ECONOMIA: Poder de grandes corporaciones continúa en aumento

El poder de las grandes corporaciones crece cada vez más, según un informe difundido hoy por el izquierdista Instituto de Estudios Políticos estadounidense.

En el informe, último de una serie de estudios anuales sobre las corporaciones producidos por el instituto, se señaló que 51 de las 100 entidades económicas mundiales más importantes son corporaciones y 49 son países.

La evaluación de la importancia de cada entidad se determinó según las ventas anuales en el caso de las corporaciones y el producto interno bruto (PIB) anual en el caso de los países.

La suma de las ventas anuales de las 200 mayores corporaciones fue mayor que la suma de todos los PIB, excepto los de las 10 mayores economías nacionales, y 18 veces la suma de los ingresos anuales del 25 por ciento de la población mundial que vive con menos de un dólar por día.

Las ganancias de las 200 principales compañías, 82 de ellas con sede en Estados Unidos, aumentaron 362,4 por ciento de 1983 a 1999, mientras el número de sus empleados creció sólo 14,4 por ciento, señaló el instituto.

Las ventas de esas firmas sumaron el equivalente a 27,5 por ciento del PIB mundial en 1999, y la cantidad de personas que emplean en forma directa representó sólo 14,4 por ciento de la fuerza de trabajo mundial, añadió.

El informe se divulgó un año después de protestas callejeras contra la globalización durante la III Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que terminó sin acuerdos en la ciudad nororiental estadounidense de Seattle, y en medio de creciente preocupación popular por el poder corporativo.

Esa preocupación fue ilustrada hace poco en un artículo especial del semanario estadounidense Business Week, especializado en economía.

En el artículo, titulado «¿Demasiado Poder Corporativo?», se indicó que los estadounidenses se sienten cada vez más incómodos por la influencia corporativa sobre sus vidas y comunidades, pese a que la economía del país pasa en la actualidad por el período de expansión más prolongado de su historia.

El semanario publicó los resultados de un sondeo de opinión pública sobre las grandes corporaciones encargado a la firma encuestadora Louis Harris.

Casi la mitad de los consultados opinaron que lo bueno para los negocios también es bueno para la mayor parte de la ciudadanía, pero dos tercios de ellos dijeron que las grandes firmas están más interesadas en sus ganancias que en desarrollar productos seguros y confiables en beneficio de los consumidores.

Business Week apuntó que el desarrollo de la «nueva economía», basada en firmas informáticas y de alta tecnología que este año sufrieron graves reveses en el mercado bursátil, hace que los trabajadores y sus familias sientan que trabajan demasiado y están sometidos a excesiva tensión.

Casi tres de cada cuatro consultados opinaron que las grandes compañías tenían gran influencia sobre «los políticos y las políticas del gobierno».

El disgusto por el creciente poder corporativo está presente «en todos los segmentos de la sociedad estadounidense», con independencia de la edad o las características culturales de los entrevistados, señaló Business Week.

Eso ayuda a explicar que el vicepresidente Al Gore, candidato a la presidencia del gobernante Partido Demócrata, realizara una campaña casi populista, con duros ataques a las grandes firmas del tabaco, el petróleo, los seguros de salud y la industria farmacéutica.

Tales ataques sorprendieron a muchos, porque Gore tenía antecedentes de relaciones amistosas con las multinacionales, y éstas habían realizado importantes contribuciones a su campaña.

Las 82 firmas estadounidenses que figuran entre las 200 mayores del mundo realizaron contribuciones directas a los candidatos por valor de más de 30 millones de dólares, según el Instituto de Estudios Políticos.

El Centro para Políticas Responsables apuntó a su vez que las contribuciones corporativas a la campaña de este año fueron 15 veces mayores que las realizadas por sindicatos.

«El creciente poder privado tiene enormes consecuencias económicas, pero es posible que su mayor efecto sea la influencia política de las corporaciones. El resultado socava la democracia, y eso debería ser uno de los asuntos prioritarios de la agenda política», afirmó el Instituto de Estudios Políticos.

El gran poder político de las grandes firmas estadounidenses les ha permitido resistir con éxito los intentos de hacer más transparentes sus operaciones en el exterior impulsados desde el sistema partidario o desde la sociedad civil, destacó.

Las firmas de Estados Unidos que hacen negocios en otros países no están obligadas a aportar datos sobre la cantidad de trabajadores que emplean en cada país, los salarios que les pagan, la ubicación de sus instalaciones ni el volumen de gases tóxicos que emiten hacia la atmósfera.

Su influencia también es evidente por las facilidades para no pagar impuestos que logran en Estados Unidos y en otros países.

El Instituto de Gravámenes y Política Económica indicó en un informe que 44 de las 84 mayores firmas estadounidenses se beneficiaron con descuentos en el impuesto a las corporaciones de ese país durante el período 1996-1998.

Siete de esas compañías, Chevron, Enron, General Motors, McKesson, Pepsi, Texaco y Worldcom, se beneficiaron en ese período con descuentos superiores a la mitad de los impuestos que les correspondía pagar.

El extendido aprovechamiento de paraísos fiscales en diversos países determinó que el pago de impuestos por operaciones en el exterior realizadas por firmas estadounidenses creciera mucho menos que sus ganancias en el extranjero.

En 1995, sólo 59 de las 200 mayores firmas del mundo tenían sede en Estados Unidos, y en 1999 hubo 82 compañías estadounidenses entre las 200 mayores.

Hace cinco años había 58 compañías japonesas entre las 200 mayores del mundo, en el segundo lugar y casi en paridad con las estadounidenses, pero los efectos de la prolongada recesión en Japón determinaron que en 1999 año sólo hubiera 41 firmas con sede en ese país entre las 200 mayores.

Las seis mayores compañías del mundo, según sus ventas en 1999 fueron las estadounidenses General Motors, WalMart, Exxon, Mobil y Ford Motors, y la alemana Daimler-Chrysler, en ese orden.

En la lista de las mayores entidades económicas, las cinco mayores compañías con sede en Estados Unidos se ubicaron en los lugares 23, 25, 26, 27 y 28, respectivamente, detrás de los países occidentales con mayor PIB y superadas también por China, Brasil, México, India, Corea del Sur, Rusia y Argentina.

La firma que proporcionó mayor cantidad de empleos directos en 1999 fue WalMart, una cadena de locales comerciales de venta al por menor, con 1,14 millones de trabajadores. La misma compañía tenía 69.000 empleados en 1983.

El Instituto de Estudios Políticos señaló que WalMart se ha extendido en forma agresiva en América Latina, y que es «notoria» por su política laboral antisindical y porque privilegia el empleo de trabajadores en horario parcial, a los cuales no debe pagar seguros de salud y otros beneficios sociales. (FIN/IPS/tra- eng/jl/da/ego/mp/if/00)

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