AMBIENTE: Canadá se aleja del Protocolo de Kyoto

El gobierno de Canadá procura eludir su compromiso de ratificar el Protocolo de Kyoto sobre Cambio Climático, en busca de concesiones a sus obligaciones de reducción de gases de efecto invernadero.

El primer ministro Jean Chrétien dijo ante el parlamento que su gobierno ratificará el Protocolo ”algún día”, pero que no establecerá una fecha límite para hacerlo.

Canadá pretende un recorte de 30 por ciento de sus obligaciones de reducción de gases de efecto invernadero, dispuestas por el Protocolo, arguyendo que sus exportaciones de gas natural y energía hidroeléctrica a Estados Unidos deben ser admitidas en los mecanismos de ”energía limpia”.

Esos mecanismos, previstos en el tratado sobre la reducción de gases, contemplan otorgar créditos de emisión a los países que apliquen energías limpias.

Los científicos atribuyen a los gases de efecto invernadero — en particular el dióxido de carbono liberado por la combustión de petrélo, carbón y gas— el recalentamiento de la temperatura planetaria que conduce al cambio climático.

El derretimiento de los hielos polares, la elevación del nivel del mar y la modificación del régimen de lluvias son algunos de los fenómenos del cambio global del clima previstos por la ciencia.

El Protocolo, adoptado en 1997 en la ciudad japonesa de Kyoto por los países parte de la Convención Marco sobre Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, compromete a las naciones industriales a abatir sus emisiones de gases a volúmenes cinco por ciento inferiores a los de 1990, para 2012.

Pero para entrar en vigor el tratado debe ser ratificado por 55 países partes que sumen 55 por ciento de las emisiones del Norte industrial.

Mientras la Unión Europea (UE) aseguró que completará este año la ratificación, Estados Unidos —responsable de 25 por ciento de las emisiones mundiales— se retiró el año pasado del Protocolo, cuestionando sus fundamentos científicos.

La UE es contraria a la concesión solicitada por Ottawa. La comisaria de Ambiente de la UE, Margot Wallstrom, dijo la semana pasada que el bloque de 15 países se opondrá al pedido canadiense.

”Los créditos son uno de los requerimientos que hemos puesto sobre la mesa. Y seguiremos argumentando en favor de ellos”, dijo Chrétien esta semana ante la cámara baja del parlamento.

”Pensamos que (el Protocolo de) Kyoto es muy importante y quisiéramos poder firmarlo tan pronto como sea posible pero debemos realizar las consultas necesarias”, agregó Chrétien.

Ante la pregunta de si respaldaría la ratificación aun sin los créditos, el primer ministro contestó que ”no responderé cuestiones hipotéticas”.

Las señales de Chrétien indican que su gobierno busca distanciarse del Protocolo, afirmó la dirigente del opositor Partido Nuevo Democrático, Alexa McDonough.

”Hubo un tiempo en que el gobierno decía 'seremos líderes de Kyoto'. Luego, 'vamos a ratificar en junio de 2002'. Más tarde, 'a fines de 2002'. Ahora dice 'quizás algún día'”, afirmó McDonough.

”Creemos que aún existe un firme respaldo (al Protocolo) en el gabinete, pero está bajo presión de la industria petrolera y de los gobiernos provinciales” de las regiones productoras de energía, estimó el director de Acción Canadiense por el Clima, John Bennett, una red de 100 organizaciones ambientalistas.

”Si Kyoto no es ratificado, será por la gran cantidad de dinero gastado por la industria petrolera”, agregó Bennett.

La Cámara de Comercio asegura que una reducción de emisiones como la prevista en el tratado costaría a la economía nacional 12.700 millones de dólares, aproximadamente 2,5 por ciento del producto interno bruto previsto para 2012.

”Es imperativo que el gobierno produza un plan de implementación detallando exactamente cómo alcanzará las metas de reducción de gases, antes de tomar ninguna decisión sobre la ratificación”, dijo la presidanta de la Cámara de Comercio, Nancy Hughes Anthony.

La Asociación de Productores de Petróleo también se opone al tratado. Si se mantiene la tendencia actual, en 2010 Canadá producirá 810 millones de toneladas de dióxido de carbono, pero para cumplir con el tratado, debería abatir sus emisiones en 29 por ciento, a 570 millones de toneladas.

La ratificación de Canadá está vinculada a la decisión estadounidense de retirarse del tratado, dijo la ministra del Patrimonio, Sheila Copps.

”No existe un canadiense que no quiera ver una buena solución ambiental, pero tampoco existe un canadiense que quiera que su país sea penalizado por el rechazo de Estados Unidos. Necesitamos una estrategia para permitir que nuestra venta de energía limpia a Estados Unidos, sea reconocida”, concluyó Copps. (FIN/IPS/tra- eng/mb/ml/dcl/en/02

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