(Arte y Cultura) CULTURA-AFGANISTAN: Renacimiento en marcha

Actores, cineastas, pintores y músicos de Afganistán salen de sus escondites o regresan del exilio para iniciar un renacimiento cultural, tras cinco años de un férreo control religioso de toda actividad impuesto por el movimiento islámico Talibán.

La caída del Talibán en noviembre no sólo cambió el panorama político de este país de Asia central, sino que también permitió la apertura cultural y la reaparición de artistas callejeros.

El músico Agha Malang Kohistani ahora puede cantar libremente con su cítara frente a la escuela Sultán Ghisudin, en la septentrional ciudad de Mazar I Sharif, y burlarse de los talibán y de la red Al Qaeda sin que nadie se lo impida.

”¿Dónde te escondes, Osama bin Laden? ¿En un hueco de ratón? ¿Y dónde estás tú, mulá Omar?”, canta Kohistani ante un grupo de hombres y niños que ríen a carcajadas al oir versos que hasta hace apenas seis meses habrían sido castigados como una herejía.

Y no sólo los versos. Los instrumentos musicales estaban expresamente prohibidos por Talibán, depuesto tras una poderosa ofensiva militar de Estados Unidos y Gran Bretaña, que también pretendían acabar con la red Al Qaeda, del líder saudita Bin Laden.

Durante el régimen talibán, la mayoría de los músicos afganos fueron obligados a huir a ciudades como Peshawar, en Pakistán, Mashad, en Irán, Hamburgo, en Alemania, y los alrededores de San Francisco y Washington, en Estados Unidos, donde residen las principales comunidades afganas en el extranjero.

Kohistani, originario del valle Panjshir, cerca de Kabul, vivió en la ciudad de Badakshan, en Tajikistán, cerca de la frontera con China, hasta que en noviembre volvió a Afganistán.

Hassebullah Takdeer es otro músico que solía cantar escondido. ”Durante el régimen talibán la música estaba prohibida. Yo tengo una tienda de venta de casetes y debía administrarla clandestinamente. Una vez a la semana me reunía con mis amigos para tocar música en secreto en el sótano”, contó.

Takdeer interpreta canciones folklóricas, como ”Vamos a Mazar”, un famoso poema de la occidental ciudad de Herat que invita a viajar a la Mezquita Azul, considerada el sitio más sagrado del país. La mezquita está ubicada en el centro de Mazar I Sharif.

Takdeer, que ahora puede dedicarse también a cantar en bodas y funerales, dijo que los casetes más vendidos son los de canciones indias.

En las escuelas de Afganistán no se enseña hindú, pero la gran mayoría de la población lo entiende, debido a su afición por las películas de ”Bollywood”, la meca del cine indio en Mumbai (ex Bombay). Estos filmes con historias de amor y muchas canciones son el principal entretenimiento de los afganos.

”Ya vi unas 600 películas indias, algunas de ellas varias veces, pero mis amigos vieron muchas más”, afirmó Pervez Nabi, graduado de la Universidad de Balkh, en el norte afgano.

”Cuando estaban los talibán, nos reuníamos en mi casa de noche y colocábamos una antena parabólica para ver televisión de Pakistán e India. Cuando amanecía la retirábamos para que nadie la descubriera”, dijo Nabi.

El teatro también vuelve a la vida. Actores y músicos se reúnen en torno del Ministerio de Cultura, cerca de la Mezquita Azul, para ensayar una obra de titulada ”Huésped no invitado”, dirigida por Wakeel Negbeen.

La pieza trata sobre un hecho ocurrido en la escuela para niñas Sultan Razya, que fue usada por los talibán como base militar y resultó bombardeada por Estados Unidos a comienzos de noviembre.

Un combatiente musulmán no afgano, de los tantos voluntarios que apoyaron al Talibán, logró escapar de la escuela, tomó a una familia de rehén y mató a uno de sus miembros antes de escapar.

Los personajes principales son interpretados por hombres, incluso los femeninos, pero se permite a algunas actrices participar en la obra, como a Naseema Jaleeli.

”Con los talibán vivimos muy malos tiempos. En los hechos, estábamos encarceladas en nuestra propia casa. Ahora somos muy felices con el nuevo gobierno y estamos agradecidas con el mundo por ayudarnos”, dijo Jaleeli.

El arte renace en las principales ciudades del país. En febrero, el primer ministro interino Hamid Karzai asistió a la reapertura de la Galería Nacional, en Kabul, que exhibe obras de arte que habían sido confiscadas por el Talibán.

En la ceremonia de reapertura, el artista Yousof Asefi retiró el barniz con que había cubierto a unos 80 óleos para salvarlos de la destrucción. El Talibán prohibió toda representación de la figura humana, por considerarla un sacrilegio.

”La cultura afgana fue atacada muchas veces. Por (el emperador macedonio) Alejandro Magno y por el ejército británico. En el siglo XIII, (el emperador mongol) Gengis Khan atacó Herat y mató a todos”, señaló el ministro de Información y Cultura, Makhtoum Rahim.

”Queremos enviar un mensaje de amor y cooperación para todo el mundo y mostrar nuestro gran arte, para que todos entiendan que éste no es un sólo un país de batallas y señores de la guerra”, añadió Rahim. (FIN/IPS/tra-eng/pc/js/rp/cr/02

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