Representantes de 31 países de América Latina y el Caribe promoverán la creación de una coalición mundial contra el hambre con el objetivo de reducir a la mitad la cantidad de personas que lo sufren.
El llamado es una de las acciones propuestas por la 27 Conferencia Regional de Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para América Latina y el Caribe, que sesionó en La Habana desde el miércoles hasta este viernes.
Para lograr que la coalición contra el hambre actúe con eficacia será necesario un compromiso de recursos financieros específicos procedentes de los países industrializados y que se calcule como porcentaje del producto nacional bruto de esas naciones, exhorta el informe final de la conferencia.
El documento añade que la magnitud de los fondos debería tener correspondencia con la dimensión del problema, y que deberán ser ser canalizados a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), evitándose condicionalidades políticas.
Al mismo tiempo, reitera la necesidad de que los países desarrollados cumplan con el compromiso de dedicar 0,7 por ciento de su producto interno bruto a la asistencia oficial al desarrollo.
La conferencia regional sesionó como preparatoria de la reunión denominada Cumbre Mundial sobre Alimentación: Cinco años después, que se celebrará en Roma del 10 al 13 de junio con la asistencia de jefes de Estado y de gobierno.
El director general de la FAO, Jacques Diouf, alertó el miércoles sobre la posibilidad de que la reducción a la mitad de las 815 millones de personas víctimas del hambre no suceda para 2015, como fue propuesto por la cumbre anterior, en 1996.
En América Latina y el Caribe, afirmó, la disminución del ritmo de personas desnutridas no ha alcanzado el ritmo necesario para conseguir el objetivo de reducirlo a la mitad para 2015.
Al ritmo actual, ese año seguirá habiendo 45 millones de personas afectadas por la desnutrición crónica en la región, en lugar de 29 millones, dijo Diouf.
La población hambrienta del mundo se ha reducido a un ritmo de seis millones al año, según datos de la FAO. Para alcanzar la meta prevista para 2015, esa cifra debería incrementarse a 22 millones de personas.
La idea de una coalición mundial contra el hambre ha sido discutida en varias conferencias regionales preparatorias de la cumbre de Roma y, según Diouf, lo que se discute actualmente es cómo llevar el concepto a la práctica de manera efectiva y positiva.
Según el director general de la FAO, la falta de voluntad política y la disminución de los recursos dedicados al sector agropecuario son las principales causas que impiden alcanzar las metas de reducción del hambre y de la desnutrición fijadas por la comunidad internacional.
La asistencia oficial al desarrollo aportada por los países industrializados cayó 43 por ciento en términos reales entre 1990 y 1999, mientras la proporción de la ayuda del Banco Mundial y de las instituciones financieras regionales descendió 40 por ciento en ese periodo, afirmó Diouf.
En tanto, un informe del comité técnico de la FAO, que sesionó en La Habana los días 22 y 23, concluyó que los principales obstáculos para la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe son las carencias en materia de desarrollo y la pobreza.
Estos obstáculos, afirma el texto, se traducen en la falta de poder adquisitivo que tiene la población más pobre para el acceso, físico y económico, a los alimentos.
Por otra parte, el uso de los recursos naturales para la producción depende, también, de las posibilidades de acceso a mercados y, por lo tanto, de la solución a las actuales restricciones y distorsiones que presentan los mercados agrícolas del mundo industrializado.
El comité aseguró que los subsidios a la agricultura en los países industriales constituyen la principal causa de distorsión de los mercados al reducir los precios, deteriorar la competitividad de los países en desarrollo, así como su capacidad productiva y sus empleos.
En consonancia con este análisis, la conferencia regional pidió a la FAO desarrollar estudios cualitativos del precio de los alimentos para establecer, en cada caso, si el descenso responde a subsidios o a parámetros de eficiencia económica.
Así mismo, solicitó apoyo para la formación de expertos a cargo de participar en las negociaciones comerciales multilaterales y reducir así las desventajas de los países en desarrollo frente a los industrializados.
Entre las propuestas se encuentra el apoyo al desarrollo de programas dirigidos a las mujeres y los jóvenes, residentes en zonas rurales, y seguir promoviendo la cooperación Sur-Sur.
La conferencia regional también acordó proponer a la cumbre de Roma la creación de un grupo de trabajo intergubernamental de la FAO para elaborar en dos años el Código de Conducta Voluntario sobre Derecho a la Alimentación. (FIN/IPS/da/mj/dv/02


