Las autoridades de Sudáfrica lanzaron un programa de cultivo de frutas y verduras en huertas y jardines para hacer frente al aumento de la pobreza y aliviar la desnutrición crónica, que afecta a uno de cada cinco niños.
La pobreza es una causa básica de la inseguridad alimentaria, y la incapacidad de asegurar un empleo en el sector formal es un factor importante que contribuye a la pobreza, dijo el ministro de Desarrollo Social, Zola Skweyiya, durante el lanzamiento el martes de la campaña a favor de la nutrición y la salud.
Alrededor de 40 por ciento de la población sudafricana vive en la pobreza, una condición que se agrava junto al aumento del desempleo y de los precios de los alimentos básicos.
El costo del pan subió 17 por ciento en febrero, y se prevé un nuevo incremento este mes, a causa de la escasez de trigo y otros granos tras la sequía y la depreciación del rand, la moneda nacional, a fines del año pasado.
El trigo se comercia libremente en Sudáfrica, y los agricultores pueden venderlo en el mercado internacional. Para cubrir las necesidades de este y otros granos, se pagan precios internacionales por alimentos producidos en el país. En la actualidad, una hogaza de pan cuesta unos 32 centavos de dólar.
Al aumento del desempleo se suma la disminución del empleo en el sector informal, un área en la que se había experimentado cierto crecimiento.
Millones de personas se hundirán en la pobreza, el hambre, la delincuencia y la enfermedad a consecuencia de este nivel de desempleo, alertó el Congreso de Uniones Sindicales Sudafricanas (Cosatu).
La federación de trabajadores estima que los desocupados suman unos 7,69 millones, en un país de 43,6 millones de habitantes.
Un pilar de la campaña del gobierno consiste en estimular el cultivo de verduras, para el consumo y la venta, en los propios terrenos en que vive la población necesitada.
Ingerir verduras y frutas a diario es un paso importante para la buena salud. Su cultivo en el hogar puede mejorar la dieta de la familia y agregar nutrientes vitales a bajo costo, dijo Skweyiya.
El ministro señaló que basta un pequeño jardín para cosechar hortalizas, que a su vez pueden ser vendidas y generar ingresos.
Funcionarios de extensión agrícola del gobierno iniciaron el programa de colaboración con las comunidades para ayudarlas a iniciar sus huertas y vender su producción.
A la tarea se suman además varias organizaciones no gubernamentales (ONG). Dos de ellas, Abalimi Bazekhaya (Cultivadores del Hogar) y Proyecto Huerta Sakhe, participaron en una reunión con Skweyiya en un populoso barrio de las afueras de la suroccidental Ciudad del Cabo.
Abalimi Bazekhaya, que trabaja básicamente con mujeres, ayuda a quienes viven en asentamientos informales a cultivar con métodos orgánicos, en sus hogares y en huertas comunitarias.
Así mismo, planea plantar árboles y especies vegetales nativas en calles y escuelas para mejorar el ambiente urbano.
Por su parte, el Proyecto Huerta Sakhe planta vegetales orgánicos utilizando el terreno de una escuela local.
La iniciativa comenzó como un intento de mejorar la alimentación de las familias de siete jefes y jefas de hogar desempleados, y genera dinero de la venta de sus productos a los mercados. La producción excedente se comparte con niños huérfanos o necesitados que concurren a la escuela.
No obstante, Skweyiya admitió que las huertas comunitarias no resolverán los problemas de alimentación de los pobres de Sudáfrica, y prometió que el gobierno mejorará otros programas para el alivio de la pobreza, entre ellos el incremento de fondos de pensiones y de servicios esenciales como agua potable, energía eléctrica y clínicas médicas.
No hay una vacuna, tableta o receta mágica que pueda reducir la desnutrición, y todas las acciones deben tener en cuenta las diversas causas de desnutrición, destacó el ministro. (FIN/IPS/tra-en/as/mn/lp/mlm/dv-he/02


