El evangelio del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional asegura que es más fácil que halle la salvación un gobierno flaco que uno gordo, pero las recetas de austeridad económica limitan la atención médica de los pobres, aseguran participantes de una conferencia mundial en Bangladesh.
Muchos gobiernos están pasando de la planificación centralizada a la economía de mercado en el intento de adherir a la ortodoxia de los organismos multilaterales. En muchos casos, ese cambio produjo el colapso de la mayoría de los servicios sociales proporcionados por el Estado.
El sector más golpeado ha sido la salud. Hay evidencias claras de la creciente desigualdad en la cobertura en este sector en Africa. Los indicadores parecen ser ignorados y sistemáticamente dejados de lado, mientras los gobiernos implementan cambios políticos que perjudican al sector.
El profesor Norman Nyazema, quien asiste a la Asamblea de la Salud de los Pueblos 2000, que comenzó este lunes en Bangladesh y concluye el jueves, expresó que "se debe dar participación a los pobres si se pretende que los programas de salud tengan éxito".
Una de las críticas a la atención médica básica como vía para lograr la cobertura universal es que brinda poca atención a las necesidades reales de la gente, dijo Nyazema, coordinador de la Oficina Regional de Africa de Consumidores Internacional (CIROAF), organizadora de la reunión .
"Lo que ocurre ahora es que sólo se verifica la atención básica y más simple para los pobres, en lugar de dar toda la atención posible, lo cual significa brindar a todos servicios esenciales calificados, definidos sobre todo por criterios de eficacia, costos y aceptabilidad social", dijo.
"Hay que otorgar un papel más activo en la salud a las comunidades, los proveedores y los patrocinadores del sector", continuó.
Nyazema sugirió que las organizaciones de base en Africa formen alianzas dedicadas a mejorar el sistema de salud.
En la Asamblea de la Salud de los Pueblos se dieron cita más de 1.000 organizaciones no gubernamentales y activistas de salud de 90 países de Africa, América Latina y Asia para discutir medidas preventivas, investigar el efecto de la globalización en las políticas sanitarias, la privatización de la salud, los lazos entre pobreza y salud, y también entre guerra y salud.
Otras áreas de análisis serán el acceso a los medicamentos, patentes y derechos, biopiratería y las políticas de financiación de la investigación médica.
Si bien la globalización ha generado considerables beneficios económicos, algunas obligaciones y compromisos para implementar los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) tuvieron un impacto negativo en el sector de la salud en Africa.
El costo de los servicios de salud, en general, aumentó por encima de la capacidad de la mayoría de las naciones africanas y la brecha entre países industrializados y en desarrollo se agiganta.
Un ejemplo es el Tratado sobre Derecho de Propiedad Intelectual (TRIPS) de la OMC, que otorga un período de protección de 20 años a compañías que registran patentes para productos o procesos de fabricación.
Eso significa que en el caso de los fármacos cubiertos por el TRIPS, los gobiernos no podrán importarlas de otras fuentes más baratas o permitir su elaboración por ser como necesarias para la salud pública y, por lo tanto, adquirirlas de otros productores.
Por ejemplo, Zimbabwe tiene una lista de medicamentos esenciales para enfermedades graves. Esos fármacos "esenciales" están exentos de las trabas de TRIPS.
Sin embargo, muchos medicamentos nuevos, que no figuran aún en la lista de fármacos esenciales del gobierno, son cubiertos por el TRIPS, entre ellas las que sirven para tratar el sida, como el AZT.
"Las patentes crean un grave problema para los países en desarrollo porque hay una gran diferencia de precio entre un fármaco protegido por una patente y uno que no lo está", dijo René Loewenson, del Grupo Comunitario de Tareas sobre Salud de Zimbabwe.
El fluconazol es un medicamente usado para tratar enfermedades vinculadas con el sida, como la meningitis estreptocóccica. Cuesta 70 centavos de dólar por día en Tailandia y 20 dólares diarios en Kenia, igual que en Zimbabwe.
"Los recortes en el sector público y la privatización de los servicios de salud dejan a mucha gente pobre sin aceso a buenos tratamientos, mientras los ricos se pagan costosos cuidados particulares", dijo Loewenson.
"Hoy, y todos los días, las vidas de los africanos, en gran medida, están en manos de sistemas de salud heredados de sus amos coloniales", dijo Nyazema.
"La atención médica fue destinada sobre todo a los administradores coloniales y los extranjeros, con servicios separados o de segunda clase para los africanos", sostuvo.
"Los sistemas evolucionados de esa manera tienen ahora una responsabilidad vital y continua hacia la gente, y son cruciales para el desarrollo sano de la población africana", apuntó Nyazema. "Eso hace que, inevitablemente, el cuidado de la salud sea tanto una cuestión práctica como política". (FIN/IPS/tra-en/lm/sm/ego/aq/he-dv/00


