DERECHOS HUMANOS: Comisión de ONU decepciona a sociedad civil

Los resultados de la sesión anual de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, concluida este viernes, decepcionaron a organizaciones especializadas, que vieron reducida su participación en las deliberaciones a un papel decorativo.

El último fue uno de los periodos de sesiones más controvertidos de la Comisión, máximo organismo especializado de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en materia de derechos humanos, fundado en 1947.

Organizaciones no gubernamentales, así como relatores especiales y expertos independientes, acusaron a la Comisión de cercenarles la libertad de expresión al reducirles su tiempo de exposición.

La presidenta de la Conferencia de Organizaciones no Gubernamentales con carácter consultivo ante la ONU (CONGO), Renate Bloem, estimó que esa decisión planteaba dudas sobre las reales intenciones de la Comisión respecto de la sociedad civil.

Bloem se preguntó si la Comisión tiene intenciones reales de cooperar con las organizaciones o si simplemente las atiende ”para hacer figuración”.

Pero la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson, encontró aspectos positivos en el periodo de sesiones, aunque deploró la politización de algunos debates y la aparición en otros de divergencias entre el Norte industrial y el Sur en desarrollo.

La crisis en Medio Oriente, que alcanzó uno de sus picos más dramáticos durante las sesiones de la Comisión, demandó varias jornadas para discutir el envío de la misión dirigida por Robinson, frustrada finalmente por la negativa de Israel a autorizarla.

El debate sobre la situación en países individuales caldeó las sesiones, en particular cuando se discutió y aprobó una propuesta de Uruguay que, a pesar de su lenguaje moderado, cuestiona la situación de los derechos huamnos en Cuba.

En cambio, la Comisión no alcanzó acuerdo para adoptar resoluciones contra Rusia, en relación con Chechenia, como tampoco contra Irán y Zimbabwe.

La misión normal de la Comisión, de seguimiento de la conducta de los gobiernos respecto del sistema jurídico internacional de derechos humanos, se vio alterada este año entre otras razones por estrecheces económicas y por la irrupción en sus debates del conflicto en Medio Oriente.

También influyó en la Comisión la ausencia de Estados Unidos, por primera vez en 55 años, aunque igualmente hizo sentir su presencia entre bastidores, en particular para oponerse al envío a los territorios palestinos ocupados por Israel de una comisión encabezada por Robinson.

A pesar de su participación limitada como país observador, Estados Unidos libró una ofensiva contra las iniciativas de Robinson y contra la propia funcionaria, que en septiembre dejará el cargo que desempeña desde 1997.

El jefe de la misión estadounidense, embajador Kevin E. Moley, opinó delante de representantes de organizaciones no gubernamentales que Robinson tiene ”una visión totalmente atrasada” de los derechos humanos, comentó un testigo de la conversación.

Las penurias de la Comisión comenzaron apenas se iniciaron las sesiones, el 18 de marzo, cuando la ONU comunicó desde su sede central en Nueva York que, por motivos presupuestarios, se debían eliminar todos los debates programados para horas de la tarde avanzada y de la noche.

La solución que encontró la mesa de la Comisión, presidida por el polaco Krzysztof Jakubowski, fue reducir el tiempo de exposición concedido a las organizaciones no gubernamentales y a los relatores y expertos, que actúan ante el organismo como testigos de las violaciones cometidas en los estados.

La reducción del tiempo de exposición y la eliminación de unas 30 organizaciones no gubernamentales de las listas de oradores en dos jornadas cruciales indispuso contra la Comisión a los representantes de la sociedad civil y también a los relatores especiales.

”Si se elimina a los relatores especiales, esta Comisión no tiene más futuro”, advirtió el director del no gubernamental Servicio Internacional para los Derechos Humanos, Adrien-Claude Zoller.

Las divisiones Norte-Sur criticadas por Robinson se reflejaron en las votaciones de resoluciones sobre racismo y derecho al desarrollo. Los países europeos miembros de la Comisión negaron el apoyo a esas propuestas.

Una iniciativa de México que proponía autorizar a la Alta Comisionada para que supervisara el apego a los derechos humanos de la legislación antiterrorista de Estados fue retirada a último momento por presión de Estados Unidos.

Desde Illinois, en Estados Unidos, hasta Xinjiang, en China, las medidas antiterroristas amenazan a los derechos humanos, dijo el portavoz de la organización internacional Human Rights Watch, Rory Mungoven.

A pesar de que la resolución presentada por México hubiera ayudado a proteger a las minorías musulmanas y a otros grupos vulnerables, encontró la oposición de los gobiernos de Argelia, Egipto, India, Pakistán y Arabia Saudita, que usan las disposiciones antiterroristas para reprimir a los disidentes.

Sin embargo, Robinson y las organizaciones no gubernamentales coincidieron en resaltar la importancia de una resolución aprobada que auspicia la creación de un comité con la misión de eralizar inspecciones sorpresivas a los países para verificar en los centros de detención el cumplimiento de las disposiciones contra la tortura.

La Alta Comisionada y los representantesn de la sociedad civil propugnaron, así mismo, por una revisión de la integración de la Comisión, para lograr que los 53 estados que la componen se caractericen por cumplir con los tratados internacionales sobre derechos humanos. (FIN/IPS/pc/mj/hd/02

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