El plan energético del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afrontó esta semana su primer tropiezo legislativo, cuando el Senado rechazó la explotación petrolífera en la reserva natural del mar Artico.
La extracción de crudo en el septentrional Refugio Nacional de Vida Silvestre del Artico, un componente clave de la estrategia energética del gobierno, fue aprobada el año pasado por la Cámara de Representantes del Congreso legislativo, donde el gobernante Partido Republicano cuenta con mayoría.
En cambio el Senado, bajo control del opositor Partido Demócrata, no se hizo eco de los argumentos esgrimidos por la Casa Blanca respecto de la seguridad nacional, el crecimiento del empleo y la independencia energética, y rechazó el jueves el punto por 54 votos en contra y 46 a favor.
Ocho senadores republicanos se pronunciaron contra la propuesta de Bush, junto a 45 demócratas y al independiente James Jeffords, del nororiental estado de Vermont.
El portavoz presidencial Ari Fleischer dijo el jueves que el presidente perseverará en su propósito de explotar las riquezas petroleras de la reserva, ubicada al norte del círculo polar ártico, en el septentrional estado de Alaska, junto a la frontera entre Estados Unidos y Canadá.
El Senado perdió la oportunidad de conducir a Estados Unidos hacia una mayor independencia energética, afirmó Fleischer.
La votación fue un éxito para tres senadores demócratas, posibles rivales de Bush en la contienda presidencial de 2004: Thomas Daschle, líder de la mayoría opositora, y John Kerry y Joseph Lieberman, de los nororientales estados de Massachusetts y Connecticut, respectivamente.
Daschle, creciente crítico de la gestión de Bush pese al elevado respaldo público de la figura presidencial que exhiben las encuestas de opinión, fue el arquitecto de la parcial derrota gubernamental.
En octubre, el legislador detuvo las deliberaciones sobre el proyecto en la Comisión de Energía y Recursos Naturales, cuando todo indicaba que había votos para aprobar la extracción de petróleo en la reserva ártica.
Daschle se abocó entonces a promover la oposición al proyecto, colocando a los republicanos ante la ingente tarea de lograr 60 votos para volver a incluir el punto en la ley.
Activistas ambientalistas saludaron la decisión de salvar este paisaje espectacular, según el director ejecutivo de la organización ambientalista Sierra Club, Carl Pope.
La votación fue una victoria significativa para quienes creen que podemos desarrollar una política energética orientada al futuro, que proteja la vida y los recursos silvestres ahora y para las próximas generaciones, dijo la vicepresidenta del programa de amenazas ecológicas del Fondo Mundial para la Naturaleza, Brooks Yeager.
La reserva ártica de 600.000 hectáreas, creada en 1960 por el entonces presidente Dwight Eisenhower, es hábitat de más de 180 especies de pájaros y numerosas especies de mamíferos como oso polar, caribú, buey almizclero, lobo, glotón, zorros árticos y rojos, y osos negros y marrones.
En la reserva paren las hembras de una manada de 130.000 caribúes del río Porcupine. La etnia gwich, cuya subsistencia depende del caribú, considera la región como territorio sagrado.
Pero según estimaciones gubernamentales el área alberga una riqueza energética que permitiría extraer entre 6.000 y 12.000 millones de barriles de petróleo, cuando el consumo anual de Estados Unidos es de 7.000 millones de barriles por año.
Los críticos apuntan otras estimaciones del gobierno, segúnlas cuales se requerirían siete años de trabajos antes de empezar a obtener crudo de la reserva, y que la misma sólo aseguraría un suministro para 140 días.
Ambientalistas y demócratas afirman que aunque se permitiera la extracción en Alaska, el Departamento (ministerio) de Energía prevé para los próximos 20 años un aumento de 25 a 30 por ciento de las importaciones de crudo de Medio Oriente y el mar Caspio.
Estados Unidos importa casi 60 por ciento de su consumo diario de combustibles, mientras una década atrás la relación era de 47 por ciento.
La estrategia energética de Bush prevé la construcción de 1.300 centrales eléctricas alimentadas a carbón, nuevas centrales nucleares y una reducción de las normas ambientales que debe cumplir la industria.
Aunque el Senado rechace la explotación en la reserva, el proyecto energético no prevé un plan sólido para satisfacer las necesidades del país, y no debería ser aprobado hasta que ese aspecto se resuelva, sostuvo una declaración del Sierra Club.
Mientras tanto las autoridades estudian la extracción de petróleo y gas natural en más de 50 zonas del país, en especial en los estados occidentales que comprenden la cadena de montañas Rocosas.
Los activistas preparan acciones contra esas iniciativas. El Sierra Club presentó el jueves una demanda ante un tribunal federal del meridional estado de Texas, la zona natal de Bush, para bloquear una propuesta de explotación de gas natural en el parque nacional Padre Island National Seashore. (FIN/IPS/tra-en/dk/ml/lp/dcl/en ip/02


