Las Fuerzas Armadas de Venezuela fueron clave en la caída este viernes del presidente Hugo Chávez, pero también habían contribuido a elevar la estatura pública de este teniente coronel de paracaidistas retirado y fueron un importante sostén de su gobierno.
El general Lucas Rincón, jefe de las Fuerzas Armadas, anunció en la madrugada de este viernes que Chávez había sido obligado a dimitir, como instancia culminante de una severa crisis política agravada por una huelga nacional y por los hechos del jueves, una jornada de protestas en que murieron 10 personas y 100 resultaron heridas.
Chávez se había negado a dimitir el jueves, cuando la situación se deterioraba a cada hora, y sólo lo hizo una vez que el alto mando de las Fuerzas Armadas, que hasta entonces lo acompañaba, renunció para presionarlo.
En su última intervención por cadena nacional de radio y televisión, en la tarde del jueves, Chávez había asegurado contar con el total respaldo de las Fuerzas Armadas. Ese era su principal sostén ante la ausencia de un partido político consolidado, según observadores.
El ahora ex presidente llegó al poder en febrero de 1999, elegido por 60 por ciento de los votantes. Había creado meses antes el Movimiento V República, obligado por las autoridades electorales a inscribir un partido para postularse.
A pesar de contar con su propio partido y con la mayoría parlamentaria, Chávez siempre discutió sus grandes decisiones con el alto mando de las Fuerzas Armadas e incluso hizo acondicionar una oficina para trabajar en la principal instalación militar del país, el Fuerte Tiuna, en el sur de Caracas.
Además, Chávez ubicó a militares activos o retirados en puestos claves de la administración pública que podían ser ocupadas por civiles, como la vicepresidencia del país y ministerios clave como los de Relaciones Exteriores, Relaciones Interiores e Infraestructura.
Este líder carismático y populista saltó a la palestra pública en febrero de 1992, cuando encabezó una fallida rebelión de mandos medios militares contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. El comandante rebelde fue encarcelado y, una vez indultado, se lo retiró del servicio activo.
El primer acto de Chávez como presidente electo, en diciembre de 1998, fue visitar la asociación castrense Círculo Militar.
Entre las funciones cumplidas por militares en su gobierno figuraron, además, programa sociales para los que no estaban preparados, dijo a IPS el politólogo y sacerdote católico Arturo Sosa.
Sin embargo, Chávez y altos oficiales destacaban la solidaria actuación de los uniformados con la población más pobre.
Estamos construyendo un nuevo modelo de cooperación entre las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano, dijo en una ocasión el mandatario, que además lució uniforme, pese a estar retirado, en diversos actos oficiales.
Este nuevo modelo de relación cívico-militar fue ubicado entre los logros del gobierno, e incluso el presidente se negó a investigar acusaciones de corrupción formuladas contra altos oficiales en el manejo de planes sociales.
La presencia militar en puestos de gobierno se hizo más evidente en el último año, cuando Chávez implementó la radicalización del proceso de cambios que había bautizado revolución social bolivariana.
Las Fuerzas Armadas no estaban aisladas del debate político que vivía el país, dijo a IPS el general retirado Alberto Muller Rojas, cercano colaborador de Chávez al inicio de su gestión.
La primera señal de oposición a Chávez dentro de las Fuerzas Armadas fueron los pedidos de renuncia presidencial formulados en febrero por varios oficiales, de forma pública e individual. Esos uniformados criticaron, además, la partidización de las filas castrenses, la que atribuyeron a la política del gobierno.
El descontento de estos oficiales sembró dudas sobre el respaldo militar de Chávez, en momentos en que se hacía evidente el deterioro de la popularidad del presidente.
Según las últimas encuestas, la gestión de Chávez era rechazada por un porcentaje de los entrevistados similar al que lo votó en 1998, de 60 por ciento.
Chávez estaba acostumbrado a actuar en un mundo castrense, donde las decisiones no se discuten, y eso fue lo que dificultó su capacidad de diálogo con la oposición, según observadores.
Incluso en su última intervención pública, el jueves, Chávez se mostró marcial y no dio muestras de desear un diálogo con la oposición para hacer frente a la crisis. (FIN/IPS/ac/mj/ip/02


