El opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) de Zimbabwe pidió este viernes a la justicia que anule por fraudulento el resultado de las elecciones presidenciales celebradas entre el 9 y el 11 de marzo.
El tratamiento judicial expondrá evidencias impactantes del fraude electoral y un panorama de la impunidad con que fue subvertida la voluntad del pueblo de Zimbabwe, dijo el líder del MDC, Morgan Tsvangirai, quien resultó derrotado por el reelecto presidente Robert Mugabe, en el poder desde 1980.
Tsvangirai admitió que el recurso legal afrontará serios obstáculos pues el gobernante Frente Patriótico-Unión Nacional Africana de Zimbabwe (ZANU-PF) ha destruido el sistema judicial.
Las autoridades niegan que las elecciones hayan sido fraudulentas, aunque observadores internacionales denunciaron numerosas irregularidades.
El gobierno del ZANU-PF tiene un mandato limpio y claro, derivado exclusivamente del resultado de las elecciones, dijo el ministro de Justicia, Patrick Chinamasa.
La única forma legítima de cuestionar un resultado es recurrir a los tribunales como hizo el MDC y continúa haciendo respecto de las elecciones (parlamentarias) de junio de 2000, afirmó Chinamasa.
Según los resultados oficiales, Mugabe recibió 56,2 por ciento de los votos, y Tsvangirai 42 por ciento.
Tsvangirai aseguró este viernes a la prensa que los abogados del MDC han trabajado las 24 horas en la preparación del recurso jurídico, que reforzará el proceso político sobre el robo de la elección.
Nuestros abogados han apilado montañas de poderosas evidencias de fraude electoral, que, presentadas a un tribunal independiente e imparcial, conducirían a la anulación de la victoria electoral de Robert Mugabe, aseguró el dirigente del MDC.
El Grupo de Observadores de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la no gubernamental Red de Apoyo a las Elecciones de Zimbabwe (ZESN) aseveraron que el acto electoral de marzo no fue libre ni limpio.
Observadores de Noruega sostuvieron que la votación se llevó a cabo en un clima de violencia e intimidación.
La Unión Europea impuso sanciones selectivas a Zimbabwe y retiró sus representantes semanas antes de las elecciones, después que Harare expulsara al jefe de su misión de observadores electorales.
No obstante, delegados de Sudáfrica y de otros gobiernos africanos admitieron la legitimidad de los comicios y pidieron al mundo que respetara el resultado.
La instancia de este viernes se suma al estancamiento de las conversaciones entre el gobierno y la oposición promovidas por Sudáfrica y Nigeria para poner fin a la crisis política del país.
Las negociaciones están paralizadas por el desacuerdo sobre la realización de nuevas elecciones, y hay escasas posibilidades de que se reanuden en la fecha prevista del 13 de mayo.
Nuestra conclusión es que no puede haber dudas de la ilegalidad de los comicios presidenciales, que no fueron libres ni limpios, dijo Welshamn Ncube, líder de la delegación del MDC a la mesa de negociaciones con el gobierno.
La crisis actual no puede ser resuelta sin un retorno a la legitimidad. Esto sólo puede alcanzarse mediante nuevas y libres elecciones presidenciales. No hay otro modo. No puede haberlo, agregó Ncube.
Pero el ZANU-PF se mantiene inamovible. El resultado de las elecciones presidenciales es irreversible e inamovible. Por lo tanto declinamos la siniestra invitación a retroceder en el pasado en busca de una recolonización, subrayó Chinamasa.
Harare afirma que la oposición intenta derrocar a Mugabe en alianza con el gobierno de Gran Bretaña, del cual Zimbabwe fue colonia hasta 1980.
Mugabe acusa al gobierno británico de movilizar el respaldo internacional contra su programa de reforma agraria, según el cual las autoridades confiscan las plantaciones pertenecientes a agricultores blancos para distribuir tierras a millones de cultivadores negros sin tierra. (FIN/IPS/tra-en/lm/mn/lp/dcl/ip/02


