El gobierno de Estados Unidos criticó nuevas barreras al libre comercio impuestas este año por otros países, mientras Washington recibe a su vez críticas internacionales por su proteccionismo.
Las objeciones estadounidenses fueron planteadas en el Informe sobre Barreras Comerciales Extranjeras, de 460 páginas y parte del Cálculo de Comercio Nacional 2002, documento anual enviado al Congreso por el representante comercial estadounidense, Robert Zoellick.
La Oficina del Representante Comercial dirige las negociaciones comerciales del país y es la principal asesora en la materia de la Casa Blanca.
Normas sanitarias sin base científica, monopolios estatales y regulaciones carentes de transparencia son usadas en gran escala como estrategias para obstaculizar el libre comercio con Estados Unidos de otros países, según el informe, que analiza acciones de los 55 mayores socios comerciales del país.
La mayoría de los países africanos implementan en la actualidad reformas económicas y políticas de apertura y desregulación, que incluyen la rebaja de aranceles, pero las exportaciones estadounidenses a esas naciones son frenadas por otro tipo de barreras, señalaron los autores del documento.
Esas barreras incluyen costosos retrasos de trámites aduaneros, ineficaz defensa de derechos de propiedad intelectual y corrupción, afirmaron.
Estados Unidos también es acusado de bloquear el libre comercio, por no abrir su mercado a las exportaciones de países en desarrollo, como recomienda el Banco Mundial para combatir la pobreza en el mundo, y desde el mes pasado por la decisión de cobrar aranceles de hasta 30 por ciento a importaciones de acero.
Sin embargo, Zoellick aseguró en un comunicado de prensa que el gobierno encabezado por el presidente George W. Bush continúa su esfuerzo por aumentar el comercio y liberar los mercados.
Los autores del informe criticaron a Sudáfrica, el mayor comprador de productos estadounidenses en Africa subsahariana, por aplicar desde diciembre de 2000 medidas de salvaguarda contra la importación de ciertos cortes de carne de pollo provenientes de Estados Unidos.
Esas medidas se aplican con el argumento de que los exportadores de esos productos practican dumping, o sea competencia desleal de precios.
Washington también expresó su preocupación por la negativa de la compañía sudafricana Telkom, emprea mixta con mayoría estatal y proveedora monopólica de telecomunicaciones, a alquilar líneas a competidores en el área de servicios con valor agregado.
Esa negativa pone en duda la capacidad de Sudáfrica para atraer inversiones a su incipiente sector tecnológico, según los autores del informe, quienes criticaron a casi todos los demás países en desarrollo analizados, entre ellos Brasil, China, India e incluso México, el segundo socio comercial de Estados Unidos.
Brasil mantiene muy altos aranceles, como el de 35 por ciento a los motores de automóvil, y barreras no arancelarias, y eso duplica, por ejemplo, el precio al consumo de las computadoras personales importadas, indicaron.
Entre las barreras no arancelarias hay procedimientos sin transparencia para otorgar permisos de importación, que implican de hecho la imposición de precios mínimos a ciertos productos importados, alegaron.
México, asociado con Estados Unidos y Canadá por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, limita la importación de ciertos bienes y servicios estadounidenses, entre ellos los del sector de telecomunicaciones internacionales, sostuvieron.
Esas limitaciones fueron denunciadas por Washington ante la Organización Mundial del Comercio, apuntaron.
China, otro gran socio comercial de Estados Unidos, fue acusada de uso ilegítimo de reiterativas y costosas inspecciones sanitarias y de calidad para bloquear importaciones de granos, carne de ave y cítricos.
India aplica altos impuestos y aranceles a las importaciones, así como barreras no arancelarias, y presenta graves deficiencias en la protección de los derechos de propiedad intelectual, opinaron los autores del informe.
Firmas farmacéuticas estadounidenses han sido afectadas en forma adversa por la falta de transparencia y el desarrollo incoherente de la reforma del sistema de salud pública en Corea del Sur, alegaron.
La protección de Seúl a la industria automovilística determinó que Corea del Sur, cuya población es 46,5 millones, sólo importara el año pasado 7.747 vehículos fabricados en otros países, mientras realizaba exportaciones sin precedentes de automóviles al mercado estadounidense, enfatizaron.
Hace años que Washington critica a Seúl por considerar que interviene demasiado en algunos mercados, entre ellos los del acero y las telecomunicaciones.
La oficina de Zoellick cuestionó a Rusia por su sistema de permisos de importación, de certificación y de inspecciones sanitarias y de calidad, y a Ucrania por su prohibición de importaciones de carne de pollo proveniente de Estados Unidos, con base en criterios no justificados de seguridad alimentaria.
Es probable que el informe sea usado para presionar a países que no abran sus mercados a las poderosas corporaciones estradounidenses, opinó Dean Baker, uno de los directores del no gubernamental Centro de Investigaciones Económicas y Políticas, un grupo de expertos con sede en Washington.
También puede ser empleado por Washington para justificar su propio proteccionismo, añadió. (FIN/IPS/tra-eng/em/ml/mp/if/02


