TRABAJO-CUBA: El salario crece, pero no alcanza

El salario promedio en Cuba creció en los últimos tres años como resultado de aumentos concedidos a profesionales y de la vinculación del sueldo a la productividad en algunas empresas estatales, pero el poder adquisitivo de los trabajadores no mejora.

La inquietud salarial no figura entre las principales reivindicaciones hacia el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, cuyos festejos incluyen todos los años masivos desfiles en La Habana y en otras ciudades.

Desde el estallido en 1990 de la crisis económica que aún persiste, la población cubana ha debido afrontar, con mayor o menor rigor, la insuficiencia del salario para cubrir el consumo básico.

”Lo que ganamos mi esposa y yo juntos por dar clases de lunes a viernes nos da para ir dos o tres veces al agromercado y se acabó”, afirmó Aurelio Castellanos, profesor de una escuela secundaria en La Habana.

El salario promedio mensual creció de 182 pesos en 1992 a 245 pesos el año pasado, según fuentes oficiales. La población en edad laboral supera los cinco millones de personas.

La mayoría de los trabajadores de unas 500 empresas estatales estarán comprendidos a fines de año en el sistema que vincula los salarios al resultado de su labor, informó el domingo el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales.

Entre 1999 y 2000, más de un millón de personas recibieron aumentos salariales, política que comenzó a aplicarse en los sectores de la salud y la educación y dejó en último lugar a los organismos centrales de la administración pública.

La reanimación de la economía cubana registrada en los últimos años y la creación de nuevos empleos en el sector estatal permitió, además, reducir la desocupación de 7,9 por ciento en 1995 a 4,1 por ciento el año pasado.

”Sólo en el primer trimestre de este año se han generado en Cuba cerca de 35.600 nuevos empleos”, afirmó Morales. Cuarenta y seis por ciento del total de los puestos son ocupados por mujeres y 67,8 por ciento por personas jóvenes, agregó.

Pero el gobierno no logró fortalecer el peso, la moneda nacional, frente al dólar, de circulación libre, ni disminuir los precios de los productos de primera necesidad para revalorizar el salario.

”Los salarios de los trabajadores en 2000 son superiores a los de 1989, pero sólo en términos nominales, ya que el nivel adquisitivo de este salario está muy por debajo” del anterior a la crisis, afirmó el economista Omar Everleny Pérez Villanueva en un estudio.

En los años 90, el dólar llegó a cotizarse a 150 pesos, después se estabilizó entre 20 y 21 pesos hasta dispararse el año pasado hasta 26, precio que se mantiene en la actualidad.

Cálculos especializados indican que el costo de la canasta básica de alimentos se incrementó de 22 pesos mensuales por persona en 1988 a una cifra que oscila entre 74 y 90 en la segunda mitad de la década del 90.

La canasta se encareció, al tiempo que disminuía su alcance en variedad de productos y también en cantidad asignada por persona.

”Por la libreta (cartilla de racionamiento) se podía comprar puré de tomate, galletas, alimentos enlatados, leche condensada, pescado, carne roja, pollo, embutidos, papa y otros vegetales”, indicó el experto en computación Evelio Gómez, un hombre de 41 años que vive solo.

Ahora, tiene derecho a adquirir un pequeño pan al día, arroz, azúcar, granos, algún producto cárnico y café, y, ”cuando llegan”, aceite y jabón.

Gómez, cuyo salario de 320 pesos cubanos apenas le alcanza, alquila su automóvil a turistas extranjeros para obtener así los dólares que necesita para ”llegar al fin de mes”.

Estudios especializados indican que los trabajadores de La Habana necesitarían un salario siete veces superior al que reciben para satisfacer sus necesidades.

Un estudio independiente realizado en diciembre de 1999 indicó que la mayor fuente de insatisfacción de los entrevistados era la existencia de dos monedas en circulación y su incidencia en la depreciación del salario.

Se calcula que alrededor de 60 por ciento de los 11,2 millones de habitantes de Cuba tienen acceso a dólares mediante estímulos salariales otorgados por el gobierno, remesas de familiares residentes en el exterior o por trabajos por cuenta propia.

La circulación de dólares fue legalizada en 1993. Luego se instaló una red de tiendas que vende mercancías a la población en esa moneda. Hoy, existen productos de primera necesidad que sólo pueden adquirirse con dólares.

Una familia de cuatro integrantes necesitaría algo más de 10 dólares al mes para adquirir dos paquetes de detergente, cuatro jabones de baño, un pomo de champú y uno de desodorante y dos frazadas de piso.

Además de eso, necesitaría otros 50 dólares para comprar leche en polvo, aceite, puré de tomate, pollo y otras carnes.

Un salario promedio le alcanzaría a esa familia para acudir una sola vez al mercado agropecuario y comprar el resto de los alimentos necesarios para una semana, incluyendo vegetales y frutas y sin pensar en adquirir, por ejemplo, una piña, que cuesta 15 pesos.

Una encuesta realizada en 2000 por la gubernamental Oficina Territorial de Estadísticas de Ciudad de La Habana indicó que más de 77 por ciento de las familias habaneras aseguran que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus gastos.

La situación se atenúa por la política del gobierno de Fidel Castro de mantener bajas las tarifas de los servicios básicos de agua, saneamiento, gas, electricidad y comunicaciones telefónicas. (FIN/IPS/da/mj/lb/02

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