MADAGASCAR: Violenta ruta hacia la secesión

La guerra civil en Madagascar amenaza con fragmentar el país, tras el naufragio del acuerdo de paz entre los partidarios del presidente Didier Ratsiraka y los seguidores del opositor Marc Ravolomanana, quien organizó un gobierno paralelo.

Los gobernadores de las provincias de Toliara, en el sudoeste, y de Antsiranana, en el norte, amenazaron a fines de este mes con declarar la independencia de sus respectivas jurisdicciones si no se resuelve el conflicto.

Madagascar está sumida en una guerra civil desde febrero, cuando Ravalomanana, ex alcalde de Antananarivo, se negó a aceptar la decisión del Tribunal Supremo Constitucional que consagraba a Ratsiraka como ganador de los comicios presidenciales de diciembre.

Ravalomanana afirmó ser víctima de un fraude, se autoproclamó presidente y designó a los integrantes de un gobierno paralelo al de Ratsiraka, quien se replegó a la oriental ciudad portuaria de Taomasina, su bastión político.

Ratsiraka ordenó cerrar el acceso a Antananarivo, para lo cual debió destruir las dos principales carreteras del país, arruinando toda la actividad comercial e industrial, así como la temporada de cosecha.

Así mismo, declaró el estado de emergencia, se adjudicó poderes especiales para controlar los medios de comunicación y diversos servicios públicos y prohibió todo tipo de manifestación pública.

Desde entonces, los combates entre ambos bandos se intensificaron y sumieron al país en el caos.

El Banco Mundial señaló que la desnutrición en Madagascar afecta a tres cuartas partes de los 14 millones de habitantes, y que se perdieron 150.000 empleos desde que comenzó el conflicto.

Agencias de ayuda humanitaria internacional calculan que unos 7.500 niños y 400 mujeres murieron de hambre a causa del cierre de los servicios de salud.

El conflicto pudo haber concluido a fines de este mes, cuando Ravalomanana aceptó disolver su gobierno paralelo y permitir que Ratsiraka gobernara un semestre más, a condición renovar el Tribunal Supremo Constitucional y convocar a nuevas elecciones.

Inmediatamente después de que representantes de ambas partes acordaron una tregua en Dakar, el Tribunal, cuyos integrantes fueron designados por Ratsiraka, reanudó de inmediato el escrutinio de la votación de diciembre.

”Contamos de nuevo los votos de cada candidato. Es una tarea dura, pero tenemos que hacerla. Este es un Tribunal independiente y lo que decimos es valioso”, dijo el portavoz del organismo Samuel Ralison.

Ravalomanana ignoró el acuerdo y, aunque ya no se autoproclama presidente, designó por su cuenta al gobernador de la meridional provincia de Fianarantsoa, principal centro académico del país. Por su parte, Ratsiraka mantuvo el cerco contra la capital.

”Esta isla podría terminar dividida en cinco provincias autónomas, como consecuencia de la incertidumbre provocada por esta disputada votación”, dijo un diplomático en Antananarivo.

Muchos consideran que la lealtad de los gobernadores a Ratsiraka es mucho menor que su ambición por gobernar estados independientes.

Parlamentarios e incluso miembros del gobierno se declararon partidarios de la división del país y observadores afirman que el propio Ratsiraka preferiría gobernar sobre medio país que perder todo el control.

Madagascar es una isla caracterizada por la mezcla de razas y culturas, y su división provincial es heredada del régimen colonial francés, que terminó en 1960.

La crisis política no ha puesto en jaque solamente la unidad nacional, sino también una serie de iniciativas para fomentar su desarrollo económico, auspiciadas por Sudáfrica y otros países del continente.

El secretario general de la Organización para la Unidad Africana, Amara Essay, que fracasó dos veces al propiciar una tregua a la guerra civil en Madgascar antes del acuerdo de Dakar, instó a la población a respetar el acuerdo.

”Este país pierde 15 millones de dólares diarios porque su economía, que iba crecer siete por ciento este año, está completamente paralizada”, afirmó Essay.

”Si la crisis continúa y los medios de transporte permanecen bloqueados, miles de madres y niños continuarán muriendo en silencio sin que ni siquiera nos enteremos”, advirtió un informe elaborado por una coalición de 10 organizaciones no gubernamentales.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional investiga a ambas partes del conflicto por asesinatos y torutras de oponentes.

”La turbulencia que caracterizó la situación política en Madagascar en los últimos meses desencadenó una ola de violaciones de derechos humanos que es absolutamente ignorada por el mundo”, afirmó Amnistía en un informe. (FIN/IPS/tra-eng/kh/mn/rp/mj/ip/02

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