la incidencia real de la enfermedad en este país de 10 millones de habitantes podría duplicar estas estimaciones, sospechan expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) citados por el diario Público de Lisboa.
El fenómeno que contradice la tendencia del bloque europeo se debe en buena medida, según especialistas, a campañas educativas poco realistas, que se insisten en la fidelidad sexual de las parejas, sobre todo de las mujeres, advirtieron expertos.
Las estrategias contra el sida se han basado en conceptos tan subjetivos como la moral, dijo Ana Filgueiras, coordinadora del programa contra la epidemia de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP).
Este cuadro se sitúa en un Portugal marcado por una mentalidad altamente libertina y laica en el ciudadano común y un comportamiento provinciano y seudo beato en el Estado, estimó el psicólogo Nuno Torres.
Predomina en el gobierno la idea de que el sida es una suerte de castigo para quien no se doblega a las abstinencias, añadió Torres, quien fustigó la indiferencia de la gubernamental Comisión de Lucha Contra el Sida, para la cual no hay razón para alarmarse, pese al aumento de casos.
¿Cuándo habrá motivo de alarma? ¿Cuando nuestra tasa de infección alcance la de Angola o Mozambique?, se preguntó Nunes.
Para el psicólogo, la comisión gubernamental insiste en que la epidemia se controla colocando barreras a la fusión de fluidos corporales y evitando la promiscuidad sexual.
Por otra parte, la Iglesia Católica entre todas las religiones, es la única que ha contribuido a la propagación de la enfermedad, limitándose a verla como un problema de fácil solución mediante el sexo solo en el matrimonio con estricta observancia de la fidelidad conyugal, añadió Filgueiras.
Para la especialista, se requieren sistemas de consulta y consejos a las mujeres embarazadas en los centros de salud, en las instituciones de planificación familiar, pero también en los centros juveniles y deportivos, en las escuelas y en las Fuerzas Armadas.
En cambio, todo se reduce a campañas concebidas por expertos en mercadeo, que de nada sirven pues hay que comunicarse con la población en un lenguaje comprensible, convencerla de la necedidad de análisis voluntarios y de que los seropositivos no serán discriminados, añadió.
Hay una enorme carencia del Estado, que insiste en aconsejar a una prostituta que no se prostituya, cuando lo que debería hacer es inducirla a que use preservativo y lo coloque a su cliente, dijo Filgueiras.
La experta sugirió programas para grupos específicos, con especial acento en los jóvenes y los inmigrantes, pero respetando sus culturas.
En este país europeo se insiste en que el sida se ha expandido en Africa porque los africanos son promiscuos, pero la única diferencia con Portugal reside en que los africanos son polígamos francos y abiertos y los portugueses son polígamos cínicos y camuflados, sostuvo Filgueiras.
Cuando el Estado no tiene la capacidad para dialogar con los individuos, debe delegar ese diálogo a las organizaciones de la sociedad civil, las que realmente llegan a las personas, recomendó.
El gobierno debería por tanto financiar programas de organizaciones no gubernamentales, sindicatos, asociaciones gremiales y estudiantiles, sugirió.
Si Portugal quisiera tomar en serio la lucha contra el sida, no debería verlo sólo como un asunto de salud pública, sino como un problema de desarrollo, subrayó la experta, quien propuso que la Comisión de Lucha contra el Sida dependa directamente del Poder Ejecutivo.
Esto otorgaría al organismo el poder político necesario para el compromiso de los diferentes ministerios, y no solo el de Salud, arguyó.
En el marco de la campaña contra el sida que Filgueiras coordina en la Comunidad Lusófona – Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique, Portugal, Santo Tome-Príncipe y Timor Oriental— la nación europea tiene mucho que aprender de Brasil, uno de los países del mundo que puede exhibir enormes éxitos en este campo, sostuvo. (FIN/IPS/mq/dcl/he/02


