El presidente de Venezuela Hugo Chávez, que recuperó el poder este domingo, tras permanecer detenido 48 horas por mandos militares, tendrá el desafío de gobernar un país fracturado.
Miles de personas, la mayoría de extracción pobre, dieron la bienvenida al presidente este domingo de madrugada. El jueves, otros miles de venezolanos, fundamentalmente de clase media, se habían manifestado en las calles para pedir su relevo.
La división política de la sociedad, que alcanzó incluso a las Fuerzas Armadas, persistirá seguramente si el gobierno no fomenta la tolerancia, el respeto a sus adversarios y el diálogo nacional con resultados palpables, afirmaron activistas de derechos humanos consultados por IPS.
El gobierno tiene el reto de promover la tolerancia entre todos los venezolanos, eso ya se lo habíamos advertido antes de esta crisis, comentó Carlos Correa, coordinador del Programa Venezolano de Educación y Acción en derechos Humanos (Provea).
De igual manera se expresaron las organizaciones no gubernamentales Vicaría de Caracas y Comité de Familiares y Víctimas.
Pero también debe realizarse una investigación completa, y con participación ciudadana, para determinar responsabilidades, de cualquier bando, en los sucesos entre el jueves y este sábado, dijo Correa a IPS.
El jueves, en el preludio del derrocamiento de Chávez, 25 personas murieron y más de 100 resultaron heridas en confusos hechos en el centro de Caracas, donde una manifestación de opositores al presidente se topó con simpatizantes de éste.
La mayoría de las víctimas fueron alcanzadas por disparos al parecer de francotiradores. Pero hay versiones contradictorias respecto de la responsabilidad, que algunos adjudican al bando chavista y otros a la Alcaldía Mayor de Caracas, a cargo del opositor Alfredo Peña.
Así mismo, al menos nueve personas resultaron muertas y 48 heridas el sábado, la mayoría en barrios populares y durante la represión de manifestaciones en respaldo de Chávez.
Chávez fue devuelto al Palacio de Miraflores, sede del gobierno, por civiles y militares rebelados contra el régimen de facto de Pedro Carmona, que juró el viernes como presidente interino y antes de la medianoche del sábado debió dimitir.
El desenlace de la crisis institucional se tuvo cuando comandantes de varias guarniciones se negaron a reconocer a Carmona como presidente, en clara oposición con la postura que sostenía hasta ese momento el alto mando militar.
Reconozco que ha habido una fractura en la institución militar, dijo este domingo el general Belisario Landis, comandante de la militarizada Guardia Nacional, que se mantuvo leal a Chávez.
Pero puedo decir con toda propiedad que tenemos un control absoluto sobre las Fuerzas Armadas, aseguró Landis, para recalcar que la crisis está superada. Aunque sus secuelas se conocerán probablemente en los próximos días, cuando se designe un nuevo alto mando militar.
El presidente ha dado importancia capital a las Fuerzas Armadas en su gestión, ante la debilidad de su partido Movimiento V República, que fue creado en 1998 para cumplir con requisitos legales de carácter electoral.
Mientras, este domingo comenzaron a circular mensajes electrónicos y versiones de prensa en procura del reagrupamiento de la oposición, que la semana pasada se apoderó de la iniciativa política, con una huelga general por tiempo indeterminado organizada por empresarios y sindicalistas y una nutrida marcha callejera contra Chávez.
Pero las calles de la capital pertenecen desde el sábado a los partidarios de Chávez, que celebraban este domingo su triunfo.
El gobierno tiene el reto de gobernar en un país que está partido en dos, eso tiene que ser el tema central de nuestro primer consejo de ministros con el presidente Chávez, dijo a IPS el ministro de Educación, Aristóbulo Izturiz.
La lección de todos estos sucesos debe ser, para todos, el respeto a la pluralidad política en el país, a la tolerancia, destacó el ministro, para quien en esta crisis hubo talibanes (extremistas) de lado y lado, es decir en la oposición y el gobierno.
Chávez llamó a la conciliación nacional en su primer mensaje público, este domingo de madrugada. Como prueba de su voluntad de tender puentes para el diálogo, anunció para este jueves la primera sesión del Consejo Federal de Gobierno, en el que participan todos los poderes públicos e incluso los gobernadores y alcaldes opositores.
El diálogo con la oposición supondría un importante cambio del panorama político, caracterizado en los tres años de gestión de Chávez por la falta de canales concretos de diálogo entre el gobierno y varios sectores de opinión.
El presidente también anunció la remoción del directorio de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), escenario de un corrosivo conflicto. Antes del golpe de estado que lo apartó del poder durante dos días, Chávez se había negado a anular los nombramientos que los gerentes de la petrolera no aceptaban. (FIN/IPS/ac/ff/ip/02


