INDIA: El agua se privatiza

Casi cuatro millones de habitantes de esta meridional ciudad de India ven con alivio la privatización del suministro de agua, cansados de la incertidumbre sobre un recurso natural cada vez más escaso.

”No nos importa pagar algo de dinero si eso significa que no tendremos que esperar horas en un fila por unos pocos litros de agua”, dijo Kamalam mientras balanceaba un envase plástico donde coloca el líquido.

Las horas que Kamalam debe esperar para conseguir agua de tanques o de pozos la aleja del cuidado de sus hijos e hijas pequeñas, pues son las mujeres las que soportan el peso de la falta de agua en Chennai (ex Madrás), capital del meridional estado de Tamil Nadu.

La extracción de un acuífero natural en el cercano camino a la localidad de Mahabalipuram, famosa por sus templos de piedra del siglo VII, redujo sensiblemente las reservas subterráneas de la cuarta ciudad más poblada de India.

Este hecho llevó a establecer leyes contra la extracción descontrolada de agua, respaldada por las comunidades locales, dijo Shanta Sheela Nair, funcionaria del departamento de agua de Tamil Nadu.

Nair procura alentar a los residentes a que reintegren el agua extraída mediante la instalación de sistemas de recolección de agua de lluvia. ”Es mucho más barato que lo que la gente cree, apenas diez dólares”, sostuvo.

Según la legislación india, el agua subterránea no es un recurso de la comunidad, sino que pertenece al propietario de la tierra. Esta disposición alentó el uso de bombas perforadoras que además de agostar las napas freáticas, arrojan un agua con excesiva carga de sal, flúor y arsénico.

Pero existen otras razones para la falta de agua en las grandes ciudades indias, como los inadecuados mecanismos de conservación, el consumo ineficiente y el rechazo de las comunidades a controlar los recursos hídricos.

”Peor que el flúor y el arsénico es la pésima gobernancia”, estimó el ex vicepresidente de la Comisión Mundial de Represas, L. C. Jain, en un taller organizado la semana pasada en Chennai por el Banco Mundial.

Lo que el país requiere es un amplio programa de recolección de lluvia respaldado por las organizaciones comunitarias locales, sostuvo Jain, ex integrante de la gubernamental Comisión de Planificación.

”Como primer paso, hay que disolver el Ministerio de Recursos Hídricos y reemplazarlo por un consejo que supervise un desarrollo regional equitativo de la tierra y el agua, especialmente en las áreas donde las sequías son frecuentes”, recomendó Jain.

Existe una gran concentración de inversiones y voluntades oficiales en grandes proyectos de irrigación, que se basan en un sistema corrupto creado para enriquecer a los contratistas privados, aseveró.

Al ex funcionario no le sorprendió que el país no pueda casi exhibir resultados en la materia pese a haber invertido 50.000 millones de dólares en el desarrollo de recursos hídricos y 7.500 millones en agua potable.

”Ni siquiera los severos comités parlamentarios lograron modificar el distorsionado patrón de inversiones del Ministerio”, sostuvo.

Según un informe publicado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y el Fondo Mundial para la Naturaleza hace tres años, el país afrontaba una crisis generalizada en la materia no a causa de factores naturales, sino por el manejo inadecuado del agua.

El primer ministro Atal Bihari Vajpayee admitió el lunes que la comunidad es ”el legítimo custodio del agua” y que el actual y ”exclusivo control gubernamental” debe finalizar.

Pero resta definir quiénes deberían administrar las reservas de agua: organismos locales electos democráticamente o empresas privadas, como las corporaciones extranjeras que están deseosas de ingresar a un mercado con más de 1.000 millones de habitantes.

Este tipo de empresas no vende agua, sino que suministra servicios de potabilización, distribución y recuperación del agua para que ésta retorne en forma segura al ambiente, sostuvo el director ejecutivo de la corporación holandesa Ondeo, Anand Kumar.

Estos servicios serán un gran alivio para la población que debe esparar horas por un poco de agua o despertar de madrugada para abrir los grifos en los hogares que dependen del suministro municipal, dijo Kumar.

Es necesario terminar con la creencia popular de que el agua viene del cielo y es gratis y por tanto no se necesita pagar la infraestructura que proporcionan las empresas privadas, apuntó por su parte el director del Programa de Agua y Saneamiento del Banco Mundial, Junaid Ahmed.

La población de Bangladesh prefiere usar sus propias perforadoras en lugar de depender de los poco confiables suministros gubernamentales, simplemente porque aquellos son un remedo de servicio de agua potable las 24 horas, explicó Ahmed.

Es casi imposible hallar una repartición oficial en cualquier país de Asia meridional que sea verdaderamente responsable del suministro de agua, por eso la población está dispuesta a pagar por lo que efectivamente recibe, estimó Kumar. (FIN/IPS/tra- eng/rdr/js/dcl/dv/02

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