Se consolida en Brasil un plan específico puesto en marcha para combatir el tráfico de seres humanos, que causa más de 700.000 víctimas en el mundo cada año, casi todas ellas mujeres y niños.
Grupos multidisciplinarios para crear bancos de datos, investigar, capacitar y movilizar las distintas entidades involucradas ya fueron instalados en varias capitales estaduales que están en la ruta de esa actividad criminal, como Recife, Salvador y Río de Janeiro, en la costa del océano Atlántico.
Los llamados Centro de Referencia son conformados por delegados del gobierno, policías, comisarías especializadas en delitos contra las mujeres y organizaciones no gubernamentales.
El Programa Nacional de Prevención y Combate al Tráfico de Seres Humanos fue creado en Brasil para luchar contra este flagelo en crecimiento, hoy sólo superado por las ventas ilegales de armas y de drogas en el marco del crimen organizado mundial.
El tráfico de seres humanos mueve entre 5.000 a 7.000 millones de dólares al año, según la Oficina para el Control de Drogas y Prevención del Crimen (OCDPC), que en América Latina sigue como Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas.
Nadie está libre del problema, señala la OCDPC. Creció asumiendo proporciones epidémicas la década pasada, a la par de la globalización económica, el derrumbe de fronteras y las presiones por abaratamiento de la mano de obra.
La agencia de la Organización de las Naciones Unidas tomó los datos de un informe de la estadounidense Agencia Central de Inteligencia, que ubica entre 45.000 y 50.000 las mujeres y niñas que son llevadas cada año a Estados Unidos para ser sometidas a la explotación sexual o abusos laborales.
El tráfico de seres humanos crece aceleradamente en Europa central y oriental, en especial en los países que estuvieron ubicados en el desaparecido bloque socialista y en la también extinta Unión Soviética, alimentando principalmente la industria alemana del sexo.
También Brasil está considerado entre los países que más proveen esos esclavos modernos, aunque las escasas informaciones no permitan comparaciones seguras.
El Programa Nacional de Prevención y Combate al Tráfico de Seres Humanos (TSH), que se propone luchar contra este negocio, fue lanzado en diciembre, con apoyo de la OCDPC.
El mercado sexual europeo es el principal destino de las mujeres brasileñas, seguido del trabajo doméstico.
Las rutas más usadas por ese tráfico parten de capitales como las nororientales Fortaleza, Recife y Salvador, la centrooccidental Goiania y la meridional Curitiba, además de Río de Janeiro, y llevan a Alemania, España, Holanda e Italia, según la Policía Federal.
La fantasía y el sueño de casarse con un extranjero de país rico seducen a muchas jóvenes, facilitando la atracción por parte de los traficantes, explicó a IPS Carla Maldonato, psicóloga del Colectivo Mujer Vida, una organización no gubernamental de Recife.
Esta organización, que lleva 10 años trabajando con niñas, adolescentes y mujeres marginadas, fue invitada a participar en el Centro de Referencia del Programa TSH por su actuación contra el turismo sexual y el riesgo de prostitución.
El turismo sexual, muy activo en Recife y en playas y ciudades vecinas, es una de las principales puertas del tráfico. Las adolescentes no lo reconocen como una forma de prostitución y son fácilmente engañadas, explicó Maldonato.
Muchas jóvenes que fueron atraídas por promesas de casamiento y vida mejor, principalmente en Europa, tuvieron un destino trágico, como el caso de una joven herida a cuchillo por su compañero alemán, narró la psicóloga. Sin embargo, otras tuvieron mejor suerte, alimentando ilusiones de sus amigas.
Las mujres víctimas de este comercio ilegal son en general mantenidas en condiciones de casi esclavitud en el país de destino. Los traficantes les quitan el pasaporte, las amenazan y les cobran el pago del pasaje y otras supuestas deudas, manteniéndolas clandestinas y cautivas.
También hombres adultos caen en la trampa de los traficantes de seres humanos, ante promesas de buenos empleos, que en realidad se convierte en trabajo sucio, peligroso y en condiciones de servidumbre.
La socióloga Gabriela Cordeiro, asesora técnica del Centro de Referencia de Recife, señaló que esa ciudad fue una de las primeras elegidas para su instalación por tratarse de un punto clave del tráfico de mujeres y también de niños supuestamente adoptados.
El centro de Recife investiga actualmente la adopción de 25 niños, aparentemente de modo irregular, sin destino conocido.
También en la meridional ciudad de Paraná, el Movimiento Nacional de Niños Desaparecidos sospecha que muchas adopciones ilegales disfrazan el tráfico. Además, en la frontera con Paraguay y Argentina ya se identificaron varias redes que abastecen de mujeres el comercio sexual en los países vecinos.
Pero la OCDPC aclara las diferencias entre inmigración ilegal, que involucra cuatro millones de personas al año, y el tráfico de seres humanos. En el primer caso, las personas actúan por su cuenta y riesgo, aunque puedan terminar en las mismas condiciones de las víctimas del comercio de humanos.
Pero el tráfico se desarrolla también dentro de los países, sin necesidad de cruzar frontera alguna. Es el caso de muchas mujeres engañadas y llevadas a los burdeles de áreas mineras en la Amazonia, por ejemplo, y de hombres atraídos al trabajo esclavo en el norte de Brasil.
El combate al comercio ilegal de personas es difícil porque las mismas víctimas se niegan a atestiguar el delito de que fueron víctimas, por temor a represalias, por juzgarse cómplice o por vergüenza, señaló Elizabeth Sussekind, secretaria Nacional de Justicia de Brasil.
El tráfico de humanos es por eso un negocio que ofrece altas ganancias e impunidad y, por tanto, es muy atractivo para el crimen organizado. La Policía Federal brasileña inició más de 1.500 procesos para investigar sospechas de tráfico de personas, con escasos condenados.
Una experiencia similar registró la Brigada Central de Extranjeros de Madrid, importante en ese combate, pues investigó 141 redes de tráfico de seres humanos en 1998, pero logró desarticular solo 41, según la organización no gubernamental española Comité Contra la Esclavitud Moderna. (FIN/IPS/mo/dm/hd/02


