El primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, advirtió que decretará el estado de emergencia si la oposición lleva adelante una anunciada campaña de desobediencia civil en procura de elecciones anticipadas.
El gobierno «no vacilará» en imponer el estado de emergencia si entiende que es lo mejor para el país, pues «el caos que quiere (el ex primer ministro Basdeo) Panday podría causar varios muertos», dijo Manning el domingo.
La tensión política se agravó en las últimas semanas, desde que Panday, primer ministro entre 1995 y 2001 y líder del opositor Congreso Nacional Unido (UNC), anunció movilizaciones de desobediencia civil para que el gobernante Movimiento Nacional del Pueblo (PNM) convoque elecciones anticipadas para el 8 de julio.
Según Panday, adelantar las elecciones es la única vía para resolver la crisis política creada por el acto electoral del 11 de diciembre, que dejó a ambos partidos con 18 de los 36 escaños de la cámara de diputados.
Panday, hasta entonces en ejercicio del gobierno, y Manning, líder opositor, aceptaron que el presidente Arthur Robinson eligiera entre ambos.
La decisión de Robinson recayó en Manning, quien ya había ocupado el cargo entre 1991 y 1995. Panday desconoció el acuerdo y reclamó nuevas elecciones.
Por otra parte, la votación de diciembre fue el corolario de la crisis que atravesó el UCN en 2001, acosado por denuncias de corrupción y defecciones de varios ministros.
Apenas un año después de haber ganado la elección, el gobierno de Panday se vio obligado a convocar nuevos comicios, al perder la mayoría parlamentaria por la renuncia del ministro de Servicios Públicos, Ralph Marak, y la remoción del ministro de Producción de Alimentos, Trevor Sudama.
Líderes sindicales, empresariales y religiosos condenaron los intentos Panday de promover la desobediencia. El ex gobernante afirmó el domingo que está dispuesto a ir a prisión para defender su causa.
«Haré lo que tenga que hacer en defensa de los intereses del país, no importan las consecuencias», dijo Panday a periodistas, luego de compararse con el líder de la independencia de India Mahatma Gandhi y con el defensor de los derechos civiles de Estados Unidos, Martin Luther King.
«Quizás deberíamos recordarle (a Panday) que Trinidad y Tobago no tiene nada en común con la India de los años 30 ni con el sur de Estados Unidos en los años 60. Debe darse cuenta del gran daño que podría hacer al país si cumple con su amenaza», señaló un artículo editorial del diario Express.
El pueblo debe ignorar el llamado a la desobediencia civil, sostuvo el ex fiscal general Ramesh Lawrence Maharaj, quien abandonó el gobierno de Panday por discrepancias con éste.
«Cualquier persona razonable que haya seguido los últimos acontecimientos políticos debe darse cuenta de que la jugada de Panday es irresponsable», dijo Maharaj, para quien el líder del UNC «utiliza prácticas mafiosas y la amenaza de la violencia contra sus oponentes».
El presidente del poderoso Sindicato de Trabajadores del Petróleo, Errol McLeod, consideró que el plan de desobediencia civil es una iniciativa «al límite de la traición». «Las acciones de Panday están destinadas a profundizar las divisiones del pueblo de Trinidad y Tobago», afirmó.
La población trinitaria de 1,3 millones de habitantes está conformada por los descendientes de inmigrantes indios (40 por ciento), que apoyan en su mayoría al UNC, y descendientes de africanos (40 por ciento), partidiarios del PNM.
El influyente líder religioso hindú Sat Maharaj puntualizó que su colectividad «evitará toda forma de confrontación que ponga en peligro la integridad física de los ciudadanos».
Por su parte, el ex legislador independiente Martin Daly advirtió que la movilización podría estimular la «animosidad oculta en los trinitarios desde hace mucho tiempo».
El presidente de la Asociación de Comerciantes y Propietarios del Centro de Puerto España, Gregory Aboud, consideró que la propuesta de Panday es «muy desafortunada». «Aconsejaremos a los líderes del país que eviten participar de cualquier desorden», afirmó.
El UNC busca apoyo en la sociedad civil para proponer a Manning que comparta el poder, si no se llevan a cabo las elecciones de julio. Pero el primer ministro descartó categóricamente cualquier coalición con el UNC.
La crisis política afecta al colegio electoral, conformado por por los 31 integrantes del Senado y los 36 de la Cámara de Representantes, que debe designar al sucesor del presidente Robinson, cuyo mandato expira en marzo.
La fiscal general Glenda Morean sostuvo que el gobierno no se dejará presionar. «Panday sabe muy bien que la Constitución no permite el arreglo que propone», dijo Morean en referencia a la propuesta del UNC de compartir el poder con el PNM.
Panday afirmó que su campaña tiene el propósito de «sensibilizar a la sociedad civil» sobre la difícil situación del país. El UNC está preocupado por la inestabilidad política, el «aumento del crimen, el deterioro de la economía, el desempleo y la depreciación de la moneda respecto del dólar estadounidense», aseguró.
Representantes del UNC y del PNM se reúnen infructuosamente desde hace semanas para encontrar una salida a la crisis. Según Panday las negociaciones «van y vienen sobre lo mismo», y para Manning el UNC no muestra disposición al diálogo. (FIN/IPS/tra- eng/pr/aa/rp-dc/ip/02


