PALESTINA: Pocas razones para festejar mes sagrado musulmán

Los musulmanes que viven en Israel y Palestina tienen pocas razones para festejar el ramadán este año, como lo confirman las muertes hoy de dos palestinos que lleva el número de muertos a 290 desde que comenzara el levantamiento popular contra las autoridades israelíes en septiembre.

No obstante, y en ocasión del ramadán, el mes sagrado de la religión musulmana en que se ayuna y se celebran reuniones familiares, las autoridades israelíes colocaron carteles en las paredes de la ciudad vieja de Jerusalén que desean el bienestar de los fieles «todos los años».

Pero este año, cuando ya se festeja la segunda semana del ramadán, el bienestar parece lejano a los palestinos, mientras aumenta el número de muertos del levantamiento en Cisjordania y se agrava la crisis económica.

«Este ramadán es distinto, es mucho peor que en años anteriores», dijo Mohammed al-Faqi, un maestro de 46 años, que no ha podido ver a sus familiares en Cisjordania debido a las restricciones militares que impiden viajar a la zona impuestas tras el levantamiento desatado el 28 de septiembre.

«Siento ira, tristeza y dolor», expresó Faya Ghoshe, una ama de casa de Jerusalén oriental. «No le veo fin a todas estas muertes».

Las medidas de seguridad israelíes también impiden el acceso, salvo a los palestinos residentes en Jerusalén, a la mezquita al Aqsa, uno de los tres templos sagrados del mundo musulmán.

El viernes pasado, el primero de este ramadán, miles de efectivos de seguridad israelíes se ubicaron en torno de la mezquita y en las calles de la ciudad vieja. «¿Qué pretenden los judíos con nuestra mezquita?», gritó Ghoshe en una mezcla de desesperación e ira.

Esa pregunta se convirtió en el grito de protesta del levantamiento, que comenzó luego de que el líder derechista israelí Ariel Sharon visitara la mezquita. El lugar también es sagrado para los judíos ya que allí se encontraban dos templos antiguos.

Muchos palestinos interpretaron la visita de Sharon como una amenaza para retirar la mezquita. La intifada, o rebelión popular, de Al Aqsa, como la llama la Autoridad Nacional Palestina, no ha cesado desde entonces.

El ramadán, el mes en que se habría revelado el Corán, las sagradas escrituras musulmanas, es un mes de sacrificios pero también de alegría. El momento más esperado todos los días es el «iftar», o la comida que, tras la puesta de sol, concluye con el ayuno diario y que se comparte con familiares.

En las iftar de este año se habla de los «muertos, los ataques con misiles y si hubo tiroteos o no», dijo el herrero Naif Shinar.

El ramadán de este año será recordado por Shinar y el resto de los 100.000 palestinos que trabajaban en Israel como una época de dificultades económicas.

La compañía israelí en la que Shinar había trabajado durante siete años lo despidió una vez que comenzó el levantamiento. La mayoría de los trabajadores no pueden llegar a sus empleos debido a las clausura militares, que las autoridades consideran una medida de seguridad pero los palestinos ven como castigo colectivo.

Israel niega que haya arruinado el ramadán y asegura que impuso las medidas de seguridad en respuesta a la violencia palestina y que serán levantadas cuando se tranquilice la situación.

«Las personas que comenzaron la violencia son palestinas, no israelíes, y quienes la continúan son palestinos, no israelíes. Quienes ponen bombas en Israel son palestinos. Debemos tomar medidas para evitar esta violencia», declaró Shlomo Dror, portavoz del coordinador de actividades israelíes en Cisjordania y Franja de Gaza.

En atención al ramadán, Israel reabrió el aeropuerto de la Franja de Gaza luego de un mes de estar cerrado, y reabrió el cruce de Rafah en la frontera con Egipto y el del puente de Allenby, en Cisjordania, en la frontera con Jordania.

El viernes, las autoridades permitieron el acceso a Al Aqsa a los palestinos de Jerusalén menores de 45 años por primera vez desde el levantamiento. Pero el acceso sigue cerrado a los habitantes de Cisjordania y Franja de Gaza.

La idea central del ramadán es acercarse a Dios. En la práctica, esto se logra mediante la oración, el ayuno, la abstención sexual durante el día, la lectura del Corán y actos de caridad.

Para el Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, el ramadán es una ocasión para reforzar la resistencia a Israel. Desde que comenzó el mes ha llamado a reforzar la violencia.

Pero Adnan, empleado de 25 años de un restaurante en la zona judía de Jerusalén occidental, cree que la intifada ha ido demasiado lejos.

«Lo bueno es que los israelíes saben que no abandonaremos Al Aqsa ni Jerusalén. Pero lo malo es que la gente está siendo masacrada, herida, arrestada todos los días, niños son asesinados y la economía está destruida. Lo negativo supera a lo positivo», opinó.

Adnan pasará solo este ramadán. No quiso arriesgarse a pasar por los varios puestos de control militares y frente a zonas habitadas por colonos judíos para trasladarse desde su aldea de Cisjordania hasta Jerusalén.

Así que alquiló una habitación en la ciudad, lejos de su familia, con el temor de ser descubierto por las autoridades y detenido. «Este año no tengo iftar. Sólo como un sándwich. Pienso en mi esposa y mi hijo todo el tiempo. No hay ramadán para mí», dijo. (FIN/IPS/tra-en/bl/sm/aq/ip-cr/00

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]