La ayuda financiera, la apertura de embajadas y la promoción comercial son los instrumentos con los que China procura fortalecer su influencia en el Caribe, ocupando el vacío dejado por Estados Unidos, poco interesado en la región.
Diplomáticos y generales chinos recorren el Caribe ofreciendo financiación para diversos proyectos y ayuda para obras benéficas, mientras procuran persuadir a los gobiernos de la zona que rompan vínculos con Taiwan y los establezcan con China.
La economía china está pasando un buen momento y no hay dudas de que (Beijing) intenta fortalecer su influencia en el Caribe. Será interesante ver qué sucederá, comentó el secretario asistente de la Comunidad del Caribe (Caricom), Byron Blake.
Beijing obtuvo un éxito cuando entabló relaciones diplomáticas con Santa Lucía y Bahamas, en 1997, con el consiguiente cese de los vínculos que ambas islas mantenían con Taiwan, para el gobierno chino una provincia renegada.
Hacemos nuestro mejor esfuerzo para mantener relaciones con los gobiernos del Caribe y a la vez dar a esos países asistencia técnica y al desarrollo, dijo el embajador de Taiwan en Grenada, Lii-Shang Jiang.
Los lazos de la región se dividen casi equitativamente entre China, a la que están asociados los países más grandes, y Taiwan, vinculado con los más pequeños estados del Caribe oriental.
La asistencia de Estados Unidos cayó de 237 millones de dólares en 1985 a sólo 23 millones de dólares a fines de 2000.
El desinterés estadounidense por la región constituyó una gran oportunidad para China, que intenta llenar el vacío y actuar como contrapeso de la hegemonía occidental en la región, dijo Mark Kirton, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Guyana.
Santa Lucía recibió 15 millones de dólares de Beijing para la construcción de un estadio de fútbol y atletismo en la meridional ciudad de Vieux Forte, la segunda del país.
El año pasado, China entregó a Bahamas 3,5 millones de dólares para remodelar el teatro nacional.
Por su parte, el gobierno de Suriname recibió cinco millones de dólares para la reconstrucción de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, destruido en un incendio en 1997.
Los fondos se entregaron en la modalidad de un préstamo preferencial, que será devuelto en 20 años en condiciones similares al otorgado para la construcción de una línea de interconexión eléctrica desde la central generadora de Paramaribo, la capital.
Las obras se extenderán hasta mediados de 2003. El proyecto está en manos de dos empresas chinas, mientras otras compañías se ocuparán de la construcción de 100 viviendas de bajo costo para funcionarios del gobierno y de la instalación de equipos de aire acondicionado en el aeropuerto internacional.
Además, Beijing condonó 10 millones de deudas de Suriname.
En la vecina Guyana acaba de finalizar la construcción de una nueva embajada para China y un complejo residencial en Georgetown, con un costo de dos millones de dólares.
Funcionarios de Defensa chinos intentan que las autoridades de Guyana acepten un préstamo de dos millones de dólares destinado a la compra de un avión para patrullas Y-12. El ejército de Guyana ya cuenta con uno de estos aviones, adquirido el año pasado.
Los inversores chinos aparecieron en el escenario de Guyana hace dos años para comprar la obsoleta fábrica textil estatal, obtener una concesión para forestar 71.227 hectáreas en la región occidental e invertir en el sector agrícola.
China entregó al gobierno de Venezuela una donación de tiendas de campaña y vestimenta para el ejército, por un valor de un millón de dólares.
Taiwan también ha sido generoso. En el último quinquenio destinó más de 80 millones de dólares a sus aliados caribeños, para la construcción de escuelas e instalaciones deportivas, becas de estudio y asistencia para la reconversión industrial de los estados que dependen de la exportación de banano. (FIN/IPS/tra- en/bw/ml/lp/dc/dv ip/02


