MEDIO ORIENTE: Bush se aleja de aliados árabes

La tolerancia de Estados Unidos ante la ofensiva militar israelí contra la Autoridad Nacional Palestina (ANP) indica una nueva actitud del gobierno de George W.Bush ante Medio Oriente, a partir de un cambio de la relación interna de fuerzas.

La nueva orientación parece indicar que Israel es el único aliado estratégico de Washington en Medio Oriente, y postergar el tradicional vínculo de Estados Unidos con países árabes como Arabia Saudita y Egipto.

Bush ha desoído demandas de sus aliados árabes para que ponga freno al primer ministro israelí, Ariel Sharon, y eso es una gran victoria de la tácita alianza, en este asunto, de la Derecha Cristiana del gobernante Partido Republicano con los llamados neoconservadores, en su mayoría judíos.

Integrantes de la Derecha Cristiana han enfatizado en los últimos meses que la tradicional deferencia de Washington hacia gobernantes árabes es en última instancia contraproducente.

Entre los altos funcionarios de la Derecha Cristiana están Paul Wolfowitz y Douglas Feith, números 2 y 3 en la jerarquía del Pentágono (Ministerio de Defensa), encabezada por Donald Rumsfeld.

También I. Lewis Libby, jefe del equipo del vicepresidente Dick Cheney y asesor sobre seguridad nacional, Elliott Abrams, alto funcionario del Consejo de Seguridad Nacional, John Bolton, subsecretario de Estado para seguridad internacional, y John Ashcroft, director del Departamento de Justicia.

Todo indica que Rumsfeld y Cheney comparten los puntos de vista de esos altos funcionarios.

”El destino de Estados Unidos y el de Israel son la misma cosa”, escribió hace dos semanas el columnista William Bennett, un derechista que ha tratado a menudo de tender puentes entre neoconservadores y Derecha Cristiana.

Bennet criticó en esa ocasión al Departamento de Estado (Ministerio de Relaciones Exteriores), encabezado por Colin Powell, por pedir prudencia a Sharon, y alegó que ”Israel es presionado para apaciguar a países como Egipto y Arabia Saudita”.

”Ocurre que esos países son responsables de la peor propaganda antisemita desde los tiempos de (el ministro de propaganda nazi) Joseph Goebbels”, añadió.

El artículo de Bennet fue uno entre docenas escritos en los últimos tiempos por defensores del gobernante y derechista partido Likud de Israel, y publicados por influyentes periódicos como Wall Street Journal, Weekly Standard, National Review y Washington Times.

Entre los defensores de esa tesis hay quienes apoyan posiciones aun más duras que las de Sharon, sostenidas en el Likud por el ex primer ministro israelí Benyimin Netanyahu, y se han opuesto siempre a cualquier proceso de paz con los palestinos.

El principal blanco de esos derechistas es la Oficina para Medio Oriente del Departamento de Estado, a la cual consideran un semillero de sentimientos proárabes e incluso antisemitas, y sus críticas se extienden a expertos en Medio Oriente de la Agencia Central de Investigaciones (CIA, por sus siglas en inglés), que suelen coincidir con esa oficina.

Casi todos los especialistas en Medio Oriente estadounidenses, europeos e incluso israelíes sostienen que el conflicto entre Israel y Palestina es un factor político clave en esa región, y que el agravamiento de ese conflicto obstaculiza el intento de Washington de ganar aliados árabes para atacar a Iraq.

Los neoconservadores no están de acuerdo. El ex agente de la CIA Reuel Marc Gerecht sostuvo la semana pasada en el Wekly Standard que ”Washington debe dejar de ver el choque entre israelíes y palestinos como el centro de Medio Oriente”, porque ”el camino hacia una región más calma no pasa en la actualidad por Jerusalén, sino por Bagdad”.

Gerecht rechazó el argumento de que la ofensiva de Sharon en territorios palestinos cree odio a Estados Unidos en los pueblos árabes, y sostuvo que los árabes sólo respetan la fuerza.

”Respetuoso temor a Estados Unidos en Medio Oriente es el elemento clave para nuestra seguridad y la de nuestros amigos israelíes y árabes”, arguyó.

Ese temeroso respeto ”sólo puede ser dañado si Washington critica en público la guerra de Sharon contra la ANP. Cuanto más se endurezca Sharon, más se fortalecerá nuestra imagen en Medio Oriente, aunque esa noción sea odiosa para los expertos en la región del Departamento de Estado”, aseguró.

Expertos de Washington ha asumido durante años que el agravamiento del conflicto entre Israel y Palestina es indeseable porque crea dificultades a gobiernos de países árabes que son tradicionales aliados y socios comerciales de Estados Unidos, en especial Arabia Saudita y Egipto.

Los pueblos de esos países demandan fuertes acciones contra Israel, y sus gobiernos pueden ser desestabilizados si mantienen políticas moderadas, explican.

En la actualidad, los derechistas replican que la desestabilización de regímenes árabes autocráticos puede ser positiva.

”Permitir que (el presidente palestino, Yasser) Arafat creara la ANP fue sólo la prueba más reciente de que la relación con dictadores de Medio Oriente se ha vuelto un pacto con el diablo), no sólo para Israel sino también para Estados Unidos”, sostuvo el viernes el Wall Street Journal en un editorial.

”Presidentes estadounidenses han actuado durante 40 años sobre la hipótesis de que la permanencia de esos dictadores significaba estabilidad y las alternativas eran mucho peores, pero en el largo plazo sufrimos las consecuencias”, alegó.

La solución es invadir Iraq y establecer allí un gobierno democrático que sea ejemplo para la región, aseveró.

”Liberar a Iraq de Saddam (Hussein, el presidente iraquí) y patrocinar la democracia en ese país no sólo significaría retirar de la región una amenaza militar, sino también enviar al mundo árabe el mensaje de que la autodeterminación es parte del mundo moderno y es posible”, explicó.

Si la monarquía de Arabia Saudita fuera reemplazada por un gobierno democrático pero hostil a Estados Unidos, ”habría que decidir si ocupamos los campos petroleros sauditas y ponemos fin a la existencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo”.

”Cuantas más tiranías amantes del terror derribe Estados Unidos, mejor”, sostuvo hace algunos meses el neoconservador Joshua Muravchik, en el Weekly Standard. (FIN/IPS/tra- eng/jl/mp/ip/02

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