La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se apartó del camino del desarrollo equitativo y debe ser reencauzada, exhortaron activistas en la Asamblea de la Salud de los Pueblos, en curso en esta ciudad de Bangladesh.
Las políticas económicas internacionales no son determinadas por la ONU, sino por instituciones financieras multinacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, observó Mohan Rao, profesor de la Universidad Jawaharlal Nehru, de India.
Esto tiene un impacto adverso sobre la salud y los servicios de salud, agregó, porque los países en desarrollo se ven presionados a liberalizar sus economías y a cambiar un sistema de control estatal destinado a asegurar la distribución equitativa de los ingresos, con consecuencias nefastas para los pobres.
Sin embargo, esta misma situación ha generado movimientos de cambio a nivel local, nacional e internacional que dan voz a los sin voz, y una prueba de ello es la actual Asamblea de la Salud de los Pueblos, destacó Rao.
La asamblea comenzó el lunes y terminará el próximo viernes en Savar, situada a unos 40 kilómetros de Dacca, la capital de Bangladesh. Participan de ella unos 600 delegados.
El sistema de las Naciones Unidas se enfrenta a los intereses de poderosas elites en muchos países en desarrollo, señaló Goran Sterky, que encabezó una exitosa campaña internacional de promoción de la lactancia natural, contra los intereses de los fabricantes de fórmulas lácteas para bebés.
Los activistas pueden actuar denunciando acuerdos perjudiciales para la gente, exhortó Sterky.
Agregó que la fundación sueca Dag Hammarskjold, para la que trabaja actualmente, utiliza su libertad académica para llamar la atención hacia políticas con afán de lucro que son nocivas para la población.
«No estamos contra el sistema de las Naciones Unidas, pero sucede que muchas decisiones importantes sobre la salud de la gente no tienen lugar en un organismo que actualmente funciona en un sistema unipolar», dijo Sterky.
Aclaró que él y su fundación no se oponen al libre comercio y la liberalización, sino que sólo desean «minimizar sus efectos colaterales».
Sterky sugirió como remedio reestructurar la ONU de forma que el gobierno y las empresas, que actualmente dominan el sistema, sean responsables ante los pueblos.
El mundo padece ahora los errores de los promotores de la liberalización, quienes afirmaron que las ganancias económicas a largo plazo compensarían el costo social a corto plazo, señaló Nadine Gasman, una de los organizadores de la asamblea.
«Lo que no previeron fue que el impacto social en sí mismo frustraría el efecto económico perseguido», dijo.
«La globalización amplía enormemente las oportunidades para algunos, pero reduce las de otros y debilita la seguridad humana», afirmó Gasman.
David Werner, fundador del Consejo Internacional para la Salud de los Pueblos, sostuvo que la participación del Banco Mundial en la planificación de los sistemas de salud y su recomendación de privatizar servicios colocaron a éstos fuera del alcance de los pobres.
Algunos participantes de la conferencia ofrecieron testimonios de cómo la liberalización económica a nivel nacional e internacional afecta la salud a nivel local.
Mwajuma Saiddy, de Tanzania, citó un ejemplo de cómo la presión sobre los centros de salud para demostrar rentabilidad implica la negación de los servicios a los más necesitados.
Cuando una mujer embarazada de la aldea Naikesi, en el distrito tailandés de Sonega, se presentó a un centro de atención primaria, fue rechazada por la funcionaria que la recibió, quien alegó no estar autorizada para atenderla gratuitamente.
La mujer regresó a su casa, donde murió, al igual que su hijo sin nacer. En realidad existía una disposición que autorizaba la atención gratuita de embarazadas y niños, pero ni el centro de salud ni la funcionaria lo sabían.
En India, la reducción del presupuesto para la salud, en cumplimiento de la receta de «recorte del gasto público» prescripta por el FMI, tuvo consecuencias desastrosas para los más pobres, que se quedan sin médicos ni medicinas, denunció el economista Isher Judge Ahluwalia.
Werner recomendó ayudar a la gente a entender cómo el Banco Mundial y el FMI exprimen a los países pobres para que sigan pagando enormes intereses sobre la deuda externa, y cómo los ajustes estructurales afectan los servicios sociales, obligando a los pobres a pagarse la salud y la educación o prescindir de ellas.
«La gente debe saber quién es responsable de las decisiones que asignan gigantescas sumas de dinero a la compra de armas, alimento para mascotas, tabaco, canchas de golf y viajes a la luna, mientras millones de niños se mueren de hambre», exhortó Werner.
La actual situación es resultado directo de la sustitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS, agencia de la ONU) por el Banco Mundial como organismo regulador de las políticas mundiales de salud, afirmó.
«Esa sustitución fue promovida por el dinero. El presupuesto de salud del Banco es actualmente el triple que el de la OMS», señaló Werner.
Como resultado, concluyó, la atención de la salud dejó de ser un derecho humano, y sólo aquellos que pueden costeársela la reciben. (FIN/IPS/tra-en/rdr/js/mlm/he-dv/00


