INDIA: La hora de los intocables

Las elecciones legislativas en el septentrional estado de Uttar Pradesh, el más poblado de India, marcaron el ascenso político de castas hindúes inferiores y de los dalits, o intocables.

Los comicios en el estado más pobre del país, con 166 millones de habitantes y bastión del primer ministro Atal Bihari Vajpayee, puede convertirse en la primera gran derrota del gobernante y pro hindú Partido Bharatiya Janata (BJP).

En tres jornadas electorales que concluyeron el 21 de este mes, el opositor Partido Samajwadi, que representa a las castas intermedias, desplazó del primer lugar al BJP, y tercero se ubicó el Partido Bahujan Samaj (BSP), integrado mayoritariamente por dalits, la casta más numerosa y marginada del país.

El ascenso del BSP es resultado de una lucha política de décadas, pero también de una alianza estratégica forjada con la comunidad musulmana, que constituye 20 por ciento de la población de Uttar Pradesh.

Ninguna fuerza parece contar con mayoría en la asamblea legislativa de 404 representantes para conformar gobierno, según los datos electorales preliminares. Por lo tanto, el BSP puede convertirse en el fiel de la balanza entre el BJP y el socialista Partido Samajwadi, que también atrae votos musulmanes.

La elección revela el fuerte vínculo entre preferencias electorales y lealtades jerárquicas propias del sistema de castas hindú, ilegal para la Constitución laica del país.

Un día antes de la última votación, las críticas llovieron sobre Vajpayee, quien había afirmado que su partido podía prescindir del voto musulmán.

El BJP ahuyentó a los votantes musulmanes al introducir severas leyes antiterroristas tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, y al blandir la bandera de la lucha contra el terrorismo como eje de su política con el septentrional estado de Jammu y Cachemira, disputado con Pakistán desde 1947.

Según encuestas a boca de urna, la población musulmana se resistió a votar al BJP, inclinándose por otras opciones.

Para el ex diplomático y dirigente musulmán Syed Shahabuddin, no hay nada nuevo en la actitud de Vajpayee, que sólo procura proyectarse como líder de los hindúes y no de los indios.

«El BJP sostiene que ha hecho mucho por las minorías, pero el partido sólo tiene un parlamentario musulmán y presentó un único candidato musulmán a las elecciones provinciales», dijo Shahabuddin.

Este mes también celebran elecciones los estados septentrionales del Punjab y Uttaranchal y el nororiental Manipur. Pero Uttar Pradesh es la región electoral más importante y termómetro del estado de la opinión pública nacional.

La jornada electoral comprendió la ciudad de Ayodhya, donde seguidores del BJP y de la fundamentalista Organización Hindú Mundial (VHP) demolieron en 1992 una mezquita musulmana presuntamente construida en el siglo XVII por invasores islámicos sobre un templo hindú.

La campaña por la demolición de la mezquita de Babri Masjid, y los planes de reemplazarla con un gran templo dedicado a la divinidad guerrera hindú Rama, desataron violentos enfrentamientos intercomunitarios.

Pero esos hechos impulsaron al BJP al gobierno nacional, gracias al creciente respaldo que halló en la mayoría hindú, 82 por ciento de los 1.000 millones de habitantes.

El BJP logró su primera victoria en Uttar Pradesh en los años 90, mas pronto comprendió las profundas divisiones del régimen de castas, que sólo le aseguraban la lealtad política de las castas superiores, y no de las medias e inferiores, a las que pertenece la enorme mayoría de la población.

El Supremo Tribunal de Justicia negó la autorización para construir el nuevo templo, una decisión respaldada por la Alianza Nacional Democrática, aliada al BJP en la coalición de gobierno.

Ante la prevista derrota del BJP, la VHP manifestó su disposición a desafiar el fallo judicial e iniciar la construcción del templo el 15 de mayo.

Según el líder de la organización, Acharya Giriraj Kishore, no se trata de un intento de desafiar al nuevo gobierno. «No es una cuestión de gobierno, es una cuestión de fe», sostuvo.

Kishore rechazó las divisiones de castas de los hindúes y aseguró que Rama, nacido en Ayodhya hace 10.000 años según la tradición, es un factor unificador para todos los creyentes.

La conformación del nuevo gobierno dependerá de que los partidos dejen a un lado sus diferencias y se unan en un gobierno de coalición, advirtieron analistas.

Las últimas elecciones en Uttar Pradesh, celebradas cinco años atrás, arrojaron un reñido resultado que postergó durante seis meses la formación del gobierno estadual. (FIN/IPS/tra-en/rdr/lp/dc/ip/02

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