(Arte y Cultura) VENEZUELA: Una ciudad universitaria para la humanidad

La Ciudad Universitaria de la capital de Venezuela es uno de los tres desarrollos urbanos modernos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, una distinción otorgada cuando se cumple el centenario del nacimiento de su creador, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

La sede de la estatal Universidad Central de Venezuela, la más importante del país, recibió la distinción de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) el 1 de este mes.

Este reconocimiento convierte a la Ciudad Universitaria caraqueña en el tercer desarrollo urbano moderno declarado Patrimonio de la Humanidad, tras la ciudad de Brasilia y el edificio de la Bahaus en Alemania.

El reconocimiento de la Unesco contempla al conjunto de 50 edificaciones y más de 100 obras de arte que se conjugan perfectamente en las 220 hectáreas, en un proyecto que le llevó unos 15 años de trabajo a Villanueva, fallecido en 1976.

«La Ciudad Universitaria es una estructura indivisible. En ella, el paisajismo, las áreas verdes y la construcción se conciben como unidad, lo que dota de fuerza a la composición y al sentido de totalidad», comentó el arquitecto William Niño.

El complejo universitario caraqueño es un museo abierto que reúne obras de artistas internacionales como Henry Moore, Fernand Leger, Victor Vasarely, Jean Arp, Wilfredo Lam, Alexander Calder, Baltasar Lobo, y de venezolanos como Alejandro Otero, Pascual Navarro y Francisco Narváez.

«Villanueva integró las artes, pero también integró a los artistas venezolanos con los artistas mundiales», señaló en este sentido el diario El Nacional de Caracas.

El arquitecto venezolano «llevó hasta sus últimas consecuencias la utopía de la modernidad en una experiencia de museo abierto plenamente integrado a la ciudad», destacó Niño.

«Esto permitió a un nutrido número de artistas avanzar en el proyecto de integración de las artes a las formas arquitectónicas, como en ningún lugar de Occidente», puntualizó.

Villanueva, para quien «la vida era la que se traducía en arquitectura», según el crítico Juan Pedro Posani, comenzó a diseñar en 1944 la Ciudad Universitaria, que se inauguró oficialmente una década después.

«Todo se atraviesa de un modo fluido y penetrante, en una gama rica y potente y expresa características propias que son: elasticidad, movimiento, continuidad y dinamismo», escribió Villanueva sobre esta obra.

«Ha nacido en efecto un nuevo espacio, una nueva sensación espacial muy distinta en su contenido, más dinámica, más activa, más humana», añadió el arquitecto, quien también diseñó la urbanización El Silencio y los edificios de los museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales, todos en la capital venezolana.

Las autoridades universitarias anunciaron que cuentan con un presupuesto de 12 millones de dólares para planes de mantenimiento, además de cumplir con algunas exigencias de la Unesco que implicarán devolver su imagen original a algunos espacios.

El rector Giusseppe Giannetto informó que se trabajará en cuatro áreas fundamentalmente: paisajismo, vialidad, electricidad y basura.

La declaración de la Ciudad Universitaria como Patrimonio de la Humanidad trajo consigo la decisión del gobierno de colocar nuevamente en manos de la Universidad Central de Venezuela espacios como el Jardín Botánico y la Zona Rental, que pertenecían originalmente a la casa de estudios. (FIN/IPS/ac/ag/cr/00

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