RELIGION-BRASIL: Sublevación de obispos contra el celibato

La creciente denuncia de abusos sexuales cometidos por sacerdotes estimula una ofensiva de obispos y teólogos brasileños contra el celibato obligatorio impuesto a los religiosos por la Iglesia Católica.

El celibato debería ser una opción, no una obligación, dijeron dos importantes jerarcas católicos de Brasil por separado.

Esa regla atenta contra la necesidad de eliminar el déficit de sacerdotes en Brasil, argumentó Angélico Sándalo Bernardino, obispo de la diócesis de la meridional ciudad de Blumenau.

Unas 70.000 comunidades eclesiásticas de base no pueden realizar los actos religiosos de los domingos por la falta de sacerdotes, un problema que difícilmente pueda ser superado en las actuales condiciones, señaló Sándalo Bernardino, también responsable de formación de la Conferencia Episcopal Brasileña.

También el cardenal Paulo Evaristo Arns, arzobispo emérito de Sao Paulo, criticó el mantenimiento del celibato obligatorio, en una entrevista publicada el domingo por el diario O Globo, de Río de Janeiro.

El celibato responde a ”una legislación de la Iglesia y no de Cristo, ni del Evangelio”, por eso puede ser modificado, sentenció Arns, hoy retirado, tras lamentar que el papa Juan Pablo II siquiera permita la discusión del asunto. ”Acá lo discutimos porque somos libres”, puntualizó.

Las manifestaciones de Arns y Sándalo Bernardino pueden no representar la opinión de todo el episcopado brasileño, aunque este último sea el responsable de vocaciones de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, dijo a IPS el teólogo Francisco Salatiel Barbosa, alejado de la Iglesia por haber elegido casarse.

Los dos obispos pertenecen a la llamada corriente progresista del clero, actuaron muchos años juntos en Sao Paulo y son afines en sus ideas.

De todas formas, el argumento de que la Iglesia Católica pierde muchas vocaciones sacerdotales debido a la exigencia del celibato tiene fuerza.

El movimiento brasileño de sacerdotes casados, organizado en torno a la revista ”Rumos” (Rumbos), calcula en unos 4.000 los religiosos que debieron renunciar a la práctica sacerdotal para constituir familia. Esa cantidad representa casi un cuarto del total de religiosos activos en el país.

En el mundo existen unos 100.000 sacerdotes casados, una cantidad considerable para una Iglesia Católica que debe enfrentar una fuerte expansión de otras religiones en su desmedro, observó Salatiel Barbosa.

El teólogo, a punto de concluir una tesis de doctorado en antropología sobre una romería tradicional en el nordeste de Brasil, indicó que la cuestión del celibato seguramente será examinada en un posible nuevo concilio ecuménico, para visar la situación de la Iglesia Católica.

El último concilio, el Vaticano II, se realizó entre 1962 y 1965, instancia en la cual ”ya debería haberse discutido el celibato”, opinó.

Salatiel Barbosa evaluó, además, que esa regla refleja una ”visión estrecha, clerical”, de la Iglesia Católica, cerrada a las bases populares, a la periferia urbana y a los movimientos sociales.

Esa tendencia se agravó con la ofensiva del Vaticano contra la denominada Teología de la Liberación y se refleja en la formación de los nuevos sacerdotes, aunque la Iglesia Católica brasileña mantiene su tradición de actuación en el área social, acotó.

Sin embargo, la discusión sobre el celibato ganó fuerza ahora por la ola de denuncias de pedofilia y otros abusos sexuales que se repite en Brasil, después del escándalo desatado por causas similares en Estados Unidos.

El Vaticano decidió este mes aplicar la tolerancia cero entre los religiosos para erradicar los abusos sexuales contra menores, en una primera reunión convocada por un Papa para tratar la pedofilia en el clero.

El encuentro fue convocado tras una cadena de escándalos en Estados Unidos por denuncias de pedofilia, en los que se han visto involucrado sacerdotes, obispos y cardenales de ese país.

El arzobispo de la diócesis de Boston, Bernard Law, fue uno de los primeros acusados en Estados Unidos de haber protegido a un sacerdote pedófilo, tras lo cual se sucedieron unos 400 señalamientos más.

En Brasil, un sacerdote fue trasladado de su diócesis después de que se confirmó que era el padre del bebé en gestación de una adolescente de 16 años. También se registraron varias denuncias de pedofilia, con amplia difusión en la prensa en las últimas semanas.

La revista Epoca divulgó el día 15 la historia de la psicóloga Lurdes Orcelino Barcelos, de 52 años, quien afirmó haber vivido 27 años con Herminio Malzone Hugo, obispo de Governador Valadares, en el interior del sudoriental estado de Minas Gerais.

Indignada porque la Iglesia no le permitió estar al lado del compañero en sus últimos momentos de vida, Orcelino Barcelos reveló conocer muchos casos similares al suyo.

Contó además que perdió la virginidad a los 19 años, al ser violada por un obispo, y sufrió otros ataques sexuales de religiosos cuando era novicia en un convento de Río de Janeiro.

Esas denuncias fortalecen la lucha por el fin del celibato clerical, aunque muchos obispos y teólogos afirmen que la pedofilia y otras patologías no son consecuencia de la privación del sexo y una vida matrimonial. Es necesaria una mejor formación sacerdotal, sostienen.

Los sacerdotes casados brasileños discutirán la cuestión del celibato en el encuentro que realizarán en julio en Sao Luis, capital del nororiental estado de Maranhao.

Sin embargo, la mayoría de ellos no participa en el Movimiento Rumos, que organiza esas reuniones regulares, prefiriendo cuidar de su vida, perdidas las expectativas de volver a la Iglesia, señaló Salatiel Barbosa. (FIN/IPS/mo/dm/cr/02

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