Un alto funcionario de la ONU expresó indignación por la creciente crisis humanitaria en los territorios palestinos reocupados por Israel, en especial por la prohibición de los ritos de entierro de los muertos.
Peter Hansen, comisionado general de la Oficina de Socorros y Trabajos de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Próximo Oriente (UNRWA), se manifestó impresionado por el alto número de fosas comunes y de personas que mueren en su casa o se desangran hasta morir sin asistencia médica.
Hablé con una familia de un campamento de refugiados que tuvo que enterrar a uno de sus miembros en su pequeño patio, dijo en una teleconferencia desde Jerusalén.
Es indignante la violación de los derechos religiosos relacionados con los rituales de la muerte, por eso exhorto a todos a respetar las tradiciones religiosas básicas, algo que la población israelí de tradición judía puede entender muy bien, agregó Hansen.
Más de 100 palestinos murieron en la última semana y varios cientos resultaron heridos a raíz de la ofensiva militar de Israel en Cisjordania, donde invadió todas las ciudades palestinas menos Jericó.
Como hay toque de queda en los territorios ocupados, las autoridades israelíes prohibieron las procesiones funerarias, por temor a que se transformen en manifestaciones violentas.
No menos de 185 ambulancias pertenecientes a UNRWA, la Cruz Roja y la Media Luna Roja fueron alcanzadas por fuego israelí, señaló Hansen.
No se trata de balas perdidas, sino disparadas contra las ambulancias, acusó el comisionado. También se impidió a más de 350 ambulancias que socorrieran a los heridos, y hay historias de bebés que nacieron en esos vehículos, agregó.
Hasta ahora, cuatro conductores de ambulancias y tres médicos fueron muertos a tiros, mientras que 122 médicos y choferes fueron heridos.
Un funcionario de UNRWA fue detenido por fuerzas israelíes la semana pasada. Estuvo esposado y con los ojos vendados durante 56 horas, y sin comida durante 52 horas, afirmó Hansen.
Cuando le ofrecieron comida, sólo le dieron unas galletas, contó.
Estas son condiciones de trabajo absolutamente inaceptables, y exijo a los israelíes que observen un mínimo de decencia, para no hablar de las normas humanitarias que están obligados a cumplir, urgió el comisionado.
Otro funcionario de la ONU y uno del Banco Mundial también expresaron preocupación por la situación en Gaza y Cisjordania.
Terje Roed-Larsen, coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Medio Oriente, y Nigel Roberts, director del Banco Mundial para Gaza y Cisjordania, declararon en forma conjunta que el daño al sustento, la infraestructura y la capacidad de organización de los palestinos amenaza cualquier perspectiva de paz y seguridad.
Nos preocupa profundamente las condiciones de riesgo de vida en que vive la población civil palestina, así como la continua destrucción de la economía palestina desde hace 18 meses, expresaron.
La ONU denunció también la destrucción masiva de refugios e infraestructura, incluyendo líneas de agua y electricidad. En Cisjordania, unas 2.500 instalaciones para refugiados administradas por el foro mundial resultaron total o parcialmente destruidas.
Roed-Larsen y Roberts exhortaron a las fuerzas israelíes a detener la destrucción de bombas de agua, generadores y subestaciones de electricidad, caminos, escuelas, hospitales y comercio.
La ANP estimó en 200 millones de dólares los daños causados en Gaza y Cisjordania desde el comienzo de la segunda intifada o insurrección palestina, hace 18 meses.
Los ataques de Israel en áreas palestinas también destruyeron infraestructura financiada por la ONU o la Unión Europea por 22 millones de dólares, que incluye campamentos de refugiados, clínicas, radioemisoras, escuelas, laboratorios, viviendas y el aeropuerto de Gaza. (FIN/IPS/tra-en/td/mlm/ip-hd/02


