La primera visita oficial a China del presidente de Estados Unidos, George W. Bush's, destacó fundamentales discrepancias entre el país más poderoso del mundo y el más poblado.
Beijing y Washington trataron de subrayar los aspectos positivos de las relaciones bilaterlaes, pero mantienen diferencias en muchos asuntos clave, que incluyen las cuestiones de la proliferación de armas, los derechos humanos, Taiwán y la libertad religiosa.
La visita de 38 horas de Bush, que comenzó el jueves, fue la última escala de una gira que incluyó antes a Japón y Corea del Sur, y eso constituyó de por sí una importante declaración sobre las relaciones entre Washington y China, según especialistas locales en política internacional.
«Cuando (el antecesor de Bush) Bill Clinton visitó Beijing en 1998, China fue el único destino de su viaje, señaló el profesor Pang Zhongying, del Instituto de Investigación de Asuntos internacionales de la Universidad de Xinhua.
«Bush quiso mostrar que su país da más importancia a sus tradicionales aliados de la región que a China», opinó.
Sin embargo, ambos gobiernos enfatizaron el progreso en las relaciones bilaterales desde la histórica visita a China en 1972 del entonces presidente Richard Nixon, primera de un mandatario estadounidense tras la revolución comunista china de 1949.
Bush llegó a Beijing el día del 30 aniversario de aquella visita de Nixon, y el simbolismo asociado con ese hecho implicó grandes expectativas.
El presidente estadounidense evocó el viernes, ante estudiantes de la Universidad de Tsinghua, que en 1972 el entonces primer ministro chino, Zhou Enlai, dijo a Nixon: «Su apretón de manos llegó a través del océano más vasto del mundo, 25 años de incomunicación».
«En los 30 años transcurridos desde entonces, Estados Unidos y China han intercambiado muchos apretones de manos relacionados con la amistad y el comercio», indicó Bush, quien asignó especial importancia a la cooperación tras los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
«El terrorismo en una amenaza para nuestros dos países. Doy la bienvenida a la cooperación de China con nuestra guerra contra el terror, y exhorto a China a seguir siendo una fuerza para la paz entre sus vecinos», dijo el jueves en una conferencia de prensa conjunta con su par chino, Jiang Zemin, tras reunirse con él.
«La historia muestra que exiten diferencias entre China y Estados Unidos sobre un asunto u otro, pero que (ambos países) tienen muchos e importantes intereses comunes», afirmó el viernes el primer ministro chino, Zhu Rongji.
El día anterior, Jiang sostuvo que él y Bush habían logrado «consenso» y «resultados positivos» en muchas áreas.
«La existencia de algunas diferencias es normal, debido a la disparidad de situaciones», alegó.
Esas diferencias fueron notorias en varias ocasiones durante la breve visita.
En la conferencia de prensa del jueves, Bush presionó a Beijung para que disminuya su venta de tecnología militar a terceros países y permita la libertad de culto.
«Mi gobierno espera que China se oponga con fuerza a la proliferación de misiles y otras letales tecnologías», señaló.
Washington alega que Beijing mantuvo su venta de tecnología bélica relacionada con misiles a Corea del Norte e Irán, tras firmar en noviembre de 2000 un compromiso de suspenderla.
Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo el viernes que el país mantendrá su cooperación con Estados Unidos contra la proliferación de misiles, y prepara una lista de exportaciones relacionadas con el asunto que serán controladas.
Expertos en defensa tenían la esperanza de que ambos países se comprometieran a realizar un acuerdo contra la proliferación de armas durante la visita de Bush, pero eso no ocurrió.
El visitante abogó por la libertad religiosa y el capitalismo de mercado durante su visita a la Universidad de Tsinghua, donde respondió algunas preguntas de estudiantes sobre la impresión que le había causado el país y la cuestión de Taiwán.
«No hay que temer a la libertad religiosa, sino darle la bienvenida», enfatizó Bush, quien aseguró que en la actualidad «decenas de millones» de chinos vuelven a practicar diversos cultos.
«Esos creyentes no son una amenaza para el orden pública, con independencia del lugar o la forma en que practiquen sus ritos de adoración. De hecho, son buenos ciudadanos. Rezo para que cese toda persecución religiosa y todos en China sean libres para reunirse y adorar como deseen», comentó.
Jiang había sostenido antes que «hay muchos creyentes en China» y que los habitantes del país tienen libertad religiosa, pero también deben cumplir la ley.
«Yo mismo ee leído la Biblia, el Corán y la Sutra de Diamante (texto sagrado) del budismo, y me he reunido a menudo con líderes espirituales chinos», afirmó según la agencia de noticias estatal Xinhua.
Bush destacó el vínculo entre reformas económicas y libertad política, al afirmar que «reconocer los deseos del individuo en el mercado es parte de una sociedad libre, y parte de la definición de libertad».
El visitante también se refirió a la cuestión de Taiwán, considerada una provincia china renegada por Beijing desde 1949, cuando las fuerzas del derechista partido Kuomintang, derrotadas por los comunistas, huyeron a esa isla y proclamaron allí, con apoyo de Washington, que eran el gobierno legítimo de toda China.
Bush expresó su deseo de que esa cuestión sea resuelta en forma pacífica, y las dos primeras preguntas que respondió ante estudiantes de Tsinghua se refirieron al asunto.
«Siempre que usted habla de Taiwán, usa la expresión 'arreglo pacífico', y nunca se refiere a una 'reunificación pacífica'. ¿Cuál es la diferencia y a qué se debe?», preguntó el primer estudiante que habló, quien quiso saber también si el proyecto de defensa contra misiles de Bush protegería a Taiwán.
«Muy buena pregunta», respondió Bush, pero se limitó a reiterar que Washington espera que la cuestión de Taiwán se soluciones «en forma pacífica», y que defenderá a Taiwán contra un eventual ataque, en el marco de acuerdos vigentes con esa isla.
De todos modos, añadió que el mensaje de Estados Unidos «a ambas partes» es que «no haya provocaciones, para que sea posible un pacífico diálogo».
Beijing posee según expertos militares unos 20 misiles de largo alcance capaces de llegar hasta las costas occidentales de Estados Unidos, y se opone el plan de defensa antimisiles de Bush.
Las autoridades chinas critican a Estados Unidos porque afirman que las considera una amenaza y trata de frenar su ascenso a la categoría de potencia mundial. Antes de la visita de Bush y durante la misma, altos funcionarios del gobierno insistieron en que China no es una amenaza para otros países. (FIN/IPS/tra-eng/ab- js/js/mp/ip/02


