Los incidentes violentos contra la minoría musulmana se triplicaron durante el último año en Estados Unidos, advirtió este martes el Consejo sobre Relaciones Islámico- Estadounidenses (CAIR).
La mayor parte de los actos violentos, incluyendo varios asesinatos y decenas de asaltos, fueron cometidos inmediatamente después de los atentados suicidas del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington, según el estudio Estereotipos y Libertades Civiles del CAIR.
Desde marzo de 2001 hasta marzo de este año, la organización con sede en Washington recibió 1.516 denuncias de integrantes de la comunidad islámica, tres veces más que el año anterior.
Pero excluyendo los incidentes registrados después de los atentados del 11 de septiembre —atribuidos por Estados Unidos a la red terrorista islámica Al Qaeda, del fugitivo saudita Osama bin Laden—- las denuncias válidas recibidas fueron 43 por ciento más que las de 2000.
Las denuncias incluyen asesinatos, golpizas, acoso, insultos, despidos o rechazos laborales, negativa a autorizar prácticas religiosas en lugares de trabajo, escuelas o prisiones, discriminación de personas en aeropuertos por sus nombres o vestimenta, arrestos e interrogatorios y prohibición de ingresar a hoteles o restaurantes.
Casi 60.000 musulmanes fueron afectados por la política represiva adoptada después del 11 de septiembre, según CAIR.
Unos 1.200 fueron detenidos en todo el país, la mayoría por irregularidades migratorias, y 5.000 residentes legales fueron instados a someterse a interrogatorios voluntarios, al igual que 50.000 donantes de organizaciones benéficas islámicas clausuradas por el gobierno.
Existe una creciente aprensión en la comunidad islámica ante lo que se consideran medidas inconstitucionales dirigidas al ciudadano común. Los musulmanes estadounidenses han estado al frente del movimiento de derechos civiles de este país, dijo el director de investigación del CAIR, Mohamed Nimer.
Simultáneamente, la organización reconoció las acciones de la justicia para proteger a musulmanes en Estados Unidos.
Un juez federal de la nororiental ciudad de Detroit declaró inconstitucional una autorización del Departamento de Justicia, adoptada después del 11 de septiembre, para realizar audiencias en cuestiones migratorias por razones de seguridad.
Aunque el caso está pendiente de apelación, el fallo obligó al gobierno a suspender la práctica.
En otro proceso por el asesinato de un ciudadano sudasiático cometido después del 11 de septiembre en el meridional estado de Texas, el jurado se tomó menos de una hora para declarar culpable al acusado.
Una jueza federal de Nueva York desestimó el procesamiento por perjurio contra un estudiante jordano, detenido como testigo presencial en una investigación de un gran jurado sobre los secuestradores de los aviones estrellados el 11 de septiembre.
Si este fallo queda firme, podría habilitar la liberación de decenas de musulmanes que permanecen detenidos como testigos materiales desde el 11 de septiembre.
Es tiempo de que la justicia reafirme los derechos protegidos por la Constitución, caros a todos los estadounidenses, afirmó el director ejecutivo de CAIR, Nihad Awad.
El informe de 54 páginas sostiene que los musulmanes en Estados Unidos tienen más temor que nunca a la discriminación y la intolerancia.
En las semanas posteriores al 11 de septiembre, el CAIR denunció 303 actos violentos contra musulmanes o árabes, y los comparó con los 13 registrados tras el ataque explosivo de 1995 en la meridional ciudad de Oklahoma, atribuidos a las especulaciones sobre el origen islámico de aquel acto terrorista.
Más tarde se comprobó la responsabilidad del extremista estadounidense Timothy McVeigh en la explosión.
Además, se denunciaron 700 mensajes de odio o acoso y 224 falsos arrestos o actos intimidatorios de autoridades locales o federales, comparados con 149 y cuatro registrados, respectivamente, luego de la explosión de Oklahoma.
El informe reconoce que el presidente George W. Bush instó reiteradamente a la tolerancia, pero acusa a varias figuras de extrema derecha de incitar sentimientos antimusulmanes, como el predicador televisivo evangelista Pat Robertson.
Robertson sostuvo que los musulmanes buscan coexistir, hasta que puedan controlar, dominar y, si es necesario, destruir.
Esta retórica plena de odio no ha sido cuestionada por otros líderes religiosos ni autoridades, sostiene el informe.
Esta actitud se tradujo en otras medidas gubernamentales. La Ley Patriótica, apresuradamente aprobada por el Congreso legislativo casi sin debate público, autoriza las escuchas telefónicas en las investigaciones federales.
Varios aspectos inconstitucionales de esta ley serán cuestionados ante la justicia.
Por otra parte, personas de apariencia islámica o árabe fueron groseramente tratadas y retiradas de las filas de pasajeros en los aeropuertos, señala el documento.
Unos 1.700 ciudadanos procedentes de Medio Oriente, Africa del Norte y Asia meridional fueron detenidos y virtualmente incomunicados luego del 11 de septiembre. Aunque varios cientos fueron liberados, la mayoría nunca fue informada de las razones de la detención, ni se les dio rápido acceso a un abogado.
Muchos inmigrantes legales fueron sometidos a interrogatorios en sus hogares o lugares de trabajo. Dos niños británicos de origen pakistaní, de 11 y 13 años, fueron retirados por la policía de su escuela en el oriental estado de Virginia, para ser interrogados por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
Desde noviembre, el FBI llevó a cabo entrevistas voluntarias con 5.000 ciudadanos musulmanes extranjeros, procedentes de Arabia Saudita, Argelia y Egipto, entre otros países. Sólo 20 de esas personas fueron arrestadas, pero con cargos que nada tienen que ver con el terrorismo, según el informe de CAIR.
Los musulmanes, al igual que el resto de los estadounidenses, respaldan las políticas destinadas a una genuina profundización de la seguridad. Lamentablemente, muchas de las medidas adoptadas luego del 11 de septiembre crean un falso sentimiento de seguridad y obstaculizan iniciativas eficaces, concluyó Awad. (FIN/IPS/tra- eng/jl/dcl/hd/ip/02


