La industria farmacéutica de Brasil solo podrá elevar sus precios 4,4 por ciento promedio en 2001, anunció hoy el presidente Fernando Henrique Cardoso, empeñado en luchar contra el alto costo que los consumidores pagan por esos productos.
Habrá estabilidad de precios, ya que cuatro por ciento es la inflación prevista para el próximo año, sostuvo el presidente, ignorando las protestas de empresarios del sector que acusan al gobierno de imponer un congelamiento, «un retroceso» contra el mercado libre.
Por decreto presidencial, cada laboratorio podrá aumentar sus precios 4,4 por ciento como promedio, permitiéndose un máximo de 5,94 por ciento en el caso de medicamentos sin aumento hace 16 meses. Luego el precio deberá ser mantenido hasta final de 2001.
El incumplimiento será castigado con multas equivalentes a 5.100 dólares por día.
Las medidas fueron negociadas y no configuran congelamiento, según el presidente. Pero el secretario de la Asociación Brasileña de la Industria Farmacéutica, Ciro Mortela, negó el acuerdo y amenazando con recurrir a la justicia contra la imposición.
Los precios de medicamentos están congelados en Brasil desde agosto, por una negociación entre industria y autoridades. El fin de la vigencia del acuerdo, el 31 de este mes, impulsó al gobierno a buscar una forma de prorrogarlo por todo el próximo año.
El ministro de Salud, José Serra, mantiene una intensa lucha por la contención de los precios del sector desde el año pasado. Empezó por forzar la producción de los medicamentos genéricos, como se denomina a los que, sin el amparo de las marcas que los encarecen, contienen su principio activo, comprobadamente eficaz.
Por ahora, los genéricos representan solo cinco por ciento del mercado nacional, pero alcanzará 40 por ciento en algunos años, según confía Serra. El ministro atribuyó la lentitud del programa a la resistencia de la industria y de los distribuidores en reducir sus márgenes de utilidad.
La importación de genéricos, especialmente desde países en desarrollo, como India, es una alternativa empleada por el Ministerio para sortear los obstáculos impuestos por un sector industrial «monopolizado», según Serra.
El ministro amenazó también con aplicar la licencia compulsiva en las patentes de los laboratorios que no produzcan, a precios razonables, los medicamentos de uso intensivo y regular en las terapias antirretrovirales contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).
La legislación brasileña de propiedad industrial prevé, en situaciones de emergencia, esa intervención gubernamental que ignora los derechos de patente para conceder a otras empresas la fabricación de productos indispensables.
Estados Unidos presiona el gobierno brasileño a eliminar ese mecanismo legal y quiere llevar el caso a la Organización Mundial de Comercio.
Para abaratar el costo de medicamentos del coctel antirretroviral, que el Ministerio de Salud asegura gratuitamente a los enfermos, el Instituto de Tecnología de Fármacos, laboratorio estatal con sede en Río de Janeiro, intensificó su actividad productivas.
Actualmente el Far-Manguinhos, como es conocido el Instituto, produce junto con otros centros estatales ocho de los 12 medicamentos utilizados en el cóctel brasileño. Esta actividad, iniciada en 1998, permitió reducir 75 por ciento el promedio de precios de esos productos.
En una declaración de guerra más contundente a las transnacionales, Far-Manguinhos decidió exportar sus medicamentos genéricos contra el sida, anunció su directora, Eloan Pinheiro.
El objetivo es forzar esa industria a bajar sus precios en el mercado internacional, ofreciendo medicamentos más baratos. Países africanos y latinoamericanos, como Congo, Colombia, Chile y Venezuela, manifestaron interés en la importación y cooperación tecnológica.
La lucha por abaratar otros medicamentos de uso amplio llevó al Ministerio de Salud a promover la aprobación, en el Congreso Nacional, de una ley que exime a la industria de algunos tributos.
La nueva legislación permitirá reducir 11 por ciento, a partir de abril, el costo de 1.200 medicamentos que representan 40 por ciento de las ventas del sector, dijo el ministro Serra.
Pero la exención solo será concedida a las empresas que efectivamente reduzcan los precios al consumidor. La medida beneficiará en especial a los ancianos y a los enfermos obligados a una medicación permanente y regular, observó Serra.
Las batallas del Ministerio de Salud, especialmente contra las transnacionales farmacéuticas, discrepan de las orientaciones de las autoridades económico-financieras, opuestas a intervenciones estatales en el mercado.
Serra, un socialdemócrata allegado al presidente Cardoso, es considerado un posible candidato a la Presidencia del país en 2002. Buena parte de su popularidad y su imagen como uno de los ministros más eficientes se atribuyen a su esfuerzo por abaratar los productos farmacéuticos. (FIN/IPS/mo/mj/he if/00


