Objeciones de Estados Unidos llevarán a Colombia a modificar los programas de sustitución de cultivos de drogas en el meridional departamento de Putumayo, la región de mayor producción de coca del país.
El consejero de Seguridad y Convivencia Ciudadana de la presidencia de Colombia, Gonzalo de Francisco, afirmó que el gobierno trabaja en una nueva etapa denominada Muestra de voluntad de erradicación temprana de coca, que comprende áreas más grandes y proyectos de desarrollo e infraestructura.
El esquema de sustitución de drogas que se ha aplicado con resultados positivos fue revisado con funcionarios del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos, con los que se acordó pasar a trabajar de manera contundente en áreas de erradicación más grandes, explicó De Francisco.
La intención no es eliminar el programa de sustitución de cultivos en las áreas pequeñas, sino invertir más recursos en proyectos de mayor alcance y extenderlos a otros departamentos del sur de Colombia, agregó el funcinario.
El programa de erradicación voluntaria o sustitución de cultivos fue iniciado a fines de 2000 por el gobierno colombiano a través de pactos con comunidades campesinas con menos de tres hectáreas sembradas de coca, de cuyas hojas se extrae la cocaína.
Funcionarios de Washington cuestionaron el éxito del plan de sustitución de cultivos en Putumayo en declaraciones divulgadas el martes por los diarios estadounidenses Los Angeles Times y The New York Times reproducidas por el diario colombiano El Tiempo.
Los funcionarios atribuyeron el fracaso a la lucha entre guerrilleros y paramilitares por el control de la zona, a las condiciones climáticas y a la falta de voluntad de los campesinos.
Información confidencial del Departamento de Estado indica que más de 40 familias optaron por mantener sus cultivos ilícitos aun luego de firmar pactos con el gobierno colombiano a cambio de apoyo estatal para sembrar nuevos productos.
El programa de sustitución de cultivos ilícitos de los departamentos de Putumayo y Caquetá es una de las bases del Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico acordado por el presidente Andrés Pastrana con Estados Unidos.
Pero el programa ha sido criticado tanto por funcionarios estadounidenses como por organizaciones no gubernamentales colombianas, por razones opuestas.
Estados Unidos destinó 130 millones de dólares entre 2000 y 2002 al programa, dirigido a mitigar el impacto de la fumigación masiva de cultivos contemplada en el Plan Colombia. Pero este año sólo se pudo utilizar seis millones de dólares debido a diversas dificultades en el área.
La Contraloría General del Congreso legislativo de Estados Unidos alertó en enero sobre la ineficacia del programa de sustitución de cultivos y responsabilizó, en parte, al gobierno colombiano, por carecer de infraestructura suficiente para su control.
El informe, que originó polémica cuando el Congreso estadounidense evalúa nuevos recursos para el Plan Colombia, señala que la inseguridad y la falta de infraestructura viable constituyen un formidable reto para el éxito a largo lazo del desarrollo alternativo de Putumayo.
Otro informe, pero de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), señaló que la producción de coca en Colombia creció 30 por ciento el año pasado, a pesar de la fumigación de 85.000 hectáreas de cultivos en ese año.
Un informe del gobierno colombiano replica que desde enero se erradicaron manualmente 1.072 hectáreas de las 5.677 previstas en los acuerdos voluntarios firmadas con campesinos de la zona.
El proceso, supervisado por cinco equipos de trabajo, se extenderá hasta julio, cuando se prevé la finalización de los pactos de erradicación voluntaria de cultivos, indica el informe.
Peros los proyectos de sustitución de cultivos constituyen una porción mínima del Plan Colombia, cuyo eje son las fumigaciones en las áreas más controladas, afirman analistas.
Las fumigaciones han sido muy criticadas y se consolidarán como instrumento de (la) guerra contra el narcotráfico, pero los cultivos ilícitos seguirán extendiéndose, especialmente en las zonas controladas por guerrilleros, dijo a IPS el experto Ricardo Vargas, de la organización no gubernamental Acción Andina.
Vargas atribuye ese incremento a la política antidrogas equivocada de Estados Unidos, que concentra el problema en la oferta de los países productores y pone en segundo plano el consumo en el mundo industrial y los capitales que financian el narcotráfico.
Colombia tiene 144.600 hectáreas sembradas de coca, estimaron en marzo seis entidades gubernamentales integrantes del Sistema de Monitoreo y Control de Cultivos Ilícitos. (FIN/IPS/yf/mj/ip/02


