El gobierno de Colombia expresó su solidaridad con el pueblo venezolano tras los violentos hechos que culminaron este viernes con el derrocamiento del presidente Hugo Chávez, a quien había atribuido tolerancia ante la guerrilla colombiana.
La canciller interina de Colombia, Clemencia Forero, exaltó la condiciones del presidente provisorio de Venezuela, el empresario Pedro Carmona. Consideró al sucesor de Chávez un aliado para las relaciones comerciales con el vecino país.
Colombia tiene el mejor concepto de Carmona, quien se ha destacado por su espíritu integracionista, dijo Forero a la radio colombiana Caracol en Costa Rica, donde acompaña al presidente Andrés Pastrana en la XVI Cumbre del Grupo de Río, el máximo foro político de América Latina.
Explicó que en los últimos meses las relaciones entre su país y el gobierno de Chávez habían sido muy complejas y tensas, por hechos que son de público conocimiento, por lo cual se espera que la situación cambie cuando la situación política venezolana se estabilice.
En tanto, para el ministro de Hacienda, Juan Santos, lo que está sucediendo en Venezuela a mediano plazo es bueno para Colombia, porque la incertidumbre que existía en torno a las políticas económicas de Chávez estaba deteriorando mucho el ambiente económico en los dos países.
Chávez, quien asumió la presidencia en febrero de 1999, fue derrocado este viernes por la madrugada y remplazado por un gobierno provisorio encabezado por Carmona, tras una jornada anterior de violencia callejera que dejó al menos 12 muertos y un centenar de heridos.
Luis Valencia, investigador de la estatal Universidad Nacional, dijo a IPS que el derrocamiento de Chávez aliviará la tensión con Estados Unidos, pues es como quitarle a Washington una piedra del zapato, mientras que la guerrilla colombiana pierde un aliado.
Chávez se había convertido en un presidente incómodo para el gobierno estadounidense de George W. Bush, que lo consideró un elemento desestabilizador para la región, como lo señalara la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en un informe presentado al Congreso a mediados de febrero.
La presunta presencia de insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Venezuela, denunciada por militares colombianos, le provocó a Chávez roces con Pastrana y molestó a Estados Unidos, que considera a esa guerrilla un grupo terrorista.
Valencia apuntó que, además, Chávez se había transformado en un problema de política interna en su país, ya que erosionó el apoyo del ejército.
El mandatario venezolano depuesto fue criticado tanto en su país como en Colombia por su supuesta tolerancia con las FARC, en el marco de la cual impulsó la modificación de acuerdos militares firmados entre los dos países para luchar contra la guerrilla en la frontera común.
Mientras, Diego Serna, quien confesó haber desertado de las FARC para acogerse a un programa de protección de testigos, afirmó que Chávez lo autorizó a funcionar como su escolta personal en una visita realizada el año pasado a Bogotá.
Chávez provocó una fuerte polémica también cuando declaró su neutralidad frente a las FARC, que fue interpretada como el reconocimiento de la beligerancia a los insurgentes.
También se divulgaron vídeos de militares de Venezuela entrevistándose en campamentos de las FARC con jefes guerrilleros, aunque luego Caracas dijo que se trataba de negociaciones en favor de venezolanos secuestrados por esa guerrilla.
Para Mario Suárez, ex embajador de Colombia ante Venezuela, todo indicaba que había una alianza disimulada (oculta), que con la salida del mandatario se rompe.
Suárez agregó que el retiro de Chávez permite al vecino país enfrentar el reto de reconstruir la institucionalidad, que desafortunadamente había sido quebrantada, recuperar la buena marcha de la economía y cambiar la mala imagen internacional a que se hizo.
El cambio que se produjo este viernes es muy favorable para Venezuela, pues se sustituye un gobierno despótico y folclórico por una nueva conducción, que en manos de Carmona, asegura y permite esperar buenos resultados, puntualizó el diplomático.
Otros analistas políticos advirtieron del riesgo de que surjan nuevos grupos guerrilleros en Venezuela, conformados por simpatizantes de Chávez que están armados y tienen relaciones con la insurgencia colombiana.
En las fronterizas localidades de Paraguachón, en el norte de Colombia, y en la nororiental ciudad de Cúcuta la crisis política venezolana se reflejó, parcialmente, en las operaciones de cambio de divisas, y en una disminución del comercio y en el tráfico de pasajeros entre los dos países.
Colombia comparte 2.800 kilómetros de frontera con Venezuela, y el comercio bilateral llega a cerca de 3.000 millones de dólares anuales. (FIN/IPS/yf/dm/ip/02


