Observadores electorales extranjeros advirtieron este lunes que están en peligro en Zimbabwe, tras haber sufrido dos agresiones de supuestos seguidores del gobierno de Robert Mugabe.
Los observadores emviados por la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la Comunidad para el Desarrollo de Africa Austral (SADC) no abandonarán el país, pese a que tres misiones acreditadas para controlar las elecciones presidenciales del 9 y 10 de marzo fueron atacadas en dos incidentes la semana pasada.
«Nuestra tarea primordial es asegurar que todo el pueblo de Zimbabwe esté en libertad de expresarse en el proceso electoral. Estamos comprometidos a trabajar duro y en estrecha cooperación con todos los que comprendan este propósito», sostuvo el jefe de la misión sudafricana de observadores, Samuel Motsuenyane.
Los enviados instaron a la paz y la tranquilidad que les permita cumplir con sus tareas.
«La situación en Zimbabwe es preocupante», admitió este lunes el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, quien llamó al gobierno a «no interferir con el proceso» y permitir a los votantes expresarse libremente.
De igual modo, el jefe del grupo de observadores de la Comunidad Británica, Abdulsalami Abubakar, instó a las autoridades a permitir la «libre expresión de la voluntad» de los votantes y el cumplimiento de las tareas de los observadores sin amenazas.
El domingo, un ómnibus que trasladaba a delegados de la SADC fue atacado con piedras que destruyeron las ventanillas, en la septentrional aldea de Chinhoyi, a 115 kilómetros de la capital, Harare.
La agresión se produjo a pesar de que el vehículo estaba «claramente identificado», aseveró el jefe del grupo, Duke Lefoko.
Periodistas y dirigentes del opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), que regresaban de un acto político, también fueron blanco de la pedrea.
Tres días antes unos 200 jóvenes seguidores del gobernante partido Frente Patriótico-Unión Nacional Africana de Zimbabwe (ZANU-PF) atacaron la sede del MDC en la central ciudad de Kwekwe, mientras era visitada por dos observadores sudafricanos. Aunque no hubo heridos, el vehículo en que viajaban los técnicos resultó dañado.
La delegación sudafricana «condenó enérgicamente» el incidente. «No puedo recordar un hecho de estas características, a pesar de que he sido observadora incluso en las elecciones que terminaron con el apartheid en Sudáfrica» en 1994, sostuvo una de las integrantes de la misión.
Unos 40 enviados de la Comunidad Británica recorrerán el país para controlar los comicios, explicó Abubakar. «Nuestra preocupación será estrictamente el ambiente electoral y el proceso, más que el resultado», agregó.
Gran Bretaña es el único país de la Commonwealth que no participa de esta delegación, pues la Unión Europea (UE), a la que también pertenece, resolvió la semana pasada retirar a sus 35 observadores e imponer sanciones selectivas al gobierno de Mugabe, cuando éste expulsó al jefe de sus enviados, Pierre Schori.
Harare arguyó que Schori, de Suecia, pertenece a uno de los seis países europeos que respaldan a la oposición, junto a Alemania, Dinamarca, Finlandia, Holanda y Gran Bretaña.
La UE prohibió a Mugabe y a sus colaboradores más cercanos viajar a los 15 países del bloque, congeló sus depósitos e impuso un embargo a la venta de armas. Posteriormente Estados Unidos se sumó a las restricciones de viajes contra Mugabe y su elite. (FIN/IPS/tra-eng/lm/mn/dc/ip/02


