Los derechos humanos sufrieron un retroceso este año en Brasil dado el recrudecimiento de la violencia policial y la actitud del gobierno al respecto, sostuvo hoy el no gubernamental Centro de Justicia Global (CJG).
La Policía Militar del estado de Sao Paulo mató a 489 civiles en el primer semestre de 2000, 77,2 por ciento más que en igual periodo de 1999, destacó James Cavallaro, director de la organización.
A ese ritmo, serán más de 1.000 muertos en todo este año, lo que agrava la tendencia al aumento ya registrada el año pasado, cuando hubo 664 muertos ante 525 en 1998, lamentó Cavallaro. En los 10 últimos años la Policía Militar de Sao Paulo mató a 6.672 personas.
Un estudio de la Auditoría de la Policía paulista reveló que 51 por ciento de esos muertos recibieron balazos por la espalda y 23 por ciento fueron acribillados por cinco o más disparos. Se trata de indicios de ejecución sumaria, observó Cavallaro.
La misma tendencia, según él, se registra en Río de Janeiro, donde los esfuerzos por una política de seguridad pública menos violenta y corrupta sufrieron un revés con la interrupción en marzo de las reformas encabezadas por el sociólogo Luis Eduardo Soares, por presiones policiales.
El retroceso se manifestó también en el tratamiento policial adoptado por el gobierno ante manifestaciones sociales, opinó Cavallaro.
Un ejemplo fue la violenta represión a 3.000 indígenas que protestaban contra las celebraciones oficiales de los 500 años de la llegada de los colonizadores portugueses a Brasil, el 22 de abril en el estado de Bahía.
Además, dos campesinos sin tierra fueron asesinados por la policía este año, cuando participaban de manifestaciones pacíficas, uno en el sur y otro en el nordeste de Brasil, señala el informe presentado por el CJG, elaborado por varias organizaciones de derechos humanos.
La violencia represiva en respuesta a problemas sociales se reveló también en el aumento del encarcelamiento de trabajadores rurales, 258 entre enero y septiembre.
La cifra supera el promedio de los último años, pues desde 1989 los presos sumaron 1.898, según la Comisión Pastoral de la Tierra, órgano de la Iglesia Católica.
Los datos siguen siendo negativos en materia de trabajo en condiciones de esclavitud.
En el primer semestre de este año, el Ministerio de Trabajo liberó a 418 personas sometidas a trabajo forzado, impedidas de dejar la propiedad hasta que pagaran deudas en general ficticias, viviendo bajo amenaza de muerte y en situaciones precarias.
En 1999 las víctimas identificadas fueron 1.099 y en el año anterior, 614, pero son datos que no permiten medir la realidad del trabajo esclavo, explicó Ricardo Rezende Figueira, sacerdote católico que vivió 20 años en una zona de muchos conflictos y asesinatos, en el norte de Brasil.
Técnicos del Ministerio de Trabajo estiman que por cada esclavo liberado hay otros tres no descubiertos, «pero pueden ser 10 o 20» y «no hay cómo obtener datos más precisos», señaló Rezende Figueira, quien se dedica ahora a la elaboración de un estudio sobre la esclavitud rural en Río de Janeiro.
Menos conocido aún es el fenómeno de la esclavitud urbana, que suele tener como víctimas a «inmigrantes extranjeros ilegales y brasileños pobres», sometidos a esa situación por su situación irregular o por deudas forjadas, observó Rezende.
La discriminación racial es otro problema brasileño señalado por el informe, que incluye desde este año los derechos económicos, sociales y culturales entre sus cuestiones prioritarias.
Varios estudios difundidos este año destacaron que «el mito de la democracia racial brasileña oculta la real situación de discriminación y desigualdad» que sufren especialmente las mujeres negras, denunció Josina Maria da Cunha, de la organización no gubernamental Criola.
Su esperanza es que la Conferencia Mundial sobre Racismo, a realizarse en Sudáfrica el próximo año, permita desnudar esa situación e impulsar políticas para su superación.
La violencia policial, por ejemplo, es dirigida principalmente a los negros, que suman 70,2 por ciento de los muertos por la policía en Río de Janeiro, según estudio del también no gubernamental Instituto de Estudios de Religión.
El ingreso de la población blanca es 2,41 veces superior al de los negros, según el censo oficial.
La Federación de Organos de Asistencia Social y Educativa estimó que, considerando solo su población blanca, Brasil ocuparía el lugar 49 entre los 174 países de acuerdo con el índice de desarrollo humano que calcula cada año el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Pero tomando en cuenta solo los negros esa posición bajaría a la 108. Brasil ocupó este año el lugar 74 de la nómina del PNUD.
Cecilia Coimbra, fundadora del Grupo Tortura Nunca Más, destacó que la cuestión de los desaparecidos políticos por el régimen militar de 1964 a 1985 sigue abierta, que el gobierno actual trata de silenciar, considerándola resuelta.
Pero muchos cuerpos no fueron encontrados y el gobierno no contribuye a la aclaración de las circuntancias de la desaparición, negando la apertura de los archivos militares, dijo Coimbra.
Además, mantiene en cargos de confianza muchos de las 27.000 personas «comprometidas con la represión política de la dictadura militar», advirtió.
En las últimas semanas, dos militares fueron exonerados de culpa en casos por tortura durante la dictadura, en instancias desarrolladas en el Ministerio de Justicia y en la Presidencia, denunciaron activistas. «Pero hay muchos otros en el gobierno», sostuvo Coimbra. (FIN/IPS/mo/mj/hd/00


