AMERICA-VENEZUELA: OEA fortalecida por actuación ante golpe

La OEA salió fortalecida de la crisis de Venezuela al exigir con rapidez respeto a la Constitución, aunque Estados Unidos, uno de los países de más peso en la organización, quedó en posición equívoca por sus contactos con quienes intentaron expulsar al presidente Hugo Chávez del poder.

El secretario general de la OEA (Organización de Estado Americanos), César Gaviria, concluyó este miércoles una visita de dos días a Caracas en la que ratificó ”el compromiso” de la alianza continental ”con la democracia”.

Este compromiso, agregó, implica el rechazo ”a las acciones que intenten romper el hilo constitucional” en cualquier país del hemisferio.

La OEA, que en el pasado fue acusada de lentitud y de escasa contundencia para reaccionar ante golpes de Estado o situaciones institucionales irregulares de sus países miembros, aprobó en septiembre en Lima la Carta Democrática Interamericana, que vivió su prueba de fuego con la crisis venezolana.

Chávez fue derrocado por su alto mando militar el viernes, y durante algunas horas fue presidente provisorio el empresario Pedro Carmona. El sábado, varias guarniciones militares del país desconocieron la autoridad de Carmona y pidieron el restablecimiento del hilo constitucional.

El empresario, en su breve periodo, intentó disolver el parlamento y la Corte Suprema de Justicia, destituyó al Fiscal General y se adjudicó autoridad para cesar a gobernadores regionales y a alcaldes de elección popular.

Chávez, que regresó al poder el domingo, estuvo detenido e incomunicado en cinco bases militares. Los uniformados que respaldaron el golpe de Estado difundieron la versión de que el presidente había renunciado.

Esta situación irregular provocó un inmediato pronunciamiento de los presidentes de 13 países del Grupo de Río, máximo foro intergubernamental latinoamericano, que se encontraban reunidos en Costa Rica y que exigieron una actuación urgente de la OEA.

Gaviria llegó a Caracas el lunes, y aunque ya estaba restablecido el poder de Chávez en Venezuela, se entrevistó con diversos sectores para presentar un informe a la Asamblea General de la OEA, que sesionará con la participación de los cancilleres en Washington este jueves.

El secretario general de la OEA defendió en Caracas la constitucionalidad de la presidencia de Chávez, a quien por otra parte exhortó a dialogar con diversos sectores del país.

Mientras transcurría la visita, se conocieron informes que vinculan a Estados Unidos con los líderes del frustrado golpe de Estado.

Ya la posición de Washington en plena crisis generó suspicacias. Mientras los países del Grupo de Río rechazaban de forma categórica la ruptura democrática, Estados Unidos no la enjuició con claridad y sus portavoces observaron, en cambio, que Chávez ”había provocado la crisis”.

Gaviria, pese a la insistencia periodística en Caracas, se negó a comentar el papel de Estados Unidos. Se limitó a recordar que la condena de la OEA ”fue con el apoyo de todos los países miembros”. La organización reúne a todos los países americanos con excepción de Cuba.

De La Habana procedió, el sábado, la primera acusación de compromisos entre Estados Unidos y los golpistas.

”Eso no podía llamarse una conspiración. En los últimos cinco meses se conocieron públicamente visitas a Washington casi semanales de todos los opositores a Chávez, pero tampoco debemos olvidar que también viajaron a buscar respaldo los simpatizantes del presidente”, comentó a IPS una diplomática europea.

La prensa venezolana destacó este miércoles con grandes titulares información del diario estadounidense The New York Times de que funcionarios del gobierno de George W. Bush estaban comprometidos con los protagonistas del golpe.

”Le dijimos a los dirigentes opositores que Estados Unidos no apoyaría un golpe. Nuestra posición ha sido consistente. La situación política en Venezuela la tienen que resolver los venezolanos de manera pacífica, democrática y constitucional”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.

Washington, molesto con Chávez por sus vínculos con gobiernos enemigos de Estados Unidos como los de Cuba, Iraq y Libia y por su liderazgo entre los países exportadores de petróleo, no ocultó su entusiasmo ante el derrocamiento del mandatario venezolano.

De hecho, tras advertir durante varios días que Washington ”rechazaría cualquier interrupción o alteración inconstitucional del orden democrático”, pero aludiendo a Chávez, el Departamento de Estado ni siquiera intentó confirmar si la caída del presidente venezolano coincidía con esa definición.

Altos funcionarios de Estados Unidos han formulado desde febrero diversas críticas a Chávez, incluso por su supuesto apoyo a la guerrilla colombiana.

Mientras, basado sobre el artículo 20 de la Carta Democrática, el Grupo de Río solicitó a Gaviria que viajara a Caracas ”para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime convenientes”.

La Carta Democrática de la OEA prevé en su artículo 21 la suspensión de los países de la organización que hayan sufrido la ”ruptura del orden democrático”.

”La crisis venezolana ha sido la primera prueba para la Carta Democrática y por eso la OEA ha seguido con tanto interés y atención esta situación”, dijo a IPS el académico y ex embajador venezolano en varios países Demetrio Boersner.

”Lo que se puso en primer lugar, más allá de que a algunos países les guste o no el estilo de Chávez, es que no debía vulnerarse el orden constitucional y eso fue lo prioritario para los países de la OEA”, aseveró.

Superado el escollo de la ruptura constitucional, con el retorno de Chávez al poder, Gaviria alertó al gobierno y a la sociedad de Venezuela en dos sentidos: no alimentar la participación de los militares en el debate político, y crear espacios de diálogo entre los sectores enfrentados.

Gaviria, quien se reunió con Chávez y con diversas personalidades, calificó de ”costumbre malsana” lo vivido en Venezuela en los últimos años de ”convertir a los militares en protagonistas de la vida política, no importa si en un sentido u otro”.

En relación con la ”obligación de diálogo” en medio de los intensos enfrentamientos políticos y medición de fuerzas en las calles de los bandos enfrentados, Gaviria indicó que Chávez tenía la principal responsabilidad.

El secretario general de la OEA, que llegó el lunes a Caracas, cuando Chávez daba un vuelco a su discurso, anunciaba mesas de diálogo y pedía perdón a quienes había agredido verbalmente, señaló que la oposición ”debe tomarle la palabra al presidente” y aseguró que la Iglesia Católica podría mediar en el proceso.

Varias organizaciones no gubernamentales le pidieron a la OEA, en una carta enviada a Gaviria, que conforme ”una misión permanente” para que vele por el proceso político en Venezuela.

El activista de derechos humanos Juan Navarrete dijo a IPS que se formularon dos mecanismos en los que la OEA podría participación: la creación de una comisión de la verdad para que se investigue de forma imparcial las decenas de muertes ocurridas en estos sucesos, y el apoyo a una mesa de diálogo nacional. (FIN/IPS/ac/mj/ip/02

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