Unos 700.000 centroamericanos sufren hambre y 6.000 de ellos son niños en peligro de muerte, mientras se demora la ayuda internacional para financiar un plan de emergencia de 4,8 millones de dólares del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
El panorama más dramático es el de Guatemala, pero a mediano plazo la situación también se agravará en El Salvador, Honduras y Nicaragua, informó el PMA, tras indicar que sólo ha recibido una tercera parte del dinero prometido por la comunidad mundial.
Estamos en una situación de alto riesgo alimentario. Hay una problemática bastante marcada, dijo a IPS el director del PMA para América Latina y el Caribe, el peruano Francisco Roque.
El funcionario explicó que los periodos de sequía, los huracanes y los terremotos registrados en los últimos cinco años en América Central se han combinado con la caída de los precios internacionales del café para provocar una difícil situación social.
El PMA calcula que unos 60.000 niños y niñas guatemaltecos sufren hoy de algún grado de desnutrición, 16 por ciento más que en 2000. Entre ellos hay unos 6.000 menores que corren serio peligro de morir por inanición.
No podemos dejar que los niños se mueran de hambre, expresó con angustia Roque, para agregar que en los últimos días han recibido cooperación de algunos países, principalmente de Estados Unidos.
La mayor preocupación del PMA es el probable retorno del fenómeno climático de El Niño, una corriente cálida que nace en el océano Pacífico, frente a Australia, y que se presenta con intervalos de tres a siete años.
La última aparición de ese fenómeno climático fue en 1998, cuando causó daños en todo el mundo calculados en decenas de miles de millones de dólares. En América Central, las pérdidas también fueron cuantiosas.
Si no hay un buen régimen de lluvias en mayo habrá grandes problemas en octubre, declaró Roque, quien dijo que en este momento su organización elabora un estudio en las zonas de más alto riesgo.
La investigación que se realiza en 30 comunidades de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua pretende hacer un recuento de las necesidades sociales de la zona.
El objetivo del estudio es identificar los principales problemas que afrontan las personas en riesgo, con el fin de elaborar una propuesta de soluciones a corto, mediano y largo plazo.
La situación actual, sobre todo de los niños de Guatemala, es terrible. No recuerdo haber visto imágenes similares en América Latina, señaló a IPS la portavoz del PMA, Olga Moraga.
Las actuales poblaciones afectadas son las mismas que fueron golpeadas por los desastres naturales y los problemas económicos de los últimos años, se lamentó Moraga, oficial de información del PMA para América Latina y el Caribe.
Los más afectados por el hambre son los campesinos pobres que dependen sólo del cultivo de granos básicos y que el año pasado perdieron sus cosechas debido a la sequía que azotó el área del pacífico del istmo.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) indica que la sequía de 2001 provocó pérdidas por 189 millones de dólares en América Central. Científicos han señalado que los daños podrían multiplicarse si las condiciones climatológicas se agravan en los próximos meses.
Hemos emprendido en Guatemala una operación especial de seis meses en la que esperamos atender 155.000 personas, 59.635 de las cuales son menores de cinco años con diferentes niveles de desnutrición, destacó Moraga.
El PMA ha recibido donaciones, además de Estados Unidos, de Alemania y Noruega, pero la situación es tan grave que hace falta de manera urgente que la comunidad internacional aumente su colaboración.
La organización no gubernamental Amigos del PMA (Friends of WFP) es la encargada de recoger la ayuda de personas y empresas privadas para los niños con desnutrición en Guatemala. La dirección es: Friends of WFP, PO Box 11856, Washington, DC 20008, teléfono 202-530-1694.
En los 523.000 kilómetros cuadrados de América Central conviven Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Belice, que en conjunto albergan a 36 millones de personas.
El factor común de los siete países es la gran fragmentación política y social, así como la pobreza que afecta a más de la mitad de la población.
Una investigación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) comprobó que la sequía del año pasado provocó un aumento en la desnutrición aguda de los niños de las regiones más afectadas de Honduras.
El resultado del estudio demostró que de julio a noviembre de 2001 la desnutrición aguda en niños hondureños de zonas afectadas creció de 2,7 a 5,9 por ciento.
La Cruz Roja reportó en Honduras que de agosto de 2001 a enero de 2002 atendió a 7.700 familias, a quienes directamente se les ha proporcionado alimentación.
Esta es una emergencia silenciosa, declaró a IPS Roberto Escoto, oficial de Salud y Nutrición de Unicef en Honduras.
Escoto sostuvo que los problemas alimentarios y de sequía no tienen el dramatismo de un huracán o un terremoto, pero están minando progresivamente las capacidades físicas y mentales de amplios sectores sociales. (FIN/IPS/nms/dm/pr/02


